A Freddy Ñáñez
Por la puerta de arrastre que me espera, entré esta noche con mi propia vida; entré seguro en portentosa lidia, seguro de esta puerta y su quejido. Por la puerta de arrastre, me convido a la lucha del hombre, a su corrida, a la vida que, a tientas, me sostiene entre tercios y pases justicieros. Por la puerta de arrastre, me sostengo junto a mi sombra y mi fugaz latido, junto al velón, junto al feliz lucero. Por la puerta de arrastre, alguna noche saldrá la sombra de mi antigua sombra, la que se irá al final será la vida. |