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Revista Recre@rte Nš7 Julio 2007 ISSN: 1699-1834 http://www.iacat.com/Revista/recrearte07.htm |
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ASOCIACION VENEZOLANA DE PSICOTERAPIA AVEPSI V CONGRESO: LO FEMENINO. ANATOMIA DE SUS DESTINOS.
SIMPOSIUM
MUJERES SOLAS: VIUDAS, DIVORCIADAS, SOLTERAS, MADRES SOLTERAS, LA MUJER SENIL. EL NIDO VACIO.
El título que escogí para esta ponencia: “Retazos de una misma tela” está influido por una película titulada: “How to make an american quilt”, cuya trama cuenta la historia de varias mujeres que bordan retazos de su propia existencia, cosiendo los recuerdos de sus diferentes vidas, para culminar en la confección de una colcha, la cual será el regalo de boda destinado a la nieta de la dueña de la casa. Este compartir amoroso de lo femenino, es vivenciado por la protagonista de la película como un incentivo a reflexionar sobre su propia historia para dar un cambio de rumbo a su vida, abandonando la externalidad de las convenciones sociales y poder elegir un camino más acorde con sus sentimientos. Al confeccionar la colcha cada una de ellas borda un símbolo que sintetiza el sentido de lo vivido. Así, el nido vacío, puede llenarse de historias de vida que nos hablan de la soledad desde diferentes ángulos. Todos en algún momento de nuestras vidas hemos sentido la nostalgia de otro y percibimos esta carencia como soledad. Nacer y morir son dos experiencias de soledad y en el transcurrir de nuestra existencia, nacemos y morimos muchas veces ante las diversas situaciones que nos corresponde enfrentar. Alfredo Bryce Echenique dice: “Toda soledad es signo de decepción íntima. La realidad no coincide con lo que esperábamos de ella. La realidad ha decepcionado nuestra imaginación” Ahora bien: ¿Cómo se vivencia esa decepción que se aloja en el alma y que corta las alas de nuestra existencia? El sentimiento de soledad nos pone a escoger entre la nostalgia, el lamento por lo que perdimos, que nos aferra al pasado y que de alguna manera sentimos que nos fue arrancado o, por el contrario, nos invita a enterrar el mundo caduco para hacer renacer de las cenizas algo diferente, escogiendo una senda creativa que nos conducirá al encuentro con nuestra propia esencia.
Cada retazo de la colcha representa los diversos matices y colores de la soledad; podemos vivirla desde la desolación, apegándonos a lo perdido para quedarnos fijados en la melancolía y la desesperanza, o por el contrario, utilizarla como el reto que nos brinda la vida para entretejer creativamente múltiples realidades que le den sentido al proceso de vivir. Cada mujer vive la soledad desde su realidad. Si comenzamos a describir los retazos de esta colcha que pretendemos armar, nos encontramos con esa mujer que ha perdido su marido y parece haberse enterrado con él. Si el matrimonio ha sido fuente de amor, equilibrio y encuentro íntimo, la viuda, siente que su corazón ha dejado de latir cuando cesa el latido del otro, si por el contrario, la pareja ha permanecido permanentemente en conflictos e insatisfacciones, puede verse la muerte del compañero como una posibilidad de liberación para tomar el rumbo de la independencia. En el primer caso, la emocionalidad está ligada al recuerdo de la vida en común. A pesar de la evidencia que la separación se ha convertido en un hecho real, ella permanece fijada al pasado; su consuelo, al menos por cierto tiempo, estaría en las remembranzas de lo que fue la vida en pareja. Como diría sabiamente Benedettí: “El olvido esta lleno de memoria” Otro retazo estaría representado en la mujer abandonada. Además del sufrimiento que acarrea la pérdida de la pareja, existe la herida de haber sido excluida. Aunado a los sentimientos de rabia y dolor causados por la exclusión se exacerba una sed insaciable de amor ya que la exclusión tiene que ver con la autovaloración y es frecuente oír en consulta ciertas frases como: “me siento como si no existiera” “quisiera morir” entregando en manos del otro el poder de hacernos sentir vivos. Es como quedarse sin el hilo responsable de nuestro propio destino. A manera de retazo introduzco un poema de Alicia Torres para ampliar la imagen.
ARIADNA SIN HILO. En las costas de Creta Soy Ariadna sin hilo Un disparo de tu revólver Por otra parte, existen mujeres que han decidido permanecer solas para cumplir con sus metas individuales y desarrollarse a nivel intelectual y profesional, sin embargo, con frecuencia, esta exclusión de un “otro” puede estar relacionada con el miedo al compromiso y de esta manera, evitar el sufrimiento que podría acarrear una separación. Otras veces la exclusión tiene que ver con: “no me siento digna de ser querida” así, ante el deseo de encontrar una pareja, hay una especie de saboteador interno que busca inconscientemente las dificultades que pudiera acarrear cualquier relación. Es un sentimiento dual, por un lado la necesidad de estar acompañada, pero por el otro, se autoexcluye y evita cualquier relación. Cuando envejecemos, se siente el miedo natural de la cercanía a muerte. Lamentablemente, en nuestra cultura se desprecia la perspectiva de la vejez, uno siempre cree que tiene el tiempo suficiente hasta que el espejo habla de la primera arruga, de las canas y de la caducidad de nuestro cuerpo. Tales manifestaciones nos invitan a reconocer la finitud de la vida y a preguntarnos acerca de nuestro lugar dentro del plan cósmico. Cuando nos conectamos con la senda de la sabiduría hacemos una exploración de cómo hemos vivido para revaluar nuestros triunfos y fracasos. Las mujeres que centran su vejez en un camino espiritual, buscando sentido que les de plenitud, envejecen en forma diferente, la solución no es externa sino interna. Cosiendo estos retazos encontré un mito que pudiera hablarnos de la necesidad de renovación de la vida, ante las muertes pequeñas de nuestro cotidiano vivir, contactar con el poder transformador del espíritu para darle una salida creativa al sentimiento de soledad. Así como las mujeres de la película escogieron un símbolo para sintetizar el sentido de su historia, así en este mito, el símbolo sería el falo como principio masculino creativo que necesita ser reconstruido para iniciar un proceso de transformación. ISIS , OSIRIS Y HORUS. Osiris era el hijo primogénito del padre Tierra y de la madre Cielo. El apuesto joven, toma por esposa a su hermana Isis, diosa de la Luna. Juntos enseñaron al pueblo de Egipto la fabricación de utensilios agrícolas y la elaboración de pan, vino y cerveza. Isis enseñó a las mujeres a moler el maíz, hilar el lino y tejer el paño. Osiris edificó los primeros templos y esculpió las primeras imágenes divinas, enseñando de este modo a los seres humanos lo que eran los dioses. Le llamaban “el bueno” porque era enemigo de la violencia, y dio a conocer su voluntad por medio de la benevolencia. Pero Osiris fue víctima de su hermano menor, Set, quien estaba celoso de su poder. Premeditadamente, Set invitó a Osiris a un banquete y después lo asesinó, valiéndose de un ardid. Invitó a los comensales a introducirse en un cofre con la promesa de que regalaría el cofre a aquel de entre todos que, acostándose en su interior, lo llenara completamente. Así Osiris quedó encerrado y muerto y después fue lanzado al Nilo. Cuando Isis oyó la nefasta noticia, quedó abrumada por el dolor. Se cortó el cabello y rasgó sus vestiduras y, de inmediato, se lanzó a la búsqueda del cofre. Este había sido llevado mar adentro y arrastrado por las olas hasta Biblos, yendo a parar bajo las ramas de un tamarisco. El árbol creció tan rápidamente que el cofre quedó totalmente rodeado por el tronco. Entre tanto, el rey de Biblos había ordenado que el árbol fuera talado para que sirviera de soporte al techo de su palacio. Una vez ejecutada la orden, el maravilloso árbol esparció un aroma tan exquisito que su reputación llegó a oídos de Isis. Esta, de inmediato, comprendió su significado. Sin demora, se puso en camino a Biblos, sacó el cofre del tronco y lo llevó de regreso a Egipto, pero Set, conociendo lo que estaba tramando, fue en busca del arcón al pantano donde Isis lo había escondido, lo abrió y descuartizó el cadáver en pedazos esparciéndolos después por todas partes. Isis no se sintió desalentada. Buscó los preciados fragmentos de su esposo y los encontró todos, excepto el falo, el cual había sido tragado por un pez del Nilo. Como poderosa bruja que era, la diosa reconstruyó entonces el cuerpo de Osiris uniendo todos los fragmentos y haciendo un nuevo falo de arcilla. Después realizó los ritos de embalsamiento para que el dios asesinado pudiera regresar a la vida eterna. Mientras éste dormía aguardando su renacimiento, Isis se acostó con él y concibió al divino hijo Horus quien al nacer fue comparado con un halcón cuyos ojos brillaban con la luz del Sol y la Luna. Este mito es sumamente amplio y complejo, simbólicamente pudiera ser analizado desde diferentes ángulos, sin embargo, me referiré específicamente a la imagen de muerte y renacimiento a través de la reconstrucción de lo masculino herido. El poder creativo en la mujer representado aquí por el falo, actúa como un guía interior para conseguir el camino de una nueva conciencia. No hay fruto sin una buena relación con los aspectos contrasexuales. Helen Luke, analista junguiana dice: “La masculinidad del espíritu no tiene sentido a menos que entre en un contenedor femenino y ningún hombre puede crear nada en definitiva sin la participación igual de la mujer externa y de la mujer interna” El mito habla de una pareja cegada por la luz del día, viviendo el disfrute de lo que pudiéramos llamar el “castillo encantado”, con una gran dificultad para reconocer los aspectos sombríos. Isis: la hilandera, la que amaza el pan de cada día, la ferviente esposa. Osiris: “el bueno” el generoso, enemigo de la violencia. Set representa el arquetipo de la maldad, movilizador psíquico compensatorio, responsable de la posibilidad de la adquisición de una nueva consciencia. La ingenuidad como polarización psíquica se hace presente en el mito, en la incapacidad que tiene Osiris para percibir la trama en la cual se encuentra involucrado. Esto, en consecuencia, le cuesta la vida misma. Isis inicia su peregrinar caminando con la noche a cuesta, enfrentando su senda solitaria, buscando una revelación que devele el misterio. La soledad vivida creativamente implica una renovación del alma, es vivir las posibilidades infinitas de ser, es renacer a una vida donde el hilo nos invita a coser los retazos esparcidos para elaborar una colcha de diversos colores y matices. “Así Isis, la costurera cósmica, es quien reúne y unifica, quien produce la unidad del mundo,……El mundo de Isis es, pues, el mundo de la unificación y el mundo de la reunión primeramente del dios Osiris, a quien remienda y reúne, a quien unifica y recoge, y posteriormente, la reunión imaginaria entre el afuera y el adentro en la que se produce la transformación y la creación”
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