Revista Recre@rte Nº6 Diciembre 2006 ISSN: 1699-1834      http://www.iacat.com/Revista/recrearte06.htm

 

PSICOSOMÁTICA PSICOANALÍTICA:

UNA VISIÓN HOLÍSTICA DEL SUJETO

 

Elizabeth Remor Krowczuk

Porto Alegre.  BRASIL

 

Doctora en Filosofía y Ciências de la Educación, Universidade de Santiago de Compostela-España.

Master en Educación, Ciência Política y Sociología (UFRGS).

Profa. Adjunta de la Universidad Federal do Rio Grande do Sul (UFRGS).

Miembro del Núcleo de Estudios e Investigación en Psicoanálisis y Educación-NEPPE-UFRGS.

Psicoanalista Clínica y Didacta, Neuropsiquiatria, Centro Integrado de Psicoanálisis-RS.

E-mail: eremor@terra.com.br

 

 

INTRODUCCIÓN

 

          La idea de psicosomática se confunde con los propios orígenes de la medicina y de la filosofía con la distinción por Anaxagores (Siglo V a.C.) entre Soma y Psique.

 

          El término psicosomático viene del griego  psyché”= alma y   soma = cuerpo.

         

          Sócrates y sus discípulos creían en la idea de que el hombre sería constituido no solamente de un substrato material, el cuerpo y sus funciones, sino también de una esencia inmaterial, vinculada a los sentimientos y a la actividad del pensamiento, el alma.

        

          Hipócrates (padre de la medicina) introdujo la idea de unidad funcional del cuerpo, donde psyché, alma, ejerce una función reguladora. “El cuerpo humano es un todo, cuyas partes se interpenetran. El cuerpo tiene un elemento interior de cohesión, el alma; ella crece y disminuye, renace en cada instante hasta la muerte; es la gran parte orgánica del ser”. Él consideraba al hombre como una unidad organizada, pero pasible de desorganizarse, y tal desorganización contribuiría a una emergencia de una enfermedad. Hipócrates resaltaba la importancia de la observación clínica y de la anamnesia; el enfermo debería ser visto en una dimensión histórica (el pasado, el presente y su futuro).

 

          El vitalismo fue a la inspiración de la noción de psicosomática. El término psicosomático fue introducido en la medicina en 1818, por el psiquiatra Heinroth, para expresar “la influencia de las pasiones sexuales sobre la tuberculosis, la epilepsia y el cáncer”, posteriormente creó el término Somatopsíquico (1828), para caracterizar las alteraciones evidenciadas en el cuerpo como reflejo del psiquismo. Groddeck (1923) con su obra “O Livro d’Iso” marca el nacimiento de la psicosomática moderna. Franz Alexander (1929) de la Escuela Psicosomática de Chicago, es quien da un nuevo significado a la Medicina Psicosomática.

           

          La mayoría de los pioneros de la psicosomática fueron oriundos del movimiento psicoanalítico, seguidores de Freud, se interesaron en estudiar algunas enfermedades orgánicas, tales como: asma, alergias, jaquecas, disturbios digestivos, eczema, soriasis, neurodermitis, rectocolitis hemorrágica, úlcera gástrica y duodenal, hipertensión esencial, artritis reumatoide, tireotoxicosis y la estrecha relación entre conflictos emocionales específicos, y estructuras de la personalidad y esos tipos de enfermedades somáticas. En la década de 40 emergieron las vertientes psicofisiológicas, las del campo de la psiconeuroinmunología, neuropsicoinmunología, intentando encontrar respuestas para el enigma de la mediación psicosomática de la relación entre emociones y el enfermar, y de los pasajes entre el cuerpo y psique. “Medicina Psicosomática o Psicosomática es el estudio del fenómeno psicosomático que es la modificación operada por la acción de un agente psíquico” (Krowczuk, 2001, p.5).

 

 

PSICOSOMÁTICA  PSICOANALÍTICA

 

          La Psicosomática Psicoanalítica renace en los años 50, partiendo de las concepciones psicoanalíticas freudianas, referencia a la metapsicología. Uno de los grupos de psicoanalistas liderados por Pierry Marty, en 1972, fundó el “Instituto de Psicosomática de París”, intensifican los estudios en el campo de enfermedades psicosomáticas. Mostraban que esos sujetos psicosomáticos eran diferentes de los neuróticos y presentaban determinadas características bajo la denominación de reacción blanca, siendo esta proveniente de un pensamiento operatorio, caracterizado por una limitación de las capacidades simbólicas y carencia de la elaboración fantasística. Para esos psicoanalistas, los síntomas no tienen una significación y, por el contrario, serían provenientes de una falta de simbolización y una carencia de representaciones.

 

          Las concepciones sobre los fenómenos psicosomáticos son congruentes con las teorizaciones de esos autores: para Groddeck es el lenguaje del órgano; para Dumbar la neurosis del órgano; para Alexander la neurosis vegetativa; para los franceses Marty et al. el pensamiento operatorio; para Valabrega la conversión psicosomática; para los Kleinianos la conversión somática ( Krowczuk, 2001).

 

          Guir (1997, p.8) discurre que muchos psicoanalistas creen que el verdadero resultado de la teoría de las pulsiones está en la medicina psicosomática, definiéndola como “el estudio de las formas por las cuales los impulsos instintivos, privados de sus fuentes naturales de satisfacción, afectan el funcionamiento del cuerpo”.

 

          Lacan, desde el ponto de vista clínico usa la expresión fenómeno psicosomático, hace distinción entre las reacciones psicosomáticas y el individuo psicosomático. Según Lacan “el cuerpo se deja llevar a escribir trazos escritos - las lesiones psicosomáticas, semejantes a verdaderos ‘jeroglíficos’, una escritura ‘para no leer’, él usa una constelación de términos ‘jeroglíficos’. ‘trazo marco’, ‘firma’, ‘sello’, ‘cuerpo considerado cartucho revelando el nombre propio’, ‘marcas’, etc., para intentar conceptuar fenómenos psicosomáticos”

            

          Los fenómenos psicosomáticos se caracterizan por una lesión del órgano o sistemas, ejemplo, siendo la piel vista como el mayor órgano del cuerpo humano, destacamos la soriasis, como una das enfermedades de piel muy frecuente en la clínica psicosomática.

 

          En psicoanálisis se habla de un cuerpo pulsional separado de la carne, cuando tratamos de fenómenos psicosomáticos. La lesión psicosomática ‘soriasis’, por ejemplo, es una especie de marcación en el cuerpo, un tatuaje que le da carne a ese órgano irreal de capa que es la libido.    

                    

          Sabemos que innumerables estudiosos, hace tiempo vienen discurriendo sobre la importancia del significado de las enfermedades, como resalta Viktor Frankel; “El ‘deseo de sentido’ se encuentra en la vida. Si el sentido de la interpretación se da a conocer, la enfermedad se combate con más eficacia”.

 

          El cuerpo es escenario de acontecimientos desconocidos del alma, o, según el escritor Peter Altenberg: “La enfermedad es el grito de un alma agredida” (Dahlke, 2006). Por lo tanto, se trata de descubrir lo que la lastima, y para tanto el cuerpo ofrece las indicaciones necesarias. El cuerpo puede ser alcanzado a la condición de escenario en el cual encontramos representada nuestra tarea de crecimiento y aprendizaje. El medio de expresión del cuerpo es el lenguaje simbólico, del modo cómo la encontramos en todos los mitos y tradiciones religiosas, en las ilustraciones de leyendas y cuentos de hadas y, naturalmente, en ese vehículo simple y directo que es el lenguaje corriente. Se debe siempre buscar el significado de la región afectada, y allá informarse sobre el significado simbólico del ambiente del problema. El órgano afectado, su simbología y función, y de ese modo al plan de la incidencia del problema. La interpretación cuidadosa de lo que está transcurriendo con el ser psicosomático es imprescindible, para viabilizar un tratamiento pertinente a producir insights en el sujeto enfermo, él mismo quiere curarse con ayuda psicoterápica, y la prevención de reediciones de lesiones en órganos o sistemas sea plenamente posible.

 

          Actualmente la literatura psicosomática psicoanalítica ha intentado mostrar una nueva concepción del enfermar y del generar salud: la concepción psicosomática holística.

 

 

ABORDAJE EN EL TRATAMIENTO DEL SUJETO ‘ENFERMO’ PSICOSOMÁTICO

 

          Cuando estamos delante de un sujeto psicosomático, debemos estar concientes de que este hombre es un ser total, cuerpo ‘soma’, alma ‘psique’ y mente indisolubles.

                 

          El trabajo de investigación psicoanalítica del fenómeno psicosomático consiste primeramente en que el investigador se apropie de un conjunto de instrumentos que le orienten el pensamiento y la acción del psicoanalista interesado en desear comprender ese fenómeno ‘la soriasis’, u otros como las úlceras, las rectocolitis, o el asma, formas de manifestación somática del sujeto ‘enfermo’ psicosomático en el setting de trabajo, sea en la clínica privada, o en un ambulatorio de la red pública. Lo fundamental en ese trabajo es saber oír y también indagar. Es preciso practicar una escucha especial, bien diferente de la práctica médica contemporánea. Al oír la historia del sujeto ‘enfermo’, durante la escucha analítica debe el analista estar atento al comportamiento, expresiones de sentimientos, expresión corporal, lo que él verbaliza, lo que esconde, lo que prioriza, el tono de voz, actos fallos, fantasías, miedos. 

 

          Sea cual fuera la naturaleza de la queja o del sufrimiento involucrado, la consulta psicosomática consiste en la escucha atenta de la queja “orgánica”, como primera expresión de un conjunto muchísimo más amplio de expresiones y significaciones, en el intento de remitir aquellos sufrimientos a la totalidad de la existencia del sujeto, fundamentalmente, a su  condición de ser humano que sufre, y que puede y sabe hablar de sus sufrimientos.

 

          Por lo tanto en psicosomática la queja se constituye como una demanda de investigación que se inicia casi que obligatoriamente por el síntoma que el sujeto ‘paciente’ presenta y, de este va en dirección a la estructura inconsciente que lo sobré determina. 

 

          Ese trabajo consiste en sesiones psicoterápicas individuales, orientadas a la investigación de las incidencias de los conflictos psíquicos sobre los procesos o funciones corporales que se hayan constituido en síntomas psicosomáticos. El método utilizado no se distingue del método analítico clásico, consiste en la escucha y lectura de los síntomas con el paciente adoptando la libre asociación, en búsqueda del sentido de sus síntomas y de la verdad inmanente a sus sufrimientos. El flujo de las sesiones transcurren por las asociaciones libres y por la transferencia, de esta forma transcurre el trabajo y el sujeto ‘enfermo’ va gradualmente llegando al insight y la posibilidad de pasar a vivir la vida con más dignidad.

 

          El objeto propio de la investigación psicosomática es el sufrimiento del sujeto, específicamente en la forma de síntomas que él presenta, estos son los motivos de que este busque ayuda del profesional. Los síntomas, cuando relatados en la consulta psicosomática, dejan de ser los hechos físicos, para ser el discurso que los anuncia. La práctica psicosomática se hace psicoanalítica: el síntoma es el fruto del sujeto, le pertenece, es biográfico.

 

          No daría un guión para obtenerse una historia del sujeto psicosomático, pero considero importantísimo el investigar cuáles son las representaciones del individuo: ¿cómo el psicosomático encara su historia, sus proyectos, sus errores/equivocaciones, sus aciertos, sus éxitos y sus fracasos? ¿Cómo concibe su destino? ¿Cómo encara sus vínculos? ¿Cómo es su vida conyugal y familiar? ¿Y su vida sexual? ¿Qué representaciones él o ella tienen sobre su propio cuerpo? ¿Cómo ve las diferentes funciones? ¿Cuáles son los significados que atribuye al comer, al dormir, al acto de excretar, al placer y al dolor? ¿Cómo ve las diferentes partes de su cuerpo?, ¿Cuál es la relación imaginaria que tiene con sus diferentes órganos, en especial aquel (aquellos) afectado(s) hoy? ¿Cómo se estructura su imagen corporal? ¿Cuál es la construcción interna de su ‘estar enfermo’? La enfermedad y la salud, ¿Qué representaciones personales y familiares tienen? ¿Qué significa la pérdida o restricción de las diferentes capacidades? Amor, trabajar, relacionarse, moverse, tener independencia. Quien es así, ¿sufre, o ha sufrido la enfermedad? (Krowczuk, 2001, p.75).

 

          Otra cuestión relevante es investigar junto al sujeto ‘paciente’ psicosomático sobre su tratamiento. ¿Qué ideas y fantasías tiene él con relación a la medicina, al psicoanálisis, y a la terapia holística? ¿A qué tratamientos ya se sometió? ¿Con qué resultados? ¿Cuál fue su experiencia con diferentes formas con las que se manejó el fenómeno psicosomático? ¿Cuáles son sus temores y expectativas asociadas al lugar, tiempo y forma del trabajo terapéutico o psicoterapéutico al que recorrió?

 

          El trabajo psicoterapéutico consiste fundamentalmente en auxiliar al sujeto a investigarse a sí mismo, a través del discurso que produce, en el interior de una relación transferencial. Mirar sus propios funcionamientos mentales, fantasmagóricos, corporales; aprender a reconocer sus expresiones, apropiarse de sí mismo. Traducirse, aprendiendo el lenguaje de sus síntomas, el lenguaje que su cuerpo inventa para expresar su vivir.

 

 

CONSIDERACIONES FINALES

 

          El psicoanalista o psicoterapeuta tiene que tener conciencia que lo que está en juego es el ser humano total que sufre sus síntomas, se encuentra en desequilibrio biopsicosocial, se encuentra en desarmonía, en conflicto, pero el ser puede hablar, como sujeto humano, y con la elaboración psíquica de su historia volverse capaz de reescribirla. El sujeto psicosomático es autor de su propia historia, el responsable primero y último por aquello que hace de aquello que es. Es de esta forma que él puede curarse, adoptando formas mejores de elaborar su sufrimiento y conducir sus relaciones con la familia, la vida profesional insertado en su contexto sociocultural con más armonía. El sujeto autoconciente de la importancia de utilizar todos los conocimientos y medios disponibles para cambiar y reestructurar su estilo de vivir, rescatar su autoestima, su energía vital ‘bioenergía humana’ y alcanzar su nivel de equilibrio biofísico-psicoespiritual-social, en fin realizar su proyecto de valorización de la vida (ecología humana). Creo que ser ético y la búsqueda de la verdad en el trabajo psicoanalítico auxilia al sujeto psicosomático a curarse, y a ser feliz.

 

 

REFERENCIAS 

 

Alexander, F. (1989). A medicina psicosomática. Porto Alegre: Artes Médicas.

 

Dahlke, R. (2006). A doença como símbolo. São Paulo: Pensamento-Cultrix.

 

Freud, SS. (1997). Edição eletronica brasileira das obras psicológicas completas de Sigmund Freud. Rio de Janeiro: Imago.

 

Groddeck, G. (1923). O Livro dIsso. São Paulo: Perpectiva, 1984.

 

Guir, J. (1997). A psicosomática na Clínica Lacaniana. Rio de Janeiro: Jorge Zahar.

  

Kamieniecki, H. (1994). Histoire de la psycosomatique. Paris: PUF.

 

Krowczuk, ER. (2000). Medicina Psicossomática e a psicossomática Psicanalítica: visão analítica e discussão do fenómeno psicosomático “psoriase. Porto Alegre: SPOB/Psicanalítica, 2001.

 

Lacan, J. (1988). A ética da psicanálise. Livro 7. Rio de Janeiro: Jorge Zahar.

 

 

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