Revista Recre@rte Nº6 Diciembre 2006 ISSN: 1699-1834      http://www.iacat.com/Revista/recrearte06.htm

 

MORENO Y EL PSICODRAMA

 

C. Dreyfus.  “Los grupos de encuentro”

 

 

          En 1929 Moreno abre su primera clínica psiquiátrica en Beacon, Nueva York, EE. UU. En 1937 funda la revista “Sociometry”. En 1944 crea el Instituto Moreno, único habilitado para dar el título de “director de psicodrama”. En1954 se Toronto se hace el primer congreso de psicoterapia de grupo. En 1964 en París, se hace el congreso internacional de psicodrama.

 

          Moreno nació a finales del siglo XIX en alguna parte entre Bucarest y España, en un barco, de una pareja de jóvenes emigrantes rumanos. Hasta 1925, con el motivo de la emigración a EE. UU., Jacob Levi Moreno tuvo una fecha de nacimiento oficial: 21 de Mayo de 1892.

 

          Pasa adolescencia e infancia en Viena. En 1909 se matricula en Medicina done las clases le aburren y sale a buscar a la calle a sus futuros pacientes. A partir de 1910 propone ejercicios de improvisación teatral a los niños, ensayo del psicodrama.

 

          Moreno quiso ayudar a las prostitutas del barrio chino de Viena, el Spittelberg, a reencontrar su dignidad. Va con Dr. Wilhelm Green, especialista en enfermedades venéreas y Carl Colbert.

 

          Las mujeres descubren que Moreno no las juzga y las escucha y a lo más sugerir una solución a sus problemas, considerándolas como iguales. El secreto del método estaba en estimular a esas mujeres a ser lo que eran: prostitutas”. Bajo su impulso, las prostitutas se organizan, creando un fondo de mantenimiento para problemas urgentes y dando pruebas de un espíritu de solidaridad desconocido entre ellas hasta el momento. Así es como las prostitutas de Spittelberg crean su primer sindicato y reinventar la terapia de grupo.  

 

          El misterio de la terapia de grupo según Moreno es que “en grupo, un individuo puede convertirse siempre en auxiliar terapéutico de otro individuo. Es un principio fundamental de la psicoterapia de grupo que no sólo el médico, sino cada individuo puede actuar respecto de otro como agente terapéutico”.

 

          Esta facultad se explica mediante el encuentro, que es una especie de fusión de empatía total entre los miembros de un grupo. “Yo me acercaré a ti y me apropiaré de tus ojos, y tú tomarás los míos para ponerlos en el lugar de los tuyos, y yo te veré por tus ojos y tú me verás por los míos”.

 

          El impacto terapéutico viene del grupo mismo más que del propio médico: “la psicoterapia de grupo implica un proceso de curación que no es determinado por un terapeuta conocedor de su oficio, sino por las fuerzas del grupo mismo”. De ahí la necesidad de curar no sólo a los miembros del grupo, sino al grupo mismo en cuanto tal. Un grupo puede estar compuesto de personas sanas y hallarse enfermo como grupo, en cuyo caso los miembros no se mantendrán sanos por mucho tiempo. Puede estar también compuesto de enfermos y ser perfectamente funcional.

 

          “La psicoterapia de grupo es un método de psicoterapia que aspira al mejor agrupamiento terapéutico de los miembros del grupo”- explica Moreno.

 

 

EL ÁTOMO SOCIAL Y EL TELE.

 

          En un grupo cada individuo siente una atracción o repulsión hacia determinado número de personas, y a su vez, atrae y rechaza. Moreno llama átomo social al conjunto de las elecciones, positivas o negativas, recíprocas o no, emitidas o recibidas por un individuo dado, en un grupo o contexto concreto. Algunas elecciones pueden desembocar en el vacío, ser objeto de indiferencia o no ser percibidas. Pare medir el grado de esta sensibilidad a las reacciones ajenas, Moreno propone una unidad de definición vaga: el tele, que es una especie de empatía bidireccional que explica que la corriente, positiva o negativa, pasa entre dos individuos. A nivel de grupo, el tele se mide por la proporción de las elecciones y repulsiones recíprocas, índice también de la “transparencia” del grupo, de la conciencia que tiene de sus estructuras internas.

 

          En condiciones normales, la organización profunda de grupo se mantiene generalmente oculta. Para hacerla manifiesta Moreno propone un “revelador” que precipita las relaciones, el “test sociométrico”.

 

 

EL TEST SOCIOMÉTRICO.

 

          Se toma a miembros de un grupo y se les pide que rellenen cuestionarios confidenciales, en los que realizarán elecciones precisas, de alcance limitado y en función de criterios establecidos. Por ejemplo: ¿Con quién desearía usted compartir su oficina? ¿Salir de misión o expedición? ¿A quién elegiría para hacer con usted un trabajo urgente o difícil?

 

Se evitan las preguntas vagas como ¿A quién encuentra simpático, antipático?

Para medir la intensidad de la elección se autorizan cinco opciones por orden de preferencia decreciente.

Los resultados se escriben, o bien en un cuadro de doble entrada, la matriz sociométrica, o bien de forma de gráfico: el sociograma.

 

          Los miembros del grupo aparecen representados en él por puntos unidos mediante flechas y trazos. La flecha indica una elección positiva à y el trazo terminado en un triángulo al revés ­---< una elección negativa. Las elecciones recíprocas, positivas y negativas, se representan por

 

 

ESTATUTO SOCIOMÉTRICO Y COHESIÓN DEL GRUPO.

 

          Los átomos sociales no son todos iguales entre sí. Según el total de cada una y la calidad de su entorno se pueden establecer los diversos “estatutos sociométricos” dentro del grupo.

 

          Así surgen “líderes populares” elegidos con frecuencia, pero con estatuto débil o medio. Los “líderes fuertes” tienen un total más modesto, pero otorgado por “notables” de arrastre importante. En cuanto a los “líderes aislados” tienen un ambiente muy débil, pero están vinculados íntimamente a un líder fuerte.

 

          Por otro lado, los “aislados” no son elegidos por nadie, su resultado sociométrico es nulo. Entre ambos extremos los “miembros ordinarios” se asocian en grupos donde los lazos son poco numerosos, pero fuertes y recíprocos.

 

          Un grupo marcha bien cuando el sociograma coincide con el organigrama. Estos fenómenos de distorsión entre sociograma y organigrama son los que explican las insubordinaciones en el ejército, por ejemplo. Sólo un diagnóstico exacto de la situación, seguido de una nueva ordenación que elimine los factores de discordia grave y reajuste el organigrama a la realidad, permitirá reconstruir un grupo operacional duradero y sano.

 

          Las aplicaciones de la sociometría son rutinarias y banales. Ha permitido reducir el número de accidentes de trabajo en una fábrica, las ausencias por enfermedad en empresas, accidentes en el patio de una escuela. Y hoy se utiliza en dinámica de grupo para diagnosticar la evolución de grupos de formación.

 

 

INTERVENCIÓN EN LA NEW YORK STATE TRAINING SCHOOL FOR GRILS DE HUDSON.

 

          Esta intervención en el centro de rehabilitación para mujeres de Hudson le da la oportunidad a Moreno de poner a prueba toda su teoría y darle un alcance universal.

 

          En el mundo ordinario es imposible reestructurar un grupo teniendo en cuenta sólo factores afectivos. Siempre hay lazos biológicos o económicos de por medio. Esto no ocurre en Hudson “la colectividad está libre de toda relación de consanguinidad y toda relación económica”. Moreno podrá ver si es posible construir un mundo mejor sobre bases “esencialmente psicológicas”.

 

 

UNA DEFINICIÓN DE LA ESPONTANEIDAD.

 

          La “espontaneidad” es un elemento esencial de la visión de mundo de Moreno. “una buena parte de los trastornos psíquicos y sociales que aquejan a la humanidad puede atribuirse a la insuficiente expansión de la espontaneidad”.

 

Se presenta bajo cuatro formas:

·          Es el impulso que nos empuja unos hacia otros, o hacia la acción.

·          Es la inspiración, la audacia que permite la creación de nuevas instituciones, formas de arte, medios socioculturales.

·          Es lo que permite la libre expresión de la personalidad la expansión creadora de cada uno.

·          Lo que da una respuesta adecuada a cualquier nueva situación.

 

          No se debe sacar del pasado nuestras soluciones. Estas conservas culturales no se adaptan al presente: la espontaneidad nos permite trascender nuestra pereza para hallar lo que hemos de hacer en el momento preciso.

 

 

EL HOMBRE TEME LA ESPONTANEIDAD HASTA QUE LOGRA DOMARLA.

 

          La espontaneidad existe en nosotros de manera latente. Son pocos los que le dan rienda suelta. “el hombre tiene miedo a la espontaneidad, exactamente como su antepasado de la jungla tenía miedo al fuego; teme al fuego hasta que aprende a encenderlo”. “El hombre temerá igualmente a la espontaneidad hasta que aprenda a ejercitarla y servirse de ella”.

 

          No basta con reestructurar los grupos sociales para garantizarla, porque existe una “ley sociodinámica” que dice que los aislados tienden a seguir siéndolo, mientras que la posición de líder produce un efecto de atracción acumulativo. Para este tipo de problemas, Moreno propone el Psicodrama, derivada de la interacción de grupo.

 

 

LOS MILAGROS DEL TEATRO IMPROVISADO.

 

          “Sucede frecuentemente, a lo largo de sesiones de grupos esencialmente verbales e interaccionales, que uno de los miembros vive un problema con tal intensidad que las palabras le resultan insuficientes. Este miembro necesita hacer viva la situación, reconstruir un episodio, y a menudo, estructurarlo más allá de lo que permite el mundo real exterior”.

 

          El psicodrama permite la “catarsis”[1] mediante la acción. Pero el juego, es ante todo un espectáculo, siendo Moreno gran admirador del teatro.

 

 

EL CASO DE BÁRBARA.

 

          Bárbara era una actriz en las obras de Moreno que siempre elegía papeles de heroína o personajes dulces. Tenía un admirador que se llamaba Jorge, con el que se terminó casando. Después de un tiempo, Bárbara se puso muy violenta, le gritaba garabatos, vulgaridades e incluso le pegaba a su marido. Jorge comentó esto con Moreno y él le sugirió a Bárbara que su próximo personaje fuera una prostituta. Bárbara interpretó este papel con una vulgaridad tan auténtica que resultaba desconocida. Le grita obscenidades a su cliente, regatea el precio y pelea con él, de una manera muy real. Cuando termina la obra vuelve a su casa muy relajada. Desde entonces elige papeles similares a ese, de chica fácil, camarera, amante o arpía vengativa. Se produce una transformación de su actitud en casa, siendo mucho más relajada. Sus enojos son más breves y menos violentos, interrumpidos por una risa al verse como en un espejo psicológico, diciendo las mimas palabras y comportándose igual que sobre las tablas.

 

 

PERSONAJES MÁS AUTÉNTICOS QUE EN LA REALIDAD: ES SU PROPIA VIDA LO QUE LOS ACTORES ESCENIFICAN.

 

          Luego Moreno sugiere a Bárbara que interprete con su marido “diálogos improvisados que se pareciesen cada vez más a escenas de su vida privada”. Al cabo de pocos meses, Jorge y Bárbara han reencontrado su armonía. El psicodrama acaba de nacer.

 

 

ESTRUCTURA DEL PSICODRAMA MORENIANO.

 

Se desarrolla siguiendo una liturgia estricta, con su lugar, reglas y oficiantes.

 

·                El lugar ante todo: en un teatro redondo de diversos niveles, un balcón volado para papeles de Dios, juez, etc. Protagonista presenta la acción, encarna sus problemas de la manera más concreta y realista posible con la ayuda del director de psicodrama. Éste es omnipresente, cuida de todos, asegura las condiciones materiales, representa el papel de terapeuta y observa y analiza las reacciones del auditorio.

 

·                La Réplica: dada por personajes auxiliares (gralmente psicodramatistas en formación), que cuando no son llamados a escena, asisten al director en sus funciones de terapeuta-observador.

 

·                El auditorio de un psicodrama: tiene un papel fundamental. Son personas directamente implicadas en la acción, que la viven al mismo tiempo que el protagonista. Al término de la acción, el público intervendrá también para decir sus impresiones. Esta fase permite al protagonista darse cuenta que no está  sólo en sus dificultades, que es un miembro solidario del grupo, no un exhibicionista.

 

·                La Sesión: es de duración variable. Desde una hora y media hasta cuarenta horas seguidas. Se inicia con una preparación que permite “caldear al grupo” y le da a los participantes la opción de conocerse los unos a los otros y sus problemas. Si el grupo no está caldeado o afectado por antagonismos, es mejor suspender la sesión y dedicarla a la sociometría de grupo, al diagnóstico.

 

          El psicodramatista deja a los participantes hablar sin intervenir demasiado, escuchándolo todo, pero la preparación puede ser más directiva si el grupo lo necesita.

 

          No se trata de transformar a los participantes en actores, sino de llevarles a ser en las tablas lo que son realmente, pero de manera más profunda y más clara que en la vida real. También se pone el acento al “aquí y ahora”. Poco importa que la reconstrucción del conflicto sea fiel o no. Lo que cuenta es aquello sobre lo que se trabaja, es la manera como aún hoy el protagonista vive su recuerdo, es el peso de su recuerdo sobre su vida actual.

 

 

RECREAR UNA ESCENA QUE AÚN NO SE HA LIQUIDADO REALMENTE.

 

          Recreando la escena, el protagonista se distancia necesariamente de su vivencia. La reconstrucción desemboca en resultados sorprendentes. Se produce la evocación de recuerdos perdidos, olvidados, reprimidos. Entonces, la catarsis puede resultar muy dramática.

 

 

EL CASO DE JEANNE.

 

          Ella es una mujer normal, es médico y tiene cuatro hijos, pero se queja de comerse las uñas desde siempre. Se le propone que interprete una escena de su infancia, cuando tenía siete u ocho años.

 

          Ella llega del colegio y su mamá le dice que vaya a lavarse las manos y que no molesta a su hermanito. Entonces, Jeanne con una rabia desesperada grita “¿qué no moleste a mi hermanito? Pero si él ha roto mi muñeca!” se transforma en una niña descontrolada que llora en una crisis de rabia, habla con voz infantil y tono de bebé. Entonces hace memoria y recuerda que cuando tenía tres años nació su hermanito. Entonces ella tuvo que salir d la pieza de sus padres donde ella dormía para darle su cama a su hermano. Como la casa era muy pequeña para todos, su hermano mayor al que ella adoraba, se tuvo que ir a vivir donde su abuela. Entonces Jeanne trató de hacer desaparecer al bebé ahogándolo con un almohadón. Desde entonces se moría las uñas: “Me mordía las uñaspara no arrancar los ojos al hermanito”. Una catarsis muy eficaz: no volvió a morderse las uñas.

 

 

UNA FUNCIÓN DE REVELADOR.

 

El psicodrama puede también servir para explorar las implicaciones y consecuencias de una situación real.

Las tomas de conciencia no son siempre tan fáciles ni tan claras. Hay protagonistas especialmente bloqueados, incapaces de prestarse al esfuerzo de la escenificación. Moreno propone tres técnicas particulares para estos casos:

1.      El doble: un personaje auxiliar que dobla en escena al protagonista. Imita cada uno de sus gestos, expresiones, obteniendo un efecto amplificador muy educativo.

2.      El espejo: imita en escena, pero con mucha mayor libertad, al protagonista enviado a la sala como simple espectador. Le muestra como le ven los demás.

3.      El cambio de papel: sirve para desbloquear un diálogo que ha entrado en un callejón sin salida. Se hace un cambio de personajes. Nada mejor para entender al otro que hacer como si estuviéramos dentro de él. Para hablar en su lugar, nos vemos obligados a reflexionar en lo que él hubiera dicho y, por consiguiente, a escucharlo.

 

 

LA TEORÍA DEL PAPEL INTERPRETATIVO.

 

          El papel interpretativo es la “manera de ser real y perceptible que asume el yo”. Moreno distingue tres tipos de papeles interpretativos. Los papeles psicofisiológicos o psicosomáticos aparecen desde el nacimiento. Incluso dice que pueden ser inscritos en la naturaleza del embrión. Son los papeles de dormir y comer. Durante la infancia y adolescencia se añade una tercera opción: el papel psicosexual.

 

          Hay otros papeles más directamente inducidos por la sociedad: el papel de directivo, de buen alumno, de tecnócrata, de fontanero, de campeón, etc. Nuestra manera de asimilarlos depende a menudo del primer modelo al que se lo hemos visto interpretar. Pero cabe también ser llamado a interpretar un nuevo papel sin preparación suficiente puede llevar a sentirse paralizado de miedo. El psicodrama es la ocasión para ejercitarse sin riesgo o de cambiar de estilo.

 

 

EL YO SE DEFINE COMO UN CONJUNTO FINITO DE PAPELES.

 

          Cada persona dispone de un abanico concreto de papeles, vinculados entre sí, cuya suma constituye el yo. Este abanico el limitado, porque no se puede pensar que cualquiera puede interpretar cualquier cosa. Pero puede ampliarse el abanico y enriquecer el yo mediante un aprendizaje de papeles nuevos. Es uno de los objetivos predilectos del psicodrama. Tiene como resultado que cuando alguien ha descubierto un nuevo estilo da pruebas de un talento desconocido hasta entonces.

 



[1] Reacción de liberación provocada por el recuerdo de un conflicto no resuelto que perturbaba el equilibrio psíquico.

 

3º ciclo de formación en Creatividad acorde con la C.U.E.

               > Master profesional (abierto a todos)
               > Master Académico (para titulados)
               > Doctorado (para masters)

Julio 2007. Encuentros Creadores. Escuela de verano de la Creatividad.    www.micat.net