Revista Recre@rte Nº6 Diciembre 2006 ISSN: 1699-1834      http://www.iacat.com/Revista/recrearte06.htm

 

LEARNING LETTER Nº 9
MADUREZ Y ENERGÍA PERSONAL DEL LÍDER

 

 

José María Gasalla
Grupo Desarrollo Organizacional

boletines@grupodo.com

 

 



CITA DE REFLEXIÓN :
"Ser adulto es estar sólo."

Jean Rostand (1894 - 1977)


EDITORIAL


Fútbol, madurez, futuro y personas

Habréis observado que en los títulos de las editoriales introduzco “eso” de personas con el fin de que no se nos olvide que en definitiva el éxito de cualquier proyecto u organización va a depender de encontrar o tener “las personas adecuadas”.

Y al hablar de personas no tengo más remedio que pensar en la madurez de las mismas como el atributo que les proporciona precisamente su esencia como personas. ¿Cómo podemos denominar a los inmaduros? ¿Individuos? (como señalaba la Guardia Civil en tiempos pasados al retener o detener a alguien), ¿Recursos Humanos? (apelotonado entre otros recursos humanos y sin pedirle ser diferente a esos otros).

El futuro viene a cuento de que el tiempo que todavía nos queda por vivir es precisamente es precisamente tiempo de futuro y entonces es ahora cuando hay que comenzar a ocuparse del mismo.

Siempre en esta época del año (no se si por el calor o más bien porque puedo disminuir el ritmo de actividad) siento la necesidad imperiosa de producir cambios desde mi mismo y en mi ámbito de influencia.

Es una fuerza interior que me impulsa a cuestionar el sentido de lo que hago y no hago y sobretodo la dirección hacia la que tengo puestos los motores vitales. Y eso tanto a nivel personal como profesional.

No es fácil montar este proceso de “alerta vital”. Hay que conjugar lo que se desea, lo que conviene, lo que se puede hacer… y eso en los diferentes subsistemas en los que estamos inmersos (familiar, social, de amistades, profesional… y por supuesto el uno mismo-precisamente el más difícil de entender, asumir, regular y equilibrar). Pero… hay que hacerlo…al menos unas cuantas veces en la vida; ¿cada siete años? No lo sé. Supongo que cada persona tiene que elegir sus momentos y pensar en qué momento del ciclo se encuentra. Y a partir de ahí echarle valentía y coraje. Y atreverse a romper, a desprenderse de cosas, ideas, relaciones, hábitos…aunque produzca ansiedad. Como dice Paniker interrogarse sobre la propia ansiedad es ya comenzar a salir de la ansiedad. No se trata de juzgar una realidad sino de observarla cobrando conciencia de su significado.

Este año es el tiempo de cambios importantes, renovadores. Y eso abre ventanas, abre futuro aunque en un primer momento pueda crear dudas, inseguridad, miedos… Espero que en el Otoño los cambios estén encauzados.

Transformaciones grandes acarrean alrededor cambios más pequeños. Uno de estos va a incidir en estas “Learning Letters” que venimos lanzando desde hace 10 meses. Durante este tiempo hemos ido preguntando y contrastando qué secciones se leían más, cuáles despertaban mayor interés, qué es lo que habría que cambiar y que no…

Y aunque seguramente no todos los lectores coincidirán en los criterios que hemos elegido para este cambio (que será seguro que transitorio) como consecuencia de ese “feedback”, a partir de ahora publicaremos un nuevo formato –más leve- y más frecuentemente – cada quince días -.

De esta forma estaremos en contacto más de continuo. La LL sigue estando abierta a todo aquel que quiera publicar en ella y tratar de ser un foro en el que aparezca el intelecto y la intimidad de forma que nos permita avanzar en nuestro propio conocimiento a partir del pensamiento y vivencias de otros.

Mantenemos la filosofía: hablar de conocimientos desde la propia experiencia, desde uno mismo aunque este planteamiento implique riesgos. Pero es que a estas alturas si no lo hacemos así, a mí al menos no me merece la pena.

Y…¿por qué metemos el fútbol en el título? Pues porque dentro del unas horas se va a celebrar nada menos que la final de la Copa del Mundo de ese deporte. ¡Total nada! Acabo de leer que 1000 millones de personas la van a ver por TV. Y eso se relaciona también con el artículo que viene a continuación y en el que voy a hablaros de madurez. Es algo que había prometido a mis amigos de Caixa Catalunya a los que por supuesto se lo dedico.

¡Felices Vacaciones! Nos reencontraremos en Septiembre


José María Gasalla
Presidente Grupo Desarrollo Organizacional
Profesor de ESADE Business School


ARTÍCULO

 


ENERGÍA EFICIENTE Y MADUREZ    ( PARTE I )

Tiempo de Lectura aproximado : 12' 22''


Desde hace bastantes años he creído y defendido que los seres humanos somos entes energéticos pero que desgraciadamente no sabemos manejar esa energía sino de forma muy elemental.

Ni siquiera, a veces, somos conscientes de esa energía e incluso da la sensación de que la tenemos a cero; eso sucede cuando nos sentimos abatidos, sin ánimo, sin fuerza para hacer nada ... casi en el comienzo de una temida depresión.

Sin embargo, la energía sigue estando ahí, a la espera de ser impulsada; quizás en la misma línea de aquella transformación que estudiábamos en la física: de energía potencial a energía cinética.

Y, ¿cómo podemos generar y hacer fluir esa energía de forma que logre que la organización funcione como un ente eficiente?.

Desde hace muchos años hemos venido hablando de que esa eficiencia será resultado de una combinación de factores “macroorganizativos” como la estrategia, cultura, procesos tecnología, políticas...

Y eso sigue siendo así. Lo que sucede es que, más y más cada día, los factores “microorganizativos” que giran alrededor de las personas (no recursos humanos, por favor) cobran una mayor importancia. Una nueva “guerra por el talento” se avecina. Y, ¿cómo identificar ese talento?.

Bajo mi punto de vista, el referente principal del talento hoy en día, ya no está en el expediente académico ni en el conocimiento técnico. Ni siquiera en la tan “manoseada” inteligencia emocional. Seguramente puede estar en aquella persona que haga fluir su propia energía alineadamente con la organización y estimule ese fluir, el fluir de los demás a su alrededor.

Y, ¿cómo se materializa y qué componentes forman parte de ese constructo energético?.

Yo suelo enunciar:

Pasar de...

E = mc2

... a:

 

E = mr (AC)2


 



Fórmula en la que E significa Energía, m, madurez, r, responsabilidad, las dos a, automotivación y actitud positiva y las dos c, confianza y compromiso.

Desde hace tiempo vengo trabajando con los conceptos de actitud, automotivación, responsabilidad y confianza. Más recientemente centraron mi interés el tema del compromiso (va a ser crítico en los próximos años) y la madurez.

En esta LL quiero centrarme en este último factor, la madurez, por considerar que de cara a la necesidad de captar talento, puede tener una importancia de primer orden.

Vamos a hablar del significado de madurez, de la influencia social en la madurez individual, de la realidad social actual y terminaremos señalando unos indicadores de madurez que nos faciliten la identificación de personas más o menos maduras (que ya me adelanto diciendo que no se correlaciona con la edad de las mismas).

Además esta era una tarea que tenía con mis colegas-amigos del proyecto Ulises.

 

La madurez y su significado

Alguien dijo aquello de que “el niño es el padre del hombre”. Con lo cual sabemos que al ir creciendo no nos convertimos en otra persona sino que seguimos siendo el mismo hasta llegar a nuestra vejez. (Quizá este planteamiento deje de ser válido en no muchos años por los avances de las neurociencias que pueden facilitar nuestro reequilibrio entre agresiones y regeneración celular así como actuaciones sobre partes de nuestro cerebro de forma que podamos reprogramar programaciones anteriores). Pero, eso sí, vamos madurando y eso significa que vamos siendo conscientes de quiénes somos (seguramente hasta un cierto grado). Madurar significa pues, darse cuenta de las necesidades que uno tiene, asumir la realidad sea triste o alegre, saber lo que no se quiere y lo que de verdad se quiere (esto es aún más difícil de conseguir) y, estar dispuesto a pagar el precio que esta consecución de lo que se quiere, exige. El que fracasa es porque no sabe lo que realmente quiere o porque rechaza o no está dispuesto a pagar ese precio. La persona madura es realista acerca de sus propias limitaciones.

Síntomas que aparecen con frecuencia en las organizaciones y que son reflejo de inmadurez son “las quejas y los lamentos” especie de desahogos infantiles ausentes de ningún tipo de aportación que pudiese solventar el posible problema o situación. Suelen coincidir los quejidos con el papel victimista o de autocastigo al que algunos se acogen y sin duda disfrutan con él. En ocasiones incluso ese “ir de víctima” lo utilizan como palanca desestabilizadora del virtual “perseguidor”.

Recuerdo en un programa de TV al que me invitaron a debatir sobre el “mobbing” (acoso moral) en la empresa. Estábamos en la mesa un abogado laboralista, Iñaki Piñuel (autor de varios libros sobre el tema) y yo mismo. En cierto momento del debate a mí me pareció que se estaba magnificando en exceso el alcance del mobbing y casi me imaginaba si no mirar a alguien al llegar al trabajo podría estar incurso en esa figura. Y se me ocurrió decir algo no alineado con el discurso común comenzando por manifestar que yo mismo habría sido objeto de mobbing en una organización durante seis meses… Dije además: “hay que distinguir sin embargo, que no todas son víctimas de otros sino que también hay “victimistas” que persiguen determinados objetivos, que se ponen debajo de la suela del zapato de otro sin que éste le ponga el zapato encima, que a lo sumo son víctimas de ellos mismos o quizás de su pasado”… No pude terminar de hablar; un invitado que estaba en el grupo de afectados y los cuáles no salían en pantalla, se levantó y me espetó; ”Vd me está insultando a mí y a toda España…” y siguió una perorata que daba a entender que el acoso estaba por todas partes… Y después me espetó a la salida para seguir desahogándose conmigo.

Realmente fue un episodio interesante y significativo del cual no dejé de aprender.

Otra forma de inmadurez puede reflejarse en ocasiones con el cinismo. Podemos considerar el cínico como un irrealista desmoralizado que mientras se envuelve en ese caparazón cínico no quiere para nada mirarse a sí mismo y a lo que le rodea. Y por supuesto rechaza afrontar las dificultades y sufrimientos propios de la adaptación a la realidad (No todo reequilibrio es “naturalmente” homeostático).



¿Realidad social actual entorno a la madurez?


Vaya de entrada el que no soy sociólogo sino ingeniero aeronáutico pero me gusta estar tanto allí arriba en la nubes como abajo pisando tierra (soy gallego). Así, me baso en mis percepciones, en mis trabajos, en mi vida. Observo desde diferentes plataformas; la universidad, el mundo de la empresa, la sociedad.

Siempre, sin embargo seré subjetivo por mucho que intente desdoblarme. Por eso el epígrafe lo pongo entre signos de interrogación.

Hay cosas que van desapareciendo y al igual que las estaciones intermedias y las estrellas sobre las grandes ciudades tampoco se ven demasiado adultos. Impera el mundo de los niños y de los viejos. Y además los niños se tienen que comportar como mayores antes de que sea su tiempo y los viejos, ya se sabe, son como niños.

Cosas como el fútbol no desaparecen de momento. La prensa comentaba que la final de la Copa del Mundo iba a ser vista por más de 1.000 millones de seres humanos. Es muy significativo “ergo” no podemos menospreciar este fenómeno.

Va prevaleciendo una vida carente de reflexión, sin pensamiento crítico, en la que el intelecto es un estorbo que incomoda, aburre, nos saca de la tangibilidad de nuestro presente “que es lo único real y que hay que quemar-disfrutar a tope”. La crítica va desapareciendo, inclusive respecto a las películas y los libros. ¿Por qué?. Porque el adulto-niño no lee críticas ni presta mucha atención a lo que dicen los demás. En las pelis el referente queda reducido al trailer y el reparto.

Al estereotipo que denomino adulto-niño, Lucy Kellaway lo denomina mediascente que es una persona que es como un adolescente crecidito, es decir, con treinta años más. Suele sentirse insatisfecho y con tendencia a deprimirse como un adolescente. Suelen alternar como Kelaway la hiperactividad con las quejas y la irascibilidad.

Muchos pensadores de hoy repiten (o repetimos) lo que ya se había dicho al menos hace 2.500 años. Sócrates decía: “La vida sin reflexión no merece la pena ser vivida”.

Se potencia hoy en día, el infantilismo como modelo y se resalta la infancia como la imagen del porvenir.

Huizinga manifiesta “el puerilismo es la actitud de una sociedad que se comporta más infantilmente de lo que le permitiría su grado de discernimiento, de una sociedad que, en vez de educar al niño elevándolo a hombre, se rebaja a sí mismo al comportamiento de la puericia”.

Esto me recuerda las visitas que como evaluador de la ANECA realizó 2-3 veces al año a diversas Universidades de España. Sistemáticamente los profesores se quejan de falta de preparación en los alumnos que les lleva a bajar el nivel de exigencia cada año.

¿Cómo se distinguen las actuaciones inmaduras?. El inmaduro suele juzgar a la persona más que a la acción (lo contrario le exigiría un análisis más fino). Y en la inmadurez se aprecian con mucha frecuencia posiciones de dependencia y contradependencia (llevar la contraria porque sí).

La permanente pubertad (esa falta de adultos que comentábamos antes) se distingue por una falta de dignidad personal, de respeto y reconocimiento de los demás y hacía las opiniones de otros. Aparece una excesiva concentración en la personalidad de uno mismo (¿por quién se preocupa el niño?. Es como si en estos seres inmaduros existe la necesidad absoluta de ser amado. Falta de crítica, juicio y tendencia a la lasitud son otros indicadores de inmadurez. Podríamos hablar también de aburrimiento reflejado con frecuencia en las aperturas frecuentes de la boca para relajarse a través de de un lucido y, generalmente contagioso bostezo. Los podemos considerar a los inmaduros como reyes del “zapping” (no les des explicaciones ni trates de profundizar que cambian de canal).

Nuestra realidad (y me refiero a la de los afortunados de este planeta que no llegamos ni a una cuarta parte del mismo) aparece como de “cuento de hadas” a través de los desarrollos tecnológicos que hacen que hayan cambiado radicalmente el significado del tiempo y del espacio. La realidad virtual está al alcance de nuestras manos (ya incluso de nuestra voz en algunos casos). Nos trasladamos en ese ciberespacio y la fantasía que envuelven estas posibilidades nos hacen sentir poseedores de grandes poderes como el de la ubicuedad por ejemplo.

Jugamos a jugar en un mundo de objetos, de cosas (llegamos incluso a “cosificar” a las personas). Se manipulan las cosas para divertirnos y proporcionar placer. Y cuando te cansas las tiras y compras otras.

En el extremo transformamos la naturaleza de lo que nos rodea – Ama a las cosas y usa a las personas -.

Es por ello que no me gusta para nada y lucho contra ella, la denominación que se da a las personas como “recursos humanos”. Hay que tener en cuenta que el lenguaje condiciona comportamientos.

Este adulto-niño es recogido por sentimientos y emociones que en pro de la facilidad incluso dejan de serlo y se convierten en manifestaciones “sentimentaloideas” de éxtasis y lloros fáciles y simplones que regocijan y dan sentido a ciertos medios de comunicación (por desgracia una gran mayoría). No hay nada más que ver fotogramas de aficionados al fútbol llorando desconsoladamente como si de una tragedia se tratase y sin embargo sin repercusión sobre su vida al cabo de una semana. Como dice Vicente Verdi, estamos en una “modernidad líquida” (debe ser por lo de las lágrimas) en la que se toca lo experiencial (lo último en marketing-vender experiencias vitales y no productos) y lo emocional (lo penúltimo en cuanto a dirección de personas).

El problema importante al describir esta posible realidad no son los jóvenes sino ese adulto-niño. La inmadurez en el adolescente contiene características básicas del pensamiento creativo, una ansia de modificar, cambiar, revolucionar, contestar la realidad que se encuentra. Y eso es positivo y necesario.

El problema está cuando el adulto abdica de serlo y fuerza al adolescente a convertirse prematuramente en adulto.

El adulto-niño busca la juventud definida no ya desde una perspectiva biológica sino más bien desde una definición cultural en lo que aparecen los estilos de consumo, la forma de vestir, de comportarse, de hablar.

La sociedad impele a ese adulto-niño a ir deprisa, sin mirar hacia dónde va, atolondradamente. Eso es más propio de la juventud como la actuación de cientos de blogs de jóvenes que se reúnen en “wikimedios” –wiki es “rápido” en hawaiano-.

Con esas prisas, la respuesta a la pregunta sobre la identidad de cada uno y el sentido del vivir, se aplaza indefinidamente.

El segundo problema aparece cuando ese niño madurado precipitadamente (al igual que se aceleran los ciclos de vida de productos, procesos...) vuelva a la infancia a pesar de su físico de adulto ya que el niño continua siendo paradigma de ser ideal. “Mejor que me sigan haciendo las cosas”, “el que tiene la culpa es el otro”, “yo me comprometo hoy, mañana ya veremos”... La identificación de la infancia con la pureza, la inocencia y la autenticidad no se mantiene fácilmente. EL propio Agustín de Hipona ya hace 1600 años que en sus confesiones decía (I, 6, 8): “Y cuando no me daban lo que yo quería, o por no haberme entendido o para que no me hiciera daño, me indignaba que mis mayores no se me sometieran y de que los libres no me sirvieran; y llorando me vengaba de ellos. Más tarde llegué a saber que así son los niños”. A esos “nuevos” adultos-niños les falta el valor para afrontar todo lo que tienen ante ellos. No saben muy bien por dónde empezar.

El emperador Augusto, cuando hablaba de madurez, recomendaba una combinación de rapidez y paciencia, de audaz abandono y de prudente abandono de uno mismo: “festina lente” (apresúrate lentamente).

La paradoja va en contra de la exclusión, del dualismo, de ese “si eres amigo de mis enemigos te convertirás en enemigo mío” que por desgracia sigue existiendo en muchas organizaciones (de repente me ha venido a la cabeza la Universidad).

La sociedad actual, sin embargo, tiende a ser cada vez más paradójica encontrándose cada vez con más facilidad los opuestos, quizá por el efecto acción-reacción en parte (ante la mayor importancia de lo global, aparece lo local con más intensidad) y por otro por la apertura de las realidades en un mundo en que las fronteras se van diluyendo.

Cuando vas madurando te das cuenta que el disfrute está más en el camino (recordar el viaje a Ítaca) que en el instante de la llegada que es algo efímero y pasajero en cuanto a sensaciones.

Uno de los problemas de los adultos-niños es precisamente su sentir agobiado por la gestión de su tiempo dominada por el reloj y los demás. El salir de ese agobio implica cambiar el reloj por la brújula y así dejar que Crhonos (el tiempo que pasa) vaya dejando espacio a Cairos (el tiempo que se disfruta).

En este ir hacia “lo joven” como ideal aparece con “pseudovalores morales” como “estética y juventud” como claves para sentirse bien, el ser uno mismo adentro de un físico reluciente. La mente y el espíritu lo dejamos para otras reencarnaciones quizás. ¿Quién se atreve y quiere pasar a ser adulto? Eso significa pasar de ser un infante a una persona madura con lo que implica: evolucionar de lo dulce, lo blando, la actitud receptiva y dependiente a lo amargo, lo duro, la actitud preactiva que dirige la propia vida. ¡Too much!

En el estado de inmadurez se huye de todo lo que signifique dificultad, esfuerzo. Se busca la simplificación, lo automático, lo lineal, lo cómodo, lo fácil. Una persona madura es de otra forma, más compleja, difícil y en ocasiones muy dura. Eso no significa que esa madurez no te permita de vez en cuando disfrutar relajadamente de lo fácil (¡inclusive viendo un partido de fútbol, por supuesto!). Una vez que se asume la realidad tal como es con sus aristas y sus zonas suaves y agradables se puede uno “echar a volar”. El que vive en la fantasía del vuelo continuo, ¡qué difícil es que toque tierra! Huirá continuamente de ello.

Cuando se habla de inmadurez se suele recordar el SPP (Síndrome de Peter Pan) –James M. Barrie. La figura de Peter Pan encarna, por una parte, una especie de “dulce irracionalidad de la infancia” en la que cada uno se permite el lujo de marcarse sus propias leyes y por otro lado “la entrada en pérdida” en cuando a la falta de un estabilizador-referente que guíe u oriente su vida futura. Hay en Peter Pan un rechazo visceral al mundo de los mayores, de los progenitores, de cualquier referente externo vestido de autoridad. Uno de los problemas de Peter Pan es la dificultad que tiene de diferenciar entre fantasía y realidad. Todo es lo mismo. Es puro juego. Todo se mezcla. Todo es válido. Cualquier barbaridad. El mundo es pura fábula tras otra. Fáciles, cercanas, deseable pero... irreales.

No es extraño que hoy el consumo en cuanto a lectura en lo que significa el “management” y crecimiento personal se fundamente en fábulas, metáforas... La capacidad y disposición del adulto-niño parece que no da para más.- (Y que no se enfade mi amigo Alex Rovira que este comentario para nada trata de desvalorizar su obra sino sólo cuestiona la disposición en cuanto a profundización intelectual del adulto-niño).

El SPP se basa en el deseo de no crecer, de seguir siendo niños. Pero uno de los problemas de los “Niños Perdidos” es que no se sienten bien en esa “vida de fantasía”. Se sienten aislados y fracasados. No sienten ningún avance.

Irresponsabilidad, ansia de abandono, soledad y narcisismo aparecen como señas de identidad de Peter Pan.

Y, ¿qué lluvias pueden haber provocado estos lodos? Seguramente, como cada realidad que nos acontece, encontraremos muy diversas causas que nos han conducido a esa situación.

Si hablamos de los jóvenes que no quieren crecer seguramente sus progenitores han tenido algo que ver. Durante los últimos treinta años (la edad de nuestro sistema democrático) grandes transformaciones se han producido. Desde el establecimiento de una Constitución, la incorporación de la Unión Europea, la homologación como país desarrollado entre los 10 primeros del Mundo, la incorporación de la mujer al mercado laboral, una tasa de natalidad de las más bajas del mundo... Todos estos factores y otros más de menor relieve nos ha llenado a estructuras, comportamientos y roles familiares muy diferentes a los de hace 40 años.

Quizás uno de los factores que más se pueden resaltar dentro de este modelo es la permisividad de los progenitores que han hecho que los jóvenes no estén convencidos que las reglas, las normas haya que aplicarlas y cumplirlas. Ese no cumplir incluso en ocasiones se interpreta como libertad de criterio.

La ausencia del padre cada vez es más notoria reforzándose con la ausencia materna. Faltan los ejes de referencia. Se pierde el juego dialéctico tradicional entre diferentes generaciones. Aparecen vacíos en la relación padres e hijos y estos buscan su referente afuera en el grupo de amigos o pandilla cuando no en una masa en la que se confunde entre los demás y en donde, como dice Scalfari, se sostiene sólo por motivaciones emocionales como suele ser la identificación de un enemigo externo siendo frecuente la utilización de signos o símbolos distintivos y la elección de un jefe en quien delegar todos los poderes de decisión.

La autoridad a nivel familiar se pone bajo sospecha pero quizás eso ha pasado de una u otra forma casi siempre. De hecho no hace mucho se descifró un jeroglífico egipcio del año 2000 antes de Cristo que decía “El fin está próximo: los hijos ya no obedecen a sus padres” con lo que seguramente tiempos pasados no fueran seguramente mejores sino distintos.

No es cuestión de quejarse sino de gestionar unas diferentes realidades. Y ahí la posibilidad de conectividad que existe hoy en día puede facilitar otro tipo de transmisión de identidades, conocimientos, experiencias.

Existen otros elementos que influyen y condicionan la madurez de las personas y por otra parte hemos tratado de identificar unos indicadores que nos faciliten el descubrir una mayor o menor madurez en las personas con las que trabajamos o pretendemos trabajar. Pero como creo que en esta ocasión ya me he extendido bastante, dejo esta segunda parte para después de las vacaciones.

Os dejo sin embargo, con una pregunta:

¿En qué está asentada primordialmente nuestra identidad, en el cuerpo o en la mente?

 

Felices vacaciones.


José María Gasalla
Presidente Grupo Desarrollo Organizacional
Profesor de ESADE Business School


CONFERENCIAS

 


LA GESTIÓN DEL TALENTO EMOCIONAL EN LAS ORGANIZACIONES

El pasado día 27 de Junio José María Gasalla impartió una conferencia en la "Asturias Business School" sobre la Gestión del Talento Emocional en las Organizaciones. El evento tuvo muy buena acogida por todos los oyentes, que quedaron muy satisfechos al término de la misma.

En la Conferencia se trataron temas de diversa índole, desde las Inteligencias Múltiples que existen en el ser humano, en la Persona (Inteligencias: Verbal/Lingüística, Lógico-matemática, Auditiva-musical, Visual-espacial, Intrapersonal, Interpersonal, Naturalista, y Kinestética/Corporal), hasta los Miedos en el Profesional, la Confianza, los aspectos sociales, estructurales del entorno, la empresa...

Además, se explicó los sistemas de GTE (Gestión del Talento Emocional), tanto para las Competencias Personales (Competencia de Uno Mismo y de Autorregulación) como para las Competencias Sociales (Conciencia Social y Gestión de las Relaciones). Algunas aplicaciones prácticas, como ejemplo, de la utilidad de los sistemas de GTE en la empresa se pueden ver en el siguiente cuadro:

 

DONDE ERA...

...AHORA ES


Buscar Culpables

Buscar Causas

Yo

Nosotros

Trabajo Individual

Trabajo en Equipo

Ganar / perder

Ganar / ganar

Estilo Autocrático

Estilo Participativo

Trabajo para

Trabajo con

Miedo al Cambio

Innovación

Problemas

Retos, oportunidades

Lenguaje Negativo

Lenguaje Positivo

Dar por Supuesto

Reconocer / Reforzar


En resumen, una conferencia donde se aprende más que en cientos de libros, y donde el que escucha se siente parte de las palabras porque ve y comprende problemas y sus soluciones.

Si queréis más información poneos en contacto con domadrid@grupodo.com.


PUBLICACIONES

 

Marketing de la Formación de Directivos                  
José María Gasalla

 

Las organizaciones actuales son espacios de aprendizaje o, lo que es lo mismo, entes de cambio permanente buscando una sostenibilidad eficiente de una manera integral.

 

Este libro trata de la formación, el aprendizaje y el desarrollo de los directivos. Se estudia cómo vender interna y externamente los procesos de formación como si fuesen un producto, analizando quiénes los venden y los distribuyen, en qué consiste realmente el producto, qué tipos de productos existen y quienes son los prescriptores y clientes. En este sentido, el lector no va a encontrar dogmas, ni recetas, ni un pensamiento único, sino que va a hallar caminos por los que explorar, modelos de aplicación múltiple, y una diversidad de pensamientos dirigidos hacia la búsqueda de soluciones, ideas y líneas de acción para vender al directivo y a la organización lo que significa el aprendizaje: acción con resultados.

En la obra se analizan, además, las estrategias comerciales de las empresas consultoras y escuelas de negocio y se trabaja el proceso interno de venta de la formación dirigida a directivos de la empresa. Asimismo, se aborda integralmente el concepto de universidad corporativa como un "salto" cultural y estratégico desde los denominados departamentos de formación en las empresas.

Aunque cada vez se es más consciente de que en el futuro el diferencial social y económico de cada persona va a estar ligado a su capacidad de aprender de forma continua, el proceso de aprendizaje hay que impulsarlo, venderlo y hacerlo ver y sentir a sus protagonistas, en este caso los directivos.


La Learning Letter está elaborada por David Jiménez con todo el apoyo y ayuda del Equipo de Grupo Desarrollo Organizacional ©, colaboradores, consultores, y innumerables personas que nos mandan sus artículos, opiniones e ideas. A todos ellos, Gracias.

3º ciclo de formación en Creatividad acorde con la C.U.E.

               > Master profesional (abierto a todos)
               > Master Académico (para titulados)
               > Doctorado (para masters)

Julio 2007. Encuentros Creadores. Escuela de verano de la Creatividad.    www.micat.net