Revista Recre@rte Nº6 Diciembre 2006 ISSN: 1699-1834      http://www.iacat.com/Revista/recrearte06.htm

 

CREATIVIDAD E INNOVACIÓN
CLAVES PARA LA SUPERVIVENCIA

 

José María Gasalla

Presidente de Desarrollo Organizacional

 

 

“La actividad, la inquietud y la búsqueda son esenciales para la vida, para el eterno desasosiego la eterna imperfección; para el eterno buscar, esperar, valorar, encontrar, descubrir, mejorar, aprender y crear valores; pero también para el eterno equivocarse y caer y levantarse”

Kart Popper

 

 

      Y ya queda dicho casi todo con la cita de Popper. Sin embargo, no está claro que los tiempos vayan por ahí. Paradójicamente ante las grandes posibilidades que ofrece la “sinfroteras globalización” se produce una reacción que busca protegerse en fronteras seguras léase a nivel de nación, familia o comportamientos de siempre. Ante el grito Popperiano de búsqueda, de descubrimiento, de aprendizaje, de aceptar equivocarse corriendo riesgos, surge con fuerza una “necesidad de asegurarse buscando fuera de uno mismo que condiciones externas van a permitir vivir tranquilo, plácidamente, al lado (como la canción “justo al lado”) de lo conocido de lo controlado, de lo rutinario, de lo no sorpresivo. ¿Podemos decir que estamos en una sociedad del aburrimiento y de la permisividad blanda?

 

      No nos acostumbramos a vivir en la incertidumbre y así, cada uno se inventa su propia “micro realidad” en la que animado por la publicidad machacante hasta se promete  asimismo “ser feliz”. Eso sí, sin buscar ni moverse demasiado no vaya a ser que tenga que pensar demasiado para seguir adelante.

 

      En ocasiones me da la sensación de vivir en una sociedad de “viejos de veintitantos” cuando en la Facultad de Económicas pregunto a mis alumnos cuantos estarían dispuestos a irse a trabajar a Iberoamérica (en donde con no mucho esfuerzo se puede entender el idioma). De un grupo de 100 alumnos levantan el brazo 8 o 9 (bueno también hay que tener en cuenta el esfuerzo físico que representa levantar un brazo...)

 

      Y así estamos. Quizás acumulando conocimiento (en ocasiones sólo información) pero no aprendiendo. Para mí solo existe aprendizaje si se produce algún tipo de cambio a continuación, aunque sea mental.

 

      Es por ello que el seguir viviendo exige algún tipo de aprendizaje aunque sea inconsciente. Pero el inconsciente abarca poco y se fija en lo más parecido. Lo distante, lo emergente exige una actitud positiva. Esa actitud la identifico con el espíritu joven es decir aquél que siente y quiere seguir descubriendo para aportar, para sentirse útil a los demás, para ayudar a mejorar el mundo que nos ha tocado vivir.

 

      E innovación significa cuestionar lo de hoy y buscar algo diferente en el mañana. Ya no vale cosas que valían al menos si se quiere vivir más allá de esa “microrelidad” que es como un círculo de seguridad que más que vivir en él lo que se hace es que la vida pase alrededor.

 

      Y ahí estamos. Y al mismo tiempo se nos dice que si no somos innovadores vamos a quedar afuera de la carrera global muy pronto. Y ese es un mensaje para la UE (¿alguien se acuerda de los objetivos marcados en la Cumbre de Lisboa del año 2000?) y muy especialmente para España que está a la cola de Europa. Y eso que siempre se ha dicho que los latinos somos (¿o éramos en la necesidad?) muy creativos y mucho mejor manejadores de nuestro hemisferio derecho que la Europa del Centro y del Norte. ¿Qué está sucediendo con esa creatividad y deseo de abrir frontera, horizontes y realidades?. ¿Cómo se puede liberar talento y creatividad que conduzca a la innovación en una sociedad cada vez más presionada a conducirse linealmente, homogéneamente, en la placidez y comodidad?

 

      Difícilmente si no somos capaces de salir de nosotros mismos como observadores de nuestra realidad que necesariamente no puede ser la de mañana.

 

      Sin ninguna duda (miento, ya casi dudo de todo) la innovación es la posibilidad del futuro. Mejor dicho, es el futuro. Y seguramente el que no innove comenzando desde él mismo, ya no conocerá ese futuro.

 

      Es una cuestión de supervivencia. Pero no se trata sólo de innovar en productos, procesos o tecnología. Eso está bien, es necesario, pero quizás no sea ni duradero ni suficiente.

 

      Pero, si hay que comenzar por uno mismo, por la revisión de los propios paradigmas, de nuestras anclas hay que atreverse a ir al fondo de la cuestión. Se trata de potenciar el desarrollo integral de la persona para que sea eficiente en interdependencia. Antes, ha tenido que salir de su estado de cómoda dependencia, de no responsabilidad, de no compromiso y atreverse a ser independiente, a ser libre (o buscar serlo) , disponer y ejercer criterios propios. En definitiva “ser en el ser” y no tanto en el tener y menos en el aparentar.

 

      Ese desarrollo es un proceso continuo pero no lineal sino más bien oscilatorio y con forma helicoidal de tal manera que en ocasiones da sensación de que se va hacia atrás.

 

      Y la realidad que cada vez más se encuentra uno es una realidad compleja la cual paradójicamente hay que gestionar desde la sencillez y humildad en el hacer.

 

      Porque innovar significa introducir cambios y modificaciones en la forma de hacer las cosas y así mejorar el resultado que se persiga. Es la capacidad para proponer ideas ingeniosas, distintas, creativas (aplicando el pensamiento lateral), cuestionadoras del “status quo”. Son respuestas múltiples y singulares a un problema, a una nueva realidad. Se trata en definitiva de luchar contra el conformismo, contra el apalancamiento en las zona de comodidad y confort de personas y organizaciones. Porque además no es cuestión de que “aparezcan” 3 o 4 innovadores. Hablamos y pensamos en una cultura innovadora.

 

      Ya decía Schumpeter (1939) en su “teoría de la destrucción creativa” que llevar a cabo innovaciones era la única función fundamental del empresario y que “las empresas o son innovadoras o no existen” (¿una profecía para los tiempos actuales?)

 

      Pero innovar implica arriesgar, dedicar recursos para el mañana, a lo que habrá que engendrar, probar, mimar y tratar de hacer rentable. Es un simple futurible.

 

      Y el paso previo a la innovación que es la creatividad, se manifiesta en el pensar más allá de las ideas comúnmente aceptadas y al uso. Combina de forma inédita conocimientos ya existentes, asocia diferentes campos, rompe límites, inventa y reinventa tratando de soltar amarras, de eliminar rutinas cómodas, seguras y casi siempre autocomplacientes. La creatividad materializada en la innovación trata de traer un futuro diferente al presente.

 

“La única falta que el destino no perdona a los pueblos es la imprudencia de menospreciar sus sueños”.       Maurice Schuman

 

 

José María Gasalla

Presidente de Desarrollo Organizacional

 

3º ciclo de formación en Creatividad acorde con la C.U.E.

               > Master profesional (abierto a todos)
               > Master Académico (para titulados)
               > Doctorado (para masters)

Julio 2007. Encuentros Creadores. Escuela de verano de la Creatividad.    www.micat.net