Revista Recre@rte Nº6 Diciembre 2006 ISSN: 1699-1834      http://www.iacat.com/Revista/recrearte06.htm

 

UNAS BREVES PRECISIONES
SOBRE  LA CREATIVIDAD EMPRESARIAL

 

Rafael Arbide

Profesor émerito EOI, Escuela de Negocios

Miembro de la Junta Directiva de ASOCREA

 

Asombra comprobar como el concepto de creatividad, hasta ahora extendido de forma intensa por ámbitos como el docente, el artístico y el de la salud, penetra de manera imprevista en el campo empresarial. Hay en esto de las teorías y técnicas empresariales algo así como una moda; la creatividad, hasta hace muy poco tiempo, la entendíamos tan solo como algo propio de publicistas, personas inquietas y poco comprendidas que generaban su producción de una forma del todo imprevisible y en contra de las normas básicas del funcionamiento empresarial. Pero hete aquí que de pronto el concepto de creatividad, que inició una penetración discreta por la vía de la I+D, nos invade de manera urgente y parece adueñarse hasta de los estilos de dirección…

 

Y es que esa moda a la que aludíamos antes y que se ha apoderado en tiempos próximos y de forma sucesiva de conceptos tales como la gestión del conocimiento, la gestión del talento, la ética, la RSC o el balance “score card” y que en muchos casos se trata tan solo de viejos perros con nuevos collares, concluye sobre todo en generar mas libros y mas foros y conferencias, rentables todos ellos, como demostración clara de que sus autores, aparte la utilidad de los conocimientos que difunden, tiene bien asimilado el concepto clásico de empresa, si bien muchas de sus doctrinas acaban diluyéndose en la dificultad de una aplicación compleja dentro de la lucha permanente con el día a día.

 

Y siguiendo las corrientes de esa moda, aparece con fuerza un nuevo concepto: la creatividad. Semejante irrupción nos impulsa a realizar algunas reflexiones que plasmaremos a continuación.

 

Uno de los ámbitos de esta irrupción es el de los estilos de dirección; bástenos con recordar al presidente de General Eléctrica en España que hace pocas semanas aludía a ello en ABC y lo sugería como un camino nuevo y de verdadero interés. Y aquí damos comienzo a nuestras reflexiones: como primera de todas, es preciso considerar que la creatividad debe ser algo mas que un estilo de actuación y debe, en consecuencia, extenderse a un colectivo mas amplio que el de los ejecutivos; es mas, nos atreveríamos a decir que es un planteamiento de carácter social; cuando Alfonso López Quintás dice que “Vivir creativamente, en todos los órdenes, es encaminarnos hacia la plenitud personal por una vía de excelencia” y cuando concluye en que “Caminar por esta vía es un auténtico progresar” está marcando las líneas de un comportamiento humano de ámbito mucho mas amplio que el empresarial y que, en consecuencia, debería extenderse dentro de la empresa a todos sus componentes. Villar Mir, en la lección magistral que pronunció en la apertura de curso de EOI Sevilla hace unas semanas, nos decía que “La capacidad creadora, ciertamente esencial en un mundo en cambio, con productos nuevos, clientes con exigencia creciente, competidores cada vez mas agresivos y escenarios cambiantes, es una permanente necesidad”.

 

Concluye aquí nuestra primera reflexión: la creatividad es algo mas que un estilo de dirección; es una necesidad social y empresarial que debe extenderse a todos los miembros del colectivo en que nos situemos.

 

Y damos comienzo a la segunda: la creatividad es una característica personal que todos poseemos en mayor o menor grado -esto nos lo dicen los psicólogos- pero que en la mayoría de los casos es preciso desarrollar. Y hacerlo -también nos lo dicen los psicólogos- es un trabajo largo y difícil; por ello, la creatividad en la empresa requiere de una predisposición, de una verdadera labor de promoción que, ahora sí, es labor de los directivos; la creatividad es, pues, para los directivos, mas un objetivo a alcanzar que un estilo de trabajo, y el objetivo debe ser el transformar a su personal en un conjunto de personas capaces de entender la creatividad como una herramienta fundamental de uso diario y casi inconsciente. Pero es preciso agregar en este punto una precisión complementaria pero inevitable; promocionar la creatividad, como otras muchas técnicas y procedimientos de trabajo de difícil asunción en sus comienzos, requiere sin duda de un complemento fundamental: la motivación por los trabajos que se desarrollan, por el puesto que se ocupa, por los objetivos que se pretende alcanzar…

 

Pero no una motivación de carácter extrínseco -como los “sobres”, por ejemplo-, ni tan siquiera de carácter intrínseco; es necesario conseguir niveles de motivación trascendente. Mientras los empleados se limiten a considerar la empresa como una forma molesta aunque aceptablemente segura de cubrir las necesidades familiares, sin ningún otro tipo de interés por ella, intentar alcanzar la creatividad será, simple y sencillamente, una utopía mas de las que suelen plantear los directivos de vez en cuando.

 

Hasta este momento hemos hablado de la creatividad como una técnica de carácter general y en consecuencia, no hemos precisado sus aplicaciones concretas; llega ya el momento de hacerlo, cuando menos en dos campos determinados; el primero, objeto ya de nuestra tercera reflexión, es el de la resolución de problemas.  Esta técnica debe estructurarse en cuatro etapas perfectamente definidas: la detección de los problemas, cuestión aparentemente  sencilla, pero que requiere de personas y acciones de carácter muy analítico en el ejercicio de un trabajo muy minucioso, la priorización de los mismos, de acuerdo con los objetivos establecidos dentro de las estrategias que la empresa haya podido definir y usando sistemas de trabajo en grupo como el establecido por Muchinsky, la búsqueda de soluciones, fase ésta en la que entra de lleno la creatividad mediante técnicas de trabajo en equipo, entre las que cabe destacar el “brainstorming” y por último, la priorización de estas soluciones, utilizando de nuevo las técnicas de Muchinsky. No parece necesario advertir que dentro de esta técnica de resolución de problemas, la creatividad, como elemento generador de ideas - solución, es pieza fundamental del proceso y clave sobre la que se apoya todo el éxito del mismo. Sería magnífico comprobar que esta forma de utilización de la creatividad, dentro de la moda a que venimos aludiendo, llegara a extenderse de forma importante dentro de la actividad empresarial normal.

 

Y por la forzosa brevedad de este artículo, vamos ya con la cuarta reflexión. Para ello es preciso, en  primer lugar, hacer un comentario acerca de la situación actual de nuestra actividad a nivel nacional en el campo de la I+D o, como mas modernamente se ha dado en llamar, I+D+i. Sería suficiente con revisar las páginas del Informe anual COTEC de los tres últimos años, para comprender su escaso nivel; ni las patentes en nanobiotecnología, actividad científica de primera línea, ni el porcentaje de patentes triádicas, ni la evolución de los índices sintéticos, tanto el europeo como el nacional calculado por la propia Fundación COTEC o el correspondiente a la comunidad andaluza realizado por EOI, Escuela de Negocios, dicen nada positivo a favor de nuestro posicionamiento. Y nos permitimos sugerir que nuestra I+D, tan pródiga en políticas, planes, programas, presupuestos y fondos, se encuentra carente de ideas. Ideas que surgieran de una actividad creativa dentro de las empresas, promocionada y motivada por sus directivos y conducente a proporcionar a la Investigación bases para un trabajo eficaz y verdaderamente innovador. No se trata de crear OTRIS, no se trata de intentar convertir los resultados de una investigación sin la orientación debida en un conjunto de productos comercializables, sino, por el contrario, de conseguir estimular en las empresas la actividad creativa, generadora de ideas capaces de impulsar una investigación potente y rentable. Para redondear este concepto desearía remitir al lector a la norma UNE 166002, Edición 2006, que describe el modelo de proceso de I+D+i, tomando como base el modelo modificado de “enlaces en cadena” de Kline; pues bien en un gráfico complejo y de no fácil comprensión, las palabras ideas y creatividad interna, arrinconadas en el lateral izquierdo de la figura, ocupan menos de la centésima parte de la superficie del tal modelo de Kline…

 

No debe olvidársenos nunca: la base fundamental de todo sistema innovador, por encima de los modelos, de los programas, de los sistemas de control y de los fondos disponibles, es ese maravilloso esfuerzo generador e impulsor de nuevas ideas que debiera anidar en lo mas hondo de todas nuestras empresas.

 

Y quizás, como última reflexión ya, sugerir que el sistema de detección de problemas antes descrito, podría ser el germen inicial de esa actividad empresarial creativa que tanto estamos echando en falta.

 

Los españoles siempre hemos presumido de creativos, aunque quizás nos falte algo de impulso… Promocionemos la creatividad, convirtamos a nuestras gentes de empresa, particularmente a quienes se encuentran en las Pymes, en magníficos generadores de ideas nuevas y dejemos ir al resto del sistema innovador en la seguridad de que nos encontraremos a muy corto plazo con resultados espectaculares.

 

3º ciclo de formación en Creatividad acorde con la C.U.E.

               > Master profesional (abierto a todos)
               > Master Académico (para titulados)
               > Doctorado (para masters)

Julio 2007. Encuentros Creadores. Escuela de verano de la Creatividad.    www.micat.net