Revista Recre@rte Nº6 Diciembre 2006 ISSN: 1699-1834      http://www.iacat.com/Revista/recrearte06.htm

 

REFLEXIONES SOCIOEDUCATIVAS
EN UN MUNDO EN TRANSFORMACIÓN

 

 

Mar Cortina Selva

                                                                    

          

 

 

INDICE

 

1.-INTRODUCCIÓN

 

2.- CLAVES SOCIALES QUE DISPARAN LA ALARMA

 

                 2.1.- Se ha confundido el viaje de la vida con un viaje de  negocios.

 

     2.2.-Se ha desterrado de la educación –social, familiar y escolar-

             cualquier asunto relacionado con la espiritualidad o la

             trascendencia.

 

               2.3.-La idea de progreso ha eclipsado la de evolución.

 

                  2.4.-La defensa a ultranza del individualismo y el  materialismo

                       desemboca en una serie de actitudes.

 

                2.5. Se han arrinconado valores y actitudes inherentes al ser

                        humano.

 

  2.6. Se ha conseguido la desvinculación con la naturaleza.

 

           3.-FILTRACIONES DEL PODER EN  LA ACTITUD DE LOS PROFESORES

                QUE DESPIERTAN AÚN MÁS LA ALARMA.

 

              4.- PROPUESTAS PARA UN CAMBIO DE MENTALIDAD Y ACTITUDINAL

                  EN LA FORMACIÓN DOCENTE –INICIAL Y PERMANENTE- QUE

                CONTRIBUYA A UNA EDUCACIÓN MÁS HUMANIZADA Y, POR TANTO

                A UNA SOCIEDAD MÁS JUSTA Y DEMOCRÁTICA.

 

                 4.1. La voz de los implicados

 

                 4.2.-Mi propia voz

 

                 4.3.-La voz de algunos pensadores

 

            5.- A MODO DE CONCLUSIÓN

 

            6.-BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

 

           

 

 

 

1.-INTRODUCCIÓN

 

        Las siguientes reflexiones surgen en torno a una serie de preocupaciones y preguntas que, como docente y como sujeto, vengo haciéndome desde hace tiempo: Si reconocemos que educar no es sólo la transmisión de conocimientos ¿Cuáles son los elementos que impiden que pongamos todos los recursos y esfuerzos, tanto individuales como sociales, para paliar esta carencia? ¿Queremos verdaderamente formar integralmente? ¿Sabemos las consecuencias e implicaciones personales y sociales que eso implica? ¿Reconocemos que para formar integralmente es necesario que nos autoformemos? ¿Qué relación existe entre el sistema socioeconómico imperante y la actitud de desánimo generalizada entre los profesores? ¿Cuáles son las claves sociales que me ponen en situación de alarma? ¿Qué filtraciones derivadas de estas claves sociales se producen en la escuela? ¿Cuáles son las actitudes personales y profesionales que esta sociedad mercantilista está generando? ¿Qué podemos hacer como individuos y como docentes? ¿Sabemos del poder que representa la Escuela como institución? ¿Qué uso hacemos de este poder en contribución a una sociedad más justa y democrática?

 

        El objetivo de este pequeño ensayo es poner sobre la mesa dichas claves sociales, así como las claves del quehacer docente que, a mi entender, son consecuencia de las primeras (filtraciones) y que, al igual que ellas, me preocupan sobre todo por la incidencia en las generaciones futuras.

 

        Es también mi objetivo ofrecer algunas “luces” para el desempeoramiento, es decir proponer elementos para considerar más profunda, más implicada, más responsable, más comprometida y como consecuencia mucho más satisfactoria y motivada la tarea docente, tanto para el que recibe como para el que da.

 

       Mi preocupación principal es de qué manera, desde la escuela podemos contribuir a un cambio social. Parto de la premisa de que es necesaria una ampliación en la manera de ver y de pensar, es necesario cuestionar los modelos que hasta ahora hemos utilizado y desde el conocimiento y el análisis social ir adecuando la educación. Para esto se precisa por un lado, partir de una insatisfacción, de un sentimiento de injusticia o desequilibrio que, hoy por hoy, está más que latente y por otro lado, saber hacia dónde queremos dirigir nuestros pasos. Una vez colocado el norte, saber cuáles son los agentes sociales que pueden incidir o generar esa transformación social. Dado que el panorama es muy amplio, me centraré en el cambio de mentalidad y por tanto, de actitudes de los profesores.

 

      Una de las situaciones claves es el tiempo de formación inicial de los futuros maestros. Actualmente considero esta formación insatisfactoria y desorientada y lo considero así por la ausencia de la formación humana, entendiéndola como aquella que tiene en cuenta los cinco aspectos con los que el ser humano ha de convivir: Orgánico-Físico; Mental-Intelectual; Emocional-Afectivo; Social-Relacional y Espiritual-Trascendente

             

    Se pretende motivar hacia la compleción y la profundidad con el fin de abrir nuevos cauces de indagación y trabajo posiblemente útiles.

 

 

 

2.-CLAVES SOCIALES QUE DISPARAN LA ALARMA

     (Y que convendría que los profesores percibieran como tales)

 

     2.1.- Se ha confundido el viaje de la vida con un viaje de  negocios.

 

          La vida ha dejado de ser un viaje, una aventura y ya sólo es una preocupación, más o menos organizada, en torno a la obsesión del pan nuestro de cada día, fuera del cual no existe realidad alguna con suficiente entidad de convocatoria.

 

          Convoco desde esta reflexión a la capacidad metafórica del lector, para que establezca sus propias relaciones:

 

v              ¿Qué nos impulsa a emprender una aventura?

 

         El deseo de conocer otros paisajes, otra manera, otra gente. El deseo de

         dejar de estar donde estamos (aunque sea por unos días) y de dejar de

         hacer lo que habitualmente hacemos. Sabemos que todo viaje nos

         aporta, nos enriquece, nunca somos el mismo cuando regresamos.

 

 

v             ¿Qué nos llevamos normalmente a una aventura?

 

Brújula, mapa, ropa y calzado adecuado, tanto para el frío como para el calor así como para la noche y el día;  agua y alimentos básicos. Seguramente habremos leído algo sobre el territorio a explorar y sabemos que ya otros lo han recorrido, a no ser que seamos unos pioneros (pero de éstos hay pocos). Llevamos también nuestro pasaporte que indica nuestra identidad, que nos servirá tanto para el paso de las diferentes fronteras como para cuando nos encontremos perdidos, en su más amplio sentido. Es decir, cargamos con lo que estimamos necesario y no más.

 

v             ¿Qué actitudes están presentes en una aventura?

 

a.      Nuestra capacidad de asombro.

 

b.      La intención de no perdernos nada.

 

c.      Relativizamos nuestra manera de pensar, de hacer, de interpretar las cosas, abiertos a otras maneras.

 

d.      Abandonamos con más facilidad nuestros hábitos.

 

e.      Nos sentimos privilegiados de poder hacer ese viaje, hemos sido constantes en nuestro propósito de hacerlo y hemos podido  conseguir el tiempo, el dinero suficiente e incluso elegir si lo haremos solos o en compañía. No ha sido fácil.

 

f.       Hemos dejado al cuidado de otras personas, nuestras propiedades.

 

g.      Nos abrimos a hacer nuevos amigos.

 

h.      Probamos nuevos alimentos.

 

i.        Llamamos o escribimos a nuestros amigos y familiares para contarles lo que estamos viviendo y que nos acordamos de ellos. Llamamos también para no perder nuestras referencias.

 

j.        Evitamos el crear conflictos ya que estamos en tierra extraña y compartiendo algo especial. Somos más comprensivos con las situaciones difíciles, incluso las más anodinas, que normalmente nos parecen parte de la aventura.

 

k.      Tenemos más conciencia de que “todo es posible”.

 

l.        Al no tener las referencias habituales, estamos más atentos a cómo nos sentimos, cómo se sienten nuestros compañeros de viaje. Somos más cuidadosos con lo que hacemos y decimos.

 

m.    Valoramos cada día cómo ha ido y si seguimos la ruta trazada o la modificamos.

 

n.      Es posible que, durante el viaje, algunos compañeros opten por otros caminos y, aún sintiendo pena, lo aceptamos sin reproches.

 

Aún más:

 

Si el viaje es una travesía:

 

         Aunque es posible que nos sorprenda el mal tiempo, se intenta salir con un parte meteorológico favorable y con el barco “a son de mar”. Nadie navega contra el viento, sino a favor. Se tienen en cuenta todos los aspectos relacionados con los ritmos del mar y de la tierra (corrientes, presencia de montañas que modificarán el viento) que la travesía resulte un éxito dependerá de haber sabido manejar las inclemencias del tiempo; de haber sabido colocar la cantidad de “trapo” y su posición en cada momento, rectificando cada vez que haga falta; de estar siempre atento pero nunca tenso; de saber reaccionar a tiempo y adecuadamente: “sin pensar”; de un buen entendimiento entre los tripulantes, sabiendo cada uno cuál es su función y de una buena coordinación y dirección del capitán. En realidad, todos los preparativos se enfocan a estar preparados para las inclemencias del tiempo o para las adversidades, no para cuando todo va bien.

 

En cambio en un viaje de negocios:

 

§         Nos ponemos nuestro mejor traje para conseguir lo que pretendemos.

 

§         Tenemos un objetivo muy claro: obtener más beneficios y rendimientos.

 

§         El tiempo del viaje será el justo y necesario para “resolver” el asunto que llevemos entre manos.

 

§         Mantenemos protocolos, máscaras, adoptamos personalidades.

 

§         Mostramos nuestra eficacia y capacidad resolutiva. Lo demás no interesa.

 

§         Sabemos que el otro está haciendo lo mismo pero lo consentimos y jugamos a eso.

 

§         No necesitamos ni nos interesa “conocer” al otro. No estableceremos ninguna relación profunda.

 

§         No necesitamos la generosidad ni la solidaridad. Necesitamos nuestro ego.

 

§         Nos procuraremos un viaje cómodo y tranquilo, sin demasiadas sorpresas. Vamos a lo que vamos.

 

§         No tiene sentido en este tipo de viaje, pararse por ejemplo a mirar la gente y sus ritmos o a contemplar una puesta de sol

 

§         Al volver, nada esencial habrá cambiado.

 

 

2.2.-Se ha desterrado de la educación –social, familiar y escolar-

        cualquier asunto relacionado con la espiritualidad o la

        trascendencia.

 

         Históricamente hablando, el horizonte de la muerte ha permitido levantar la mirada a muchos seres humanos más allá de las limitaciones del mundo animal, lo que les ha permitido trascenderlo y lograr una mutación aún más maravillosa que la de la vida natural. En este sentido, las religiones y la espiritualidad han sido y son el vehículo del despertar a la vida sobrerracional, preclara, capaz de trascender las apariencias inmediatas. Tenemos que reconocer que las preguntas que apuntan al sentido trascendental de la vida, que nos distinguen “específicamente” al ser humano de los demás animales, no se llevan hoy entre las gentes pudientes.

 

         Quizás hoy, empieza a generarse un cierto escepticismo hacia la ciencia y la tecnología que nos aporta bienes pero no puede librarnos de las enfermedades relacionadas con el estilo de vida (depresión, ansiedad, insatisfacción, sinsentido, etc.) tal como se generó antes respecto a la religión. La sacralización de lo científico y del progreso tecnológico nos está llevando a tal grado de destrucción, de polución, de miseria, de injusticia que están superando con creces a los que, históricamente, se le atribuye a las religiones e iglesias.

 

                “El mito del progreso y del crecimiento ininterrumpido e ilimitado...ha organizado un asalto sistemático a la tierra, a sus riquezas en el suelo, en el subsuelo, en el aire, en los mares, en la atmósfera exterior. Se ha llevado la guerra a todos los frentes. La producción de víctimas es inaudita: la clase obrera mundialmente oprimida, naciones periféricas explotadas, la calidad de vida general deteriorada y la naturaleza expoliada...el crecimiento ilimitado significa la invención de fuerzas destructivas” Leonardo Boff (1996:88)

 

        El proceso de desacralización de la vida concluye con el olvido de la muerte y de todo lo que con ella pueda estar relacionado: religiones, Dios, la naturaleza ontológica del ser humano, el valor de la vida y su finalidad. A medida que este sentido trascendental desaparece de la educación de los niños se mata la revelación del alma, el descubrimiento del ser interior. La inspiración materialista lo mata todo con la insensibilidad de la ignorancia –la nueva pobreza-. Antes, los seres vivos sentían pertenecer al gran árbol de la vida, se sentían vinculados cardinalmente con toda la manifestación de la vida en la que participaban. Ahora, desvinculados de su posible trascendencia eterna, desacralizada pues, la consideramos propiedad del que pisa más fuerte. Es algo que siempre ha sucedido, pero es que ahora esta actitud animal se vende como la panacea de la felicidad.

 

       Hay una paradoja que me gustaría señalar: Este  moderno desprecio por la muerte está relacionado con el moderno y exacerbado desprecio por la vida. La descalificación de la vida como algo sagrado tiene, como estamos comprobando cada día, consecuencias como: la ignorancia, la falta de Conocimiento, la insensibilidad y la insolidaridad.

 

       Rescatar, por tanto, el sentido trascendente[1] de la vida a través de, entre otras cosas, retornar a la muerte el papel protagonista en la película del sentido de la vida, nos conduciría a una sociedad menos ignorante, más sensible, más solidaria y menos egótica.

 

     “La muerte desenmascara al egoísmo y a la explotación, a la voluntad de poder y a la sed de dominio. Nos invita a la tolerancia, a dejar sitio para todos, ya que nadie es indispensable en la comunidad humana. Quedan borradas todas las diferencias entre pobres y ricos, poderosos y miserables” (J. Gevaert, 1981, p: 321)

 

       Para acabar este punto, citar la idea de religiosidad de A. Einstein:

 

       “La experiencia más bella y profunda que pueda tener el hombre es el sentido de lo misterioso (...) Percibir que, tras lo que podemos experimentar se oculta algo inalcanzable a nuestros sentidos, algo cuya belleza y sublimidad se alcanza sólo indirectamente y a modo de pálido reflejo, es religiosidad. En este sentido, yo soy religioso (A. Einstein, 1980: 35, citado por A. de la Herrán, 2002, p.152)

 

      En realidad, al desterrar la muerte, desterramos la vida porque son inseparables como se ve relejado en el cuento de Jack que resumo más abajo. Apostar únicamente por la vida nos hace vivir como muertos: todo está envuelto en un paulatino escepticismo, la superabundancia elimina los ideales, las aspiraciones, las denuncias.

 

              Cuenta una leyenda inglesa que estando la madre de Jack debatiéndose entre la vida y la muerte, su hijo bajó a la playa cercana a aliviar su tristeza. De repente, una silueta alta y delgada, se acercó a él, vestida con una capa negra y el rostro tapado, y le preguntó por la Granja  Beanstalk, que era donde él vivía. “¿Quién quiere saberlo?”, preguntó Jack. “La muerte”, respondió la dama. Jack le pidió que lo demostrara metiéndose en una pequeña botella. La muerte se encogió hasta meterse allí dentro. Jack había atrapado a la muerte y volvió a casa feliz, donde encontró a su madre totalmente recuperada y con mucha hambre. Cuando Jack empezó a buscar comida se encontró con que los animales no se morían y las verduras no podían salir del huerto. Los días pasaban y nada moría, todos tenían cada vez más hambre. Y, además, cada vez había más de todo, más moscas, más pulgas. “Todo esto es muy raro”, dijo la madre, “¿Qué has hecho?”, Jack le contó lo sucedido. “Vas a tener que sacar la muerte de la botella”, siguió la madre. Cuando así lo hizo. La muerte le dijo: “Quizás ahora entiendas que no soy enemiga de la vida, pues sin mí, no existiría. Somos dos caras de la misma moneda, no podemos existir la una sin la otra” Y se despidió. Jack volvió a la playa a mirar las olas ir y venir, al regresar a casa, encontró a su madre sentada en su mecedora favorita, con cara de serenidad, muerta.”   (Recopilado por  Tim Bowley en “Semillas al viento”)

 

       Y como puente entre este punto y el siguiente, vamos a citar a Krishnamurti:

        

                      “Ser religioso es simplemente tener una mente indagadora, en constante búsqueda de la verdad, que es lo mismo que afirmar el deseo pleno de mejora y de superación de uno mismo para el bien de los demás (sentido místicoantropológico de la propuesta de Krishnamurti) (Colom, A.J. y Mèlich, J.C.,1994)

 

 

2.3.-La idea de progreso ha eclipsado la de evolución.

 

        El progreso, llamado también optimismo tecnológico (F. Rojas, 1999:175) y que hace unos años se llamó “el mito del progreso indefinido” conlleva unas consecuencias no previstas para el bienestar psíquico y espiritual que podríamos resumir en una desilusión profunda.

 

           Cada etapa histórica está definida por un rasgo central: en el Renacimiento, el hombre; en la Ilustración, la razón; en la primera mitad del siglo XIX, el Romanticismo puso especial interés en el mundo sentimentales. A este momento que vivimos se le ha llamado posmodernidad, era psicológica o posindustrial, era de la información, la era del vacío, etc. J.A. Marina (2000: 24-26) cita algunas paradojas que caracterizan el momento sociohistórico que vivimos:

 

a.      El mundo se globaliza y nacionaliza simultáneamente.

b.      Aumenta la producción de bienes, pero disminuye el trabajo.

c.       Confiamos parte de nuestra libertad a los políticos pero desconfiamos de ellos.

d.      Vivimos en una sociedad tecnológica, pero desconfiamos de la tecnología.

e.      No sabemos si estamos progresando o retrocediendo (“¿Y esto es todo?”)

f.       Creemos que el conocimiento es importante, pero son los sentimientos los que nos hacen felices o desgraciados-

 

     Y añade:

 

“Estas paradojas y otras que no cito producen perplejidad. La solución más sencilla es aferrarse a uno de los dos términos de la contradicción y eliminar el otro” (2000:26)

 

      Aquí quisiera retomar la etimología de la palabra trascender, citada anteriormente : “Atravesar subiendo” para enlazar con el término evolución.

 

      Por un lado, subrayar que ya que cada época se caracteriza por un rasgo central, sería de sentido común relacionar “progreso bien entendido” o “evolución” con el trascender ese rasgo, quedándonos con lo aprendido y adquirido para seguir yendo más allá.

 

      A mi parecer, esta  época nuestra se ha quedado estancada en la defensa del hombre y de la razón, exacerbándolos, en un momento en el que es absolutamente necesario trascenderlos para entrar en la defensa del hombre-con los otros hombres, habitando un medio factible de ser destruido por las acciones antropocentristas. La razón, sí, pero no sólo la razón. Así el verdadero progreso o evolución sería ir más allá de las paradojas, convivir con ellas, lidiar con la complejidad. Los lógicos y los matemáticos que han estudiado las paradojas saben que sólo se solucionan subiendo de nivel. Las contradicciones se resuelven por elevación. En este caso, diría yo, por elevación y por amplitud de la conciencia. Yo soy muy importante pero los otros lo son tanto como yo, como lo es el medio donde habito. Esa importancia que se le ha dado al individuo ha de ir relacionada con su responsabilidad social y universal y desde ahí, se trasciende. Como decía V. Frankl (2001):

 

Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra actitud hacia la vida. Tenemos que aprender por nosotros mismos y, después, enseñar a los desesperados que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros (...). En última instancia, vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que ello plantea (...) Resulta completamente imposible definir el significado de la vida en términos generales, el significado de la vida difiere de un hombre a otro y de un momento a otro”

 

       Si no lo considero esencialmente así, no puedo avanzar como ser humano.

 

       La evolución humana se dirige por tanto, a la superación de la parcialidad, del capitalismo egoísta, de la globalización miope, de lo que diverge al ser humano, a la universalidad, más allá de los nacionalismos, desde ellos, desde la singularidad pero no hacia ella. Pasa por la socialización del conocimiento, por entender que aprender es aprender a ser más, a ser mejor.

   

 

2.4.- La defensa a ultranza del individualismo y el  materialismo que

       desemboca en una serie de actitudes

      1.-Hedonismo: La ley máxima de comportamiento es el placer por encima de todo. El gozar de la vida es psicológicamente sano, tomarlo como único objetivo implica la muerte de los ideales.

      2.-Permisividad: No existen prohibiciones, territorios vedados, limitaciones; todo es válido. Es una revolución sin finalidad y sin programa (E. Rojas. 1999:174). La tolerancia interminable conduce a la indiferencia pura.

      3.-Consumismo: Comprar, gastar, adquirir y tener es vivido como una experiencia de libertad. No hay más horizonte que la continua sustitución de objetos por otros cada vez mejores.

      4.-Relativismo: Este punto es delicado en el sentido de que un buen relativismo nos provoca la duda y el cuestionamiento para llegar a nuevas definiciones que más tarde serán también superadas. El otro relativismo es el que nos deja sin ninguna definición clara con la que podamos identificarnos o revelarnos: ¿Qué está bien y qué no lo está? ¿Qué es respeto y qué no lo es?, etc. Con el todo es relativo (entendido de esta segunda manera) caemos en un nuevo absolutismo.

      5.-Egoísmo: Satisfacer nuestras propias necesidades antes que nada. Ser esclavos de lo que deseamos. Vivir con el miedo a perder lo que “tenemos” porque nos identificamos con ello.

          No importa extendernos mucho más para entender que con estas cinco características resulta difícil que avancemos hacia una humanidad con fundamento, hacia el sujeto libre, comprometido, implicado, con vida interior, reflexivo, capaz de encarar las dificultades de la vida.

     “Debemos más que nunca consagrar todos nuestros esfuerzos al desarrollo  completo de lo humano y a la derrota de lo “inhumano” (R. Rossellini. 1979:39)

 

2.5. Se han arrinconado valores y actitudes inherentes al ser humano.

 

         Es verdad que somos el fruto de la influencia que las diferentes instituciones (estatal, familiar, escolar) han dejado en nuestra vida pero “entre huella y huella de estas instituciones hay rendijas, espacios vacíos” (F. Beltrán, comunic. en aula, 26/03/03) por los que podemos asomarnos a lo que somos esencialmente, más allá de la época y el lugar en el que nos haya tocado vivir, más allá de la raza y del género, más allá de nuestro estatus y nuestra profesión y que nos une en la diversidad como seres humanos. 

 

      Ha predominado el homo tecnosalvaje  (Borja de Arquer. 2003:23) sobre

 

§         El homo sapiens: Seres culturales y pensantes, cazadores de

    conocimiento.

 

§         El homo amans  (Maturana, 1995): Seres biológicos y sociales, buscadores de la cooperación, la libertad y el amor.

 

§         El homo ludens  (G. Steiner, 2001): Seres intuitivos, relajados, buscadores del yo, de la identidad, de la comunidad.

 

       Tenemos en común algunos aspectos muy básicos que a veces el ritmo de vida nos hace olvidar: necesitamos ser valorados, queridos y escuchados; necesitamos tener una relación armónica y con sentido con nosotros mismos, con los demás y con el entorno; necesitamos una explicación –ya sea científico-racional o espiritual-trascendental- para este mundo. Estas necesidades básicas del ser humano se ponen más en relieve en momentos de crisis, ya sea personal, social o mundial y entonces nos damos cuenta de que hay aspectos de nosotros que el poder del sistema socioeconómico actual hiperdesarrolla en detrimento de otros que, al ser silenciados, impiden un desarrollo equilibrado. El haber puesto el acento en nuestra capacidad pensante, en esa mitad izquierda de nuestro cerebro, verbal, ambiciosa y dominadora ha silenciado pero nunca anulado, la mitad derecha, “el amor, la intuición, la misericordia, las formas orgánicas y más antiguas de experimentar el mundo sin agarrarlo por el cuello” (G. Steiner, 2001:128). Y el hombre es todo eso:

 

     “El ser humano es un ser racional e irracional, capaz de mesura y de desmesura; sujeto de una afectividad intensa e inestable; sonríe, llora y ríe, pero también es capaz de conocer de una manera objetiva; es un ser serio y calculador, pero también ansioso, angustiado, gozador, ebrio, extático; un ser de violencia y de ternura, de amor y de odio; un ser invadido por lo imaginario y que puede reconocer lo real; que sabe de la muerte pero no puede creer en ella, que segrega el mito y la magia, pero también  la ciencia y la filosofía (...). El ser humano es complexus”  (E. Morin, 1999, p:72)

 

 

 

 2.6.-Se ha conseguido la desvinculación con la naturaleza.

 

        En lugar de ponernos en sintonía con ella, la destruimos y sacrificamos. En lugar de tomarla como maestra, nos erigimos en sus dueños prepotentes malgastando los recursos naturales. En lugar de contemplarla y llenarnos de asombro ante su sabiduría, sus ritmos, su belleza, la contaminamos, sin darnos cuenta de que todo cuanto le hagamos a ella, nos lo estamos haciendo a nosotros:

 

   “Ser vivo y medio, incluyendo en éste a otros seres vivos, forman siempre una unidad espontáneamente congruente, cuyos componentes existen siempre en coderiva: toda ontogenia transcurre como una coderiva ontogénica y toda filogenia como una coderiva filogénica, siguiendo cada uno un curso contingente a la conservación de la adaptación (congruencia estructural entre ser vivo y medio) de los organismos involucrados” H. Maturana (1995:7)

 

 

                

 

3.- FILTRACIONES DEL PODER EN  EL QUEHACER DOCENTE QUE DESPIERTAN AÚN MÁS LA ALARMA

 

    Desde una actitud de escucha y desde la intención de contribuir a una mejora de esta sociedad que nos está llevando a extremos de violencia y desigualdad así como desde mi experiencia como profesora, como Jefe de Estudios durante dos años y como madre, detecto muy a mi pesar y evidentemente, no en todos los profesores pero sí en gran parte, sobre todo en profesores de Instituto las siguientes características:

 

a.      DESHUMANIZACIÓN.

 

b.      DESCUIDO DE LOS MÁS NECESITADOS.

 

c.      PROFESIONALISMO.

 

d.      DESORIENTACIÓN.

 

e.      PÉRDIDA DE LA VISIÓN ECOLÓGICA Y SISTÉMICA.

 

f.       ATASCAMIENTO EMOCIONAL, COGNITIVO Y ESPIRITUAL.

 

g.      EGOTIZACIÓN.

 

h.      FALTA DE CREATIVIDAD.

 

i.        DESESPERANZA.

 

j.        MIEDO. AUTODEFENSA.

 

k.      INCAPACIDAD DE VER AL ALUMNO GLOBALMENTE.

 

l.        INCAPACIDAD DE ESCUCHAR MÁS ALLÁ DE LAS PALABRAS

 

         Dejo para otro escrito el poder desarrollar cada uno de estos puntos, justificándolos dado el objetivo y la extensión que este trabajo requiere.

 

 

                                                                                                               

4.- PROPUESTAS PARA UN CAMBIO DE MENTALIDAD Y ACTITUDINAL EN LA FORMACIÓN DOCENTE –INICIAL Y PERMANENTE- QUE CONTRIBUYA A UNA EDUCACIÓN MÁS HUMANIZADA Y, POR TANTO A UNA SOCIEDAD MÁS JUSTA Y PROFUNDAMENTE DEMOCRÁTICA.

 

 

                4.1.-La voz de los implicados

 

              Llevo algunos años impartiendo cursos para profesores relacionados con auto-educación emocional y prevención de conflictos en el aula y motivación desde un cambio en la actitud de los profesores. Esta experiencia me ha permitido recoger información de primera mano respecto a qué es lo que quieren, lo que piensan, etc. los profesores y profesoras.

 

             Me parece absolutamente necesario detectar las necesidades antes de atreverse a hacer propuestas de mejora, para que éstas no surjan solamente de la necesidad personal del que las redacta sino que estén en consonancia con un malestar generalizado o unas carencias detectadas, así es como estas propuestas pueden ser escuchadas porque responden a las necesidades detectadas.

 

     “Dejemos de dar modelos.No impongamos a nuestros maestros lo que dictamine el Ministerio o las consejerias de educación: Primero preguntémosles qué piensan que mejoraría la educación.El sistema educativo debe caracterizarse por estar en continua evolución (...)Y es precisamente esta actitud para escuchar la experiencia, otro de nuestros grandes desafíos”. (F. Mayor Zaragoza, 2000:19-20)

 

   Soy consciente de que hay muchos aspectos que influyen en la prevención de conflictos en el aula y en la motivación, pero como no podemos abarcarlos todos, centro mi trabajo en la necesidad de una ampliación –hacia la complejidad, la globalidad y la profundización- de nuestra manera de percibir los hechos y las personas (compañeros y alumnos). Parto de la idea básica de que cuando estamos en la escuela, están presentes todos nuestros aspectos: el intelectual, el emocional, el vital, el relacional y el espiritual así como también lo están los de nuestros alumnos y los de nuestros compañeros. Saber de ellos, cómo se interrelacionan para poder llegar a adquirir una consistencia y destreza personal fruto del darse cuenta; dicho aprendizaje está directamente relacionado con la adquisición de una consistencia y destreza profesional.

 

     A modo de sondeo casero, cito algunas de las preguntas que suelo hacer al inicio de los citados cursos

 

     1.-¿Qué es educar?

     2.-¿Qué es aprender?

     3.-¿Qué es ser profesor/a?

     4.-¿Qué es un niño/a?

    

                  Algunas respuestas escogidas al azar

                  Escola per ensenyants. Agosto de 2002. Mahón (Menoría)

 

           -A la primera pregunta:

 

                  “Educar es guiar a las personas hacia su autoconocimiento, el conocimiento del entorno y de la sociedad en la que vive” ; “Entiendo como educar enseñar a encontrar el camino de cada uno, mejorar constantemente y tener afán de perfeccionamiento”; “El concepto de educar es sinónimo de enseñar-aprender para toda la vida y poder hacer frente a los posibles retos”

 

          -A la segunda pregunta:

 

                     “Aprender es descubrir, descubrirse a uno mismo, a los que nos rodean, las cosas y los hechos que nos rodean. Es interpretar, relacionar todo lo que es la vida y, por cierto, la muerte”; “Aprender es a prender a ser, a conocer, a convivir, aprender el saber”; “Mejorar, escuchar al otro”.

 

         -A la tercera pregunta:

             

                      “Ser profesor es poder comunicar a los niños las ganas de vivir, de aprender”; “Es ser un medio para el aprendizaje entre el alumno y el conocimiento, es estar abierto  a las perspectivas de los alumnos e intentar darles lo mejor que tenemos”; “Coordinar una serie de actividades entre los alumnos y el alumno-maestro, el que propone nuevas dudas, nuevos retos para ékl mismo y para los alumnos”

 

        -A la cuarta pregunta:

 

                      “Un niño es una persona que aún tiene poca experiencia, que va sacndo sus propias conclusiones, que crece, que descarta ideas e integra otras”; “Un pequeño ser humano con todo lo que eso significa”;”Es un ser especial que tiene ganas de aprender, de imitar, que se comunica con los adultos y los otros niños, que tiene ganas de jugar”

 

 

 4.1. Mi propia voz                   

                     

             A mi parecer y, de nuevo, siguiendo mi experiencia como docente, cito algunas de las características que me han sido necesarias para mantener mi motivación

 

a.  Entender el aprendizaje como el aprender a ser mejor.

 

b.  Saber del poder de la Escuela como Institución.

 

c. Tener sentido de la utopía.

 

d. Tener humildad. Ser un eterno aprendiz.

 

e. Tener mucha paciencia.

 

f.   Pensar, sentir y hacer con respeto profundo por los compañeros/as y por los alumnos/as.

 

g. Tener capacidad de dejarse sorprender.

 

h. Establecer una comunicación clara y efectiva con los compañeros/as

 

i.    Establecer una comunicación clara y efectiva con los alumnos/as.

 

j.   Poseer un amplio conocimiento social.

 

k.   Ser consciente de que toda relación es una relación de intercambio.De enseñanza-aprendizaje.

 

l.    Ser coherente y honesto. Tender a la impecabilidad con uno mismo.

 

m.    Tener sentido del humor.

 

 

Valorar y fomentar en el alumno una serie de actitudes que hoy por hoy se consideran inadecuadas en el aula, algunas de ellas son:

                        

  -El pensamiento crítico.

  -El pensamiento individual.

  -El conflicto.

  -Los silencios.

  -La interiorización

 

Desarrollar la Autoconciencia (Observación de uno/a mismo/a)

 

Superar el pensamiento dual (bueno-malo, etc.) y los juicios de valor que entorpecen el Ver al otro.

 

Ser efectivo y afectivo.

 

     

 

4.3.- La voz de algunos pensadores

 

        Es evidente que no puedo citar aquí a todos los que me gustaría. Los autores que aquí se citan han sido elegidos porque entre todos configuran un universo de claridad y futuro. Faltan muchos, entre otros mis profesores de doctorado que no apunto por ser más conocidas sus reflexiones:

 

 

 

·               Edgar Morin (1999):

 

   Este autor lanza una propuesta de siete saberes necesarios para la educación del futuro, que, al parecerme significativas, las he adaptado a  características que se presuponen han de tener los educadores del futuro, que es donde sitúo esta propuesta:

 

a)           Capacidad de ver los hechos de una manera global, multidimensional y compleja.

b)           Capacidad de ver los errores e ilusiones del conocimiento

c)           Capacidad de enseñar la condición humana (cósmica, física, terrestre y humana)

d)           Capacidad de enseñar la identidad terrenal

e)           Capacidad de enseñar a afrontar las incertidumbres

f)             Capacidad de enseñar la comprensión

g)           Capacidad de enseñar la ética del género humano.

 

 

·               J. Krishnamurti (en Colom y Mèlich,1994)

 

“Las notas características del nuevo modelo antropológico, posibilitador de la transformación social son:

 

a)           Franqueza emocional

b)           Sensibilidad

c)           Responsabilidad

d)           Amor

e)           Diligencia

f)             Libertad

g)           Bondad

 

Para lograr estas actitudes, Krishnamurti aconseja la soledad, pues ayuda a ver con claridad los problemas, amén de que estabiliza la mente y conforma el carácter. Además la soledad propicia un alto nivel de aprendizaje ya que está en atención interna, es decir la mente se encuentra en estado de investigación constante” (Colom, A. y Mèlich, J.C., 1997: 152)

 

 

·               J. A. Marina (2000)

 

                     Este autor llama a la época que estamos viviendo ultramodernidad, desde ella defiende la idea de la creación de una ética universal . Ambos conceptos son ampliamente desarrollados en su libro del cual, rescato y adapto, cuatro ideas sumergidas en sus textos que me parecen pertinentes:

 

 

a)           Inteligencia compartida.-“La autonomía personal sólo

         puede construirse dentro de un proyecto social. Sólo

         podemos ser libres viviendo en sociedad manteniendo

         relaciones que limiten nuestra libertad”.

 

b)           Inteligencia ética.-Ser copartícipe de la “invención de

         formas de vida dignas, estimulantes y felicitarias. Las

         altas torres de la generosidad. El fulgor de la bondad. La

         enérgica agilidad de la virtud.

 

c)           Capacidad para “adentrase en el palpitante corazón de

          los conflictos, sintiendo nuestra limitación y soledad,

          para desde ahí, sentir la urgente necesidad de dar el 

          salto ético”

 

d)           Estar atentos a las velocidades y los ritmos, propios y

         ajenos,  individuales y sociales:

 

   “La Naturaleza tiene sus propios ritmos explosivos como el

     florecimiento del hibiscus, encalmados como el granar del trigo, 

     solemnes como el despliegue poderoso de la secuoya. Lo mismo

     ocurre con los  asuntos humanos. (...) Hay que ser rápido en

     responder a la injusticia y paciente al escuchar. Veloz en ejecutar

     lo decidido pero tener calma para decidir. La eficacia es rauda, la

     ternura es lenta”

 

 

·               A. de la Herrán (2002)

 

        Para este pedagogo: “La mayoría de los problemas humanos tienen una raíz educativa; es lógico, pues que la institución de la educación sea la encargada de protagonizar el proceso de cambio profundo”  ( 2002) y añade “Para superar el rango de lo disciplinar, entre esa educación global y el cambio curricular, media un cambio en el docente centrado en su ego y en su conocimiento” .(2002:385)

 

Los ejes del “sistema de coordenadas formativas complejo y aspirante a total” son:

 

a.            Formación técnica y crítica

b.            Desempeoramiento egótico-técnico

c.            Autoconocimiento y mejora profunda

 

   Por otro lado, en los nuevos campos de objetivos que señala (2002: 387)   describiremos los que se relacionan con la transformación docente:

 

1.            Crítica y duda

2.            Autocrítica y rectificación

3.            Reflexión y complejidad

4.            Realización de síntesis dialécticas

5.            Cooperación y convergencia

6.            Comprensión y generosidad

7.            Enriquecimiento y aportación

8.            Adaptación y producción

 

·               J. Dewey (citado en De la Herrán, A.(2002:271)

 

           Propuso tres actitudes como requisitos de la acción reflexiva. Estas tres actitudes son:

 

        1.-Imparcialidad, entendida como

 

1.1.     Amplitud de mente y flexibilidad

1.2.     Deseo sincero y activo de escuchar más que a una parte, sea quien sea y venga de donde venga.

1.3.     Detenerse en los hechos

1.4.     Creer en la posibilidad de error, aun de aquello que tenemos por más cierto.

 

        2.-Responsabilidad, entendida como examen de las posibles consecuencias a

           que nos puede llevar una acción y buen hacer en las circunstancias

           actuales.

 

        3.-Entrega, entendida como generosidad profesional, en clave de

            amplitud y responsabilidad.

 

 

 

·                Susan Street. (Profesora-investigadora de tiempo completo en el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS- Occidente), México.

 

     En su artículo: “¿Magisterio, docencia o militancia? Rescate del oficio entre las ruinas -¿o los cimientos?- de la escuela pública moderna.

           “Pensándonos como humanidad en proceso de supervivencia, en lucha por constituir un nuevo polo civilizatorio que no es ni el Estado ni la sociedad que conocemos, propongo que hagamos el esfuerzo por problematizar y por teorizar de nueva manera las siguientes pistas:
-Recobrar el sentido de lo público de la escuela, impidiendo más     amputaciones de los espacios ciudadanos.
-Recrear la dignidad del trabajo docente como una tarea que rescate nuestra humanidad y potencie la solidaridad con los más pobres.
-Luchar por reconstituir el discurso de los derechos de los trabajadores, reelaborando los derechos como reivindicaciones sociales y no solamente gremiales o políticas.
-Reconcebir el sostén social del trabajo docente, alejándolo del trampolín social que fue y arraigándolo en las aspiraciones de las comunidades locales y los territorios regionales.
-Profundizar la ética del cuidado (comprensión, afecto, salud, hospitalidad) del Otro a la par del propio.
-Mantener viva la memoria histórica de las luchas por la democracia real;
-Aspirar a controlar nuestras vidas.”

         

 

5.- A modo de conclusión

  

     Habitamos un mundo que a su vez habita un universo en expansión: provenientes de fuerzas de desorganización, aparecieron fuerzas de vinculación, la sustancia física que dio origen a la Vida lo hizo a través de descargas eléctricas, baños marinos, combinaciones químicas. Aunque quizás nos gustaría proceder de un todo ordenado y planificado, la Física ya ha abandonado esa idea hace tiempo. Si partimos de que el todo contiene las partes y las partes, el todo; de que estamos interrelacionados y constantemente interactuando (con nosotros mismos, entre nosotros y los otros y con el medio) y si miramos el recorrido hecho hasta ahora por los seres humanos y por la Tierra, observaremos una sucesión de orden-caos-orden-caos-...Por eso, el que estemos en “crisis” no debe preocuparnos más ni menos que el estar “en quietud”. Los nuevos órdenes surgen del caos que los preceden. Para que algo nazca, algo ha de morir. Poder percibir la crisis como cambio, transformación, conflicto y desorientación y vuelta a empezar para reorientar, para evolucionar, para avanzar desde lo aprendido. Por ser quizás nuestros tiempos nos resulta más preocupante porque estamos inmersos en ellos y, de una manera u otra nos sentimos protagonistas. De nosotros depende ser protagonistas activos o pasivos. Y como perder la esperanza implicaría una muerte lenta y resulta ser que estamos vivos y que además disponemos de cierta inteligencia, capacidad de reflexión y análisis, sólo puedo ver lo que estamos viviendo como una oportunidad de profunda revisión de nuestra manera de pensar y de hacer. De vivir y de morir. Nos hallamos ante otro de los momentos cruciales de la evolución y la historia humanas. Y la educación tiene un papel pequeño pero sumamente relevante y decisivo en el nacimiento de un cuarto término a añadir a los tres que han de estar siempre presentes: individuo, especie y sociedad. Ese cuarto término es la humanidad.

 

¿Por qué no todos los hombres pueden desarrollarse y tornarse seres diferentes? La respuesta es muy simple. Porque no lo desean. [...] La idea esencial es que para convertirse en un ser diferente el hombre debe desearlo profundamente y durante mucho tiempo (P.D. Ouspensky, 1978, pp. 14,15).Citado por A. de la Herrán (2000)

 

 

 

6.-Bibliografia consultada:

     

COLOM, A. J. y MÈLICH, J.C. Después de la modernidad. Nuevas filosofías de la educación.   Paidós, Barcelona 1994.

DE LA HERRÁN, A.; MUÑOZ DÍEZ, J. Educación para la universalidad. Editorial Dilex, Madrid, 2002

FRANKL, V. El hombre en busca de sentido. Herder. Barcelona, 2001 (21ª edición)

GEVAERT,J. El problema del hombre. Ediciones Sígueme. Salamanca, 1981.

LAMA DJINPA (Borja de Arquer). Buddha, materialismo y muerte. Librería Argentina. Madrid. 2003

LIPOVETSKY, G. La era del vacío. Anagrama. Barcelona, 2002 (14ª edición)

MATURANA, H. La realidad ¿objetiva o construida?. Fundamentos biológicos de la realidad. Anthropos Editorial, Barcelona, 1995.

MARINA, J.A. Crónicas de la ultramodernidad. Anagrama. Barcelona, 2000

MORIN, E. Los siete saberes para la educación del futuro. Paidós,Barcelona, 1999.

ROJAS, E. La conquista de la voluntad. Booket. Temas de hoy. Madrid. 1999.

ROSSELLINI, R. Un espíritu libre no debe aprender como esclavo. Paidós. Barcelona, 2001.

STEINER, G. Nostalgia del  absoluto. Ediciones Siruela. Madrid, 2001



[1] Palabra que deriva del latín trans, que significa atravesar y scando, subir. Atravesar subiendo

 

3º ciclo de formación en Creatividad acorde con la C.U.E.

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