Revista Recre@rte Nº6 Diciembre 2006 ISSN: 1699-1834      http://www.iacat.com/Revista/recrearte06.htm

SENTIPENSAR LA CREATIVIDAD.
UNA MIRADA TRANSDISCIPLINAR.

 

Saturnino de la Torre.

Catedrático de Didáctica en la Universidad de Barcelona. Dpto DOE.

 

 

      El estudio y conceptualización de la creatividad  se ha caracterizado por los avances y corrientes psicopedagógicas a lo largo del s. XX. El paradigma analítico primero y el interpretativo y crítico después  han circunscrito, cuando no frenado, las consideraciones teóricas y la mayor parte de investigaciones sobre el tema. Todo cuanto se escribía y enseñaba sobre creatividad estaba marcado por una determinada visión de la realidad, de la construcción del conocimiento y de la práctica creativa dominante.

 

      Una breve reseña o recorrido de las etapas nos permite contextualizar el punto de bifurcación o cambio conceptual. La primera mitad del siglo XX dominó lo que llamamos imaginación creadora. A partir de 1950 se incorpora el término creatividad bajo el concepto de capacidad o proceso mental para generar ideas y resolver problemas. Esta visión sigue hoy dominando muchas comunidades científicas de estudiosos de la creatividad. Se define en término de capacidad cognitiva o mental. La corriente humanista, sin embargo, introduce una consideración actitudinal de crecimiento y autorrealización (Maslow, Rogers, From). Estamos en década de los años 60-70, en la que conviven ambas concepciones. En la década de los 80 se abre a consideraciones axiológicas, sociales y pedagógicas como es la creatividad paradójica: El coraje para convertir la adversidad en transformación valiosa. Sigue prevaleciendo la influencia psicológica en las visiones que sirven de base y fundamento a la reflexión, con autores como Sternberg (creatividad como inversión y toma de decisiones), T. Amabile (realza la vertiente social en su modelo componencial), H. Gardner (niveles de análisis de la personas: subpersonal, personal, interpersonal, multipersonal), Csikszcentmihalyi (con su concepción sistémica del fluir y su tríada de persona, ámbito y campo transformado. Autor que nos abre a la complejidad). En el fondo, seguimos considerando la creatividad como generación de ideas. Pero ¿debemos seguir manteniendo esta concepción?  ¿No será que la idea es el reflejo una física corpuscular, establecida y mensurable?

 

      Estas y otras teorías tienen en común el predominio de lo psicológico y lo cognitivo sobre otras consideraciones de la física, la biología, la neurociencia, la filosófico e incluso la transpersonalidad y espiritualidad.  Han marginado el papel del sentir, de la vivencia, de los otros, y de los avances de la epistemología y la física cuántica de nuestros días. Posiblemente la mecánica cuántica determinará una revolución en las futuras teorías y prácticas educativas, sociales, computacionales y de salud. Ya está mostrándose su influencia en la salud, en la terapia.

 

      Mi intención por el momento es despertar la conciencia dormida en el paradigma dominante, alertar y explorar un nuevo paradigma ecosistémico, interactivo y relacional, que tome en consideración los niveles de percepción, de conciencia y de realidad a través de la vivencia y el sentir en los procesos de conocer.  La visión radicalmente nueva que estoy anunciando es la transdisciplinar, esto es, tomar en consideración no solo el conocimiento proveniente de la interdisciplinariedad, sino lo que está entre, a través de y más allá de las disciplinas. Como diría Ubiratan D’Ambrosio, hemos estado enjaulados en el paradigma positivo y este no nos ha permito volar en libertad.

 

      Aproximarse vivencialmente a la creatividad y no solo reflexionar sobre ella. Es sentirla como impulso, como vibración, como energía. Es transgredir las formas para entrar en el campo invisible, no mensurable de momento, de la vibración o flujo transformador, de la relación mente-cuerpo, de la presencia interactiva de lo cognitivo, emocional, corporal y trascendendente  en la acción contextualizada. Toda acción, es acción ecologizada, afirma Maturana.  Es decir en relación con los estímulos medioambientales. Si el hecho creativo comporta interacciones, cooperaciones, co-construcciones,  todo acto creativo es expresión de acciones ecologizadas, concluye M.C. Moraes.

 

      Los referentes de esta nueva mirada ecosistémica y transdisciplinar sobre las relaciones sociales, la educación, la salud, la creatividad, por nombrar solo algunos campos de conocimientos, ha de tomar en consideración las teorías de biólogos como Maturana, de neurocientíficos como Varela y Damasio, Sociólogos como Morin, Físicos y epistemólogos como Bohm, Binnig (premio Nóbel), Sheldrake, Wilber, Capra, químicos como Prigogine (Premio Nóbel), matemáticos como D’Ambrosio,  Pedagogos como Moraes, Gutiérrez, Pineau, Torre,  empresarios como Dee Hock (creador de la Visa), Psiquiatras adelantados a su tiempo como Jung o actuales como Servan-Schreiber, espirituales como Osho, científicos como Laszlo… En suma conceptualizadores de la transdisciplinariedad que, en términos de Nicolescu,  toma en consideración los saberes de las ciencias y todo aquello que está entre, a través de y más allá de las disciplinas. Me refiero a estas fuentes de autoridad para mostrar que no estoy solo, que hay mucho avanzado, que precisamos revisar nuestras concepciones y prácticas sobre la creatividad como concepto psicológico exclusivamente humano, observable, predecible y lineal. Por el contrario es un flujo de energía complejo, dinámico, interactivo, emergente y relacional del que están dotados los sistemas vivos en mayor o menor medida.  

 

      Acostumbrados como estamos a ver la creatividad en términos de generación de ideas, de alternativas originales y variadas, de solución de problemas o de toma de decisiones, no resulta fácil imaginar dicho concepto en términos de flujo de emergencias de los sistemas dinámicos ni como energía humana transformadora. Pero si observamos ciertos comportamientos humanos desde esta óptica vemos que el ser humano conecta y sintoniza emocional, mental, corporal o transpersonalmente con estímulos que tenemos a nuestro alrededor. Un proceso que comporta auto-organización a partir de dinámicas relaciones y complejas en las que existen fluctuaciones, bifurcaciones y emergencias, por utilizar expresiones de la Dra Moraes. En este sentido lo que llamamos creatividad sería fruto de inter-acciones, re-acciones, co-operaciones entre objeto-sujeto-medio.

 

Vemos con algunos ejemplos de que modo se traducen estas ideas en la práctica cotidiana.

 

¿Qué venezolano-a, amante de su patria, no ha sentido alguna vez  cómo su cuerpo  se electriza y le atraviesa una corriente que le recorre de cabeza a pies al escuchar Venezuela, Venezuela?

Llevo tu luz y tu aroma en mi piel

y el cuatro en mi corazón
llevo en mi sangre la espuma del mar
y tu horizonte en mis ojos...

Y si un día tengo que naufragar 
y el tifón rompe mis velas 
enterrad mi cuerpo cerca del mar
en Venezuela …..

      Muchas personas sienten cierta corriente vibratoria en su cuerpo cuando escuchan músicas cargadas de recuerdos, emociones o sentimientos profundos. Unas veces conscientes de ello y otras no, sentimos que el cuerpo responde de alguna manera a estas vibraciones. Vibraciones o energías que no solo residen en la música, sino en las palabras, imágenes, gestos, miradas,…

      Por el cuerpo circula cierta energía que nos estimula y emociona o por el contrario nos estremece al contemplar la destrucción del 11 de septiembre o el 11 de marzo. Son imágenes que nos estremecen. Por el contrario, ¿quien no ha sentido que su cuerpo se transforma en momentos de felicidad, de una grata noticia, incluso de unas palabras amables de alguien al que considereamos especial?

 

      ¿Quién no se ha sentido transformado ante una mirada, una sonrisa, un beso o un encuentro con una persona? ¿Cómo explicar que la palabra positiva o la meditación mejore la salud o refuerce el sistema inmunológico, según documenta S. Servan Schreiber?. No podemos decir que son ideas ni estrictamente emociones, sino flujos de energía que vibran a nuestro ritmo. “Una sonrisa cálida, verdadera, nos da a entender intuitivamente que nuestro interlocutor se encuentra, en ese instante, en un estado de armonía entre lo que piensa y lo que siente, entre cognición y emoción. El cerebro tiene una capacidad innata para alcanzar el estado de fluir” (Servan Schreiber, 2004, 43).  ¿Será por esto que algunas personas nos sentimos atraídas, fascinadas, subyugadas por una sonrisa armoniosa? Quiero pensar que sí.

 

      El estado de bienestar, según el citado psiquiatra francés,  es la manifestación de la armonía perfecta entre el cerebro emocional, que proporciona la energía y la dirección, y el cognitivo, que organiza la ejecución. En este sentido compartimos con Csikzentmihalyi su concepción del fluir aplicado a la creatividad. Si el ser humano, y cualquier sistema vivo, puede explicarse en términos de flujo de energía, por qué no trasladar esta nueva mirada a la creatividad? ¿Por qué no acercarnos a ella a través del proceso de sentipensar?

 

      Si bien recurrimos a la conciencia para explicar determinadas acciones, no siempre resulta convincente. ¿Cómo explicar, si no es recurriendo a otro nivel de realidad y conciencia, el insigh, la idea que viene de repente, los encuentros “casuales” o sincronicidades que cambian nuestra vida? ¿Qué decir de las premoniciones, desdoblamientos, alteración de leyes como la gravedad a través de la mente?

 

      Aún nos queda mucho por explorar solo pretendo despertar la curiosidad e interés por todo aquello que no es visible ni mensurable a juicio de la ciencia tradicional. Y uno de esos conceptos es la creatividad.

 

      Por el momento sigue vigente para mi el hecho de que , formar en creatividad es apostar por un futuro de progreso, de justicia, de tolerancia y de convivencia. Creatividad es sentipensar  y hacer algo  que repercuta en beneficio de los demás.

 

      Termino con un texto que tomo de la introducción a la sección II de la obra Comprender y evaluar la creatividad (Torre, 2006, pag. 99).

 

      La energía, el flujo vibracional en términos de Sheldrake, Prigogine y Bohm, es el punto de encuentro entre la naturaleza creativa que evoluciona movida desde dentro por un tipo de “conciencia cósmica” y la creatividad que transforma a través del flujo psicosocial, fruto de la interacción entre la fuerza interior y el medio. Dos formas de energía de las múltiples manifestaciones o emergencias de la conciencia. Conciencia y energía nunca se pierden, se transforman.

 

 

REFERENCIAS

 

Servan-Schreiber, D. (2004) Curación emocional. Barcelona: Kairos.

Torre, S.  y Violant, V. (Dirs) (2006) Comprender y evaluar la creatividad. Málaga: Aljibe

 

3º ciclo de formación en Creatividad acorde con la C.U.E.

               > Master profesional (abierto a todos)
               > Master Académico (para titulados)
               > Doctorado (para masters)

Julio 2007. Encuentros Creadores. Escuela de verano de la Creatividad.    www.micat.net