Revista Recre@rte Nº6 Diciembre 2006 ISSN: 1699-1834      http://www.iacat.com/Revista/recrearte06.htm

ENFOQUE HOLISTICO EN EL PROCESO EDUCATIVO

UNA EXPERIENCIA LATINOAMERICANA

 

Nancy Sarquis S

nubagua@cantv.net

Caracas.  Venezuela.

 

 

        Al iniciar esta ponencia la primera imagen que vino a mi mente fue la del tejido. Con laboriosa paciencia fue tomando cuerpo y forma y, después de un proceso, hizo su epifanía abriendo una puerta que me conectaba con profundas reflexiones: mis años de trabajo con sus altibajos, logros, equivocaciones, enmiendas, errores, reinicio de caminos, gratificaciones, creación de encuentros ...

        De la misma manera, cuando visualizo el proceso educativo, surge de nuevo la imagen del tejido. Son muchos los hilos que hay que interrelacionar, muchos los colores que necesitan ser combinados: un alto grado de paciencia y perseverancia, creatividad para proponer nuevos modelos, tolerancia para aceptar la frustración. Es un continuo hacer y deshacer para corregir el rumbo.

        Lo primero que habría que preguntarse para iniciar una labor como esta es: ¿Con qué cuento?, ¿Cuál es mi realidad objetiva?. Ella me conecta con mi país y sus políticas educativas, sus propuestas, sus raíces históricas y su filosofía. La observación de mi realidad me habla de un paradigma cartesiano que separa y divide. Nuestra sociedad está centrada en lo objetivo-científico y descalifica lo subjetivo-emocional, se rinde culto al logos, la norma, la organización, la responsabilidad descalificando lo afectivo, intuitivo, lúdico, placentero e imaginativo. Se educa en la especialización pero no se toma en cuenta al hombre de manera integral. La queja más común de los docentes es que sus estudiantes no están capacitados para hacer transferencia de conocimiento. Se ha separado lo afectivo de lo cognoscitivo, lo real de lo imaginario, la vigilia del sueño, el espíritu de la materia, el alma del cuerpo. A diario vemos las consecuencias.

        Morin (1999) afirma: “Este paradigma determina una doble visión del mundo, en realidad un desdoblamiento del mismo mundo: por un lado un mundo de objetos sometidos a observaciones, experimentaciones y manipulaciones; por el otro, un mundo de sujetos planteándose problemas de existencia, de comunicación, de consciencia, de destino”.

        Si bien es cierto que se han observado algunos cambios en las políticas educativas, aún no se ha establecido un nuevo enfoque filosófico que dé relevancia a la educación para la vida. Nuestros maestros siguen centrados en el cumplimiento de programas académicos, en el desarrollo de las habilidades memorísticas, en la motivación al logro y la productividad, olvidando al hombre con sus raíces, sus potencialidades y limitaciones y su capacidad de amar y relacionarse. Por ello es necesario deshacer el tejido y reconducir la acción.

        Son escasas las experiencias de propuestas de cambio, éstas surgen de grupos aislados o por iniciativas individuales y no logran obtener importancia a nivel nacional. Institucionalmente hay algunos intentos innovadores, sin embargo, sería necesario entretejer estas experiencias para formar interconexiones significativas.

        El segundo aspecto a considerar en el tejido es el material con el cual se trabaja y los instrumentos que se utilizan. Muchas imágenes vienen a mí y reflexiono sobre la función del cerebro y el sistema reticular activante, que con sus millones de interconexiones tiene su función específica. Pienso en la neurona que a través de la sinapsis crea la comunicación del estímulo nervioso...

        En otro sentido, se pudiera hablar del moriche utilizado por nuestros pueblos indígenas para tejer sus cestas, manares, petacas, chinchorros; o del estambre de nuestras abuelas que nos trasmiten su sabiduría y ternura; o de la sedalina cuyo fino material invita a realizar tejidos más delicados. De la misma manera, cada alumno se nos presenta como un reto; porque cada quien tiene una manera de aprehender la realidad y de realizar su propio proceso. Si sólo respetáramos esto, gran parte del camino se habría recorrido.

        Esa materia prima se nos presenta como una madeja confusa, que brinda muchas posibilidades y que va tomando forma en la medida que se realiza el trabajo. Jung señala: “La meta es importante sólo como idea, lo esencial es el opus que conduce a la meta; esa es la meta de toda una vida” Así como esa materia prima es transformada, ésta repercute transformando al educador, no hay posibilidad de salir ileso de allí.

        Al considerar los enlaces que deben ser tomados en cuenta en la formación de todo docente, surge un paradigma globalizador que integra: la formación general que incorpora la historia, la cultura y sus raíces, la formación pedagógica y metodológica y, la más relevante de todas, la formación personal que tiene que ver con el proceso de autoconocimiento.

        Jung decía: “Existen educadores poco preparados que son personificaciones ambulantes del método. Cualquiera que desee educar necesita ser educado él mismo” Si el docente se rigidiza se ve impedido de confrontar sus ideas con la de los otros y pierde múltiples oportunidades de innovar; se le escapan datos importantes que no concuerdan con su propio paradigma porque sólo busca aquello que encaja con su verdad.

        Ahora bien, enlazar los hilos, avanzar en el sendero del tejido. ¿Cómo se realiza? ¿Cómo se combinan los materiales? ¿Adónde nos conduce esto? ¿Cuáles son los resultados que obtendremos?.

        Así como un tejido puede realizarse de muchas maneras y las interconexiones son múltiples, el proceso educativo puede desarrollarse con diferentes enfoques: comportamental, cognocitivo, contructivista, humanista, ecléctico etc.

        La experiencia que se lleva a cabo actualmente en la Escuela de Educación de la Universidad de Carabobo con un grupo de estudiantes de la mención Docencia Infantil, tiene una orientación Holista cuya búsqueda es la formación de personas más sensibles, abiertas al cambio, que muestren curiosidad hacia el entorno donde viven, que estén dispuestos a explorar su mundo interno. Trabajamos para desarrollar la fantasía, la estética, la aceptación de las propias emociones, la realización de actividades innovadoras que permitan una reflexión de los valores que sostienen la propia vida, que incorpore el estudio de la realidad sociopolítica y el momento histórico en el cual se vive. En conclusión, una educación holista es multidimensional, compleja, globalizadora, integradora, planetaria, educa para la vida y posee una visión única e integral del ser humano.

        Así como tejer nos permite enlazar diferentes realidades, el símbolo reúne los hilos que nos guían a una educación llena de significado. Las vivencias contribuyen al desarrollo de la personalidad, estimulando la motivación intrínseca para lograr el aprendizaje. Tejemos la enseñanza a través del símbolo utilizando los recursos que nos brindan las técnicas expresivas para ponerlas al servicio de la imaginación. El tejedor debe considerar que el alumno es una individualidad única y que tiene su propio viaje y es él quien escoge el camino que, además, posee una tipología específica que hay que respetar, aunque ésta no responda a las expectativas de su entorno.

        Al trabajar en grupos generalmente surgen contenidos sombríos que se manifiestan en las proyecciones tanto de los docentes como los estudiantes; el manejo del poder, la competencia, los celos, la envidia, la descalificación, el egoísmo. Cualquier situación emocional, en lugar de ser evadida es incorporada para el análisis y la reflexión. Asimismo, el manejo de la transferencia y la contra transferencia son fuente de riqueza para el proceso educativo.

En la clase trabajamos con diversas modalidades, el principio de incertidumbre es vivenciado como contrapuesto a las verdades absolutas que polarizan rigidizando la personalidad. Si bien es cierto que la búsqueda de certeza es una actitud natural del ser humano, porque de alguna manera nos brinda seguridad; la vida nos sorprende con acontecimientos desconocidos: Eurípides decía: “Lo esperado no se cumple y para lo inesperado un dios abre la puerta”. Por eso es necesario trabajar con posibilidades y ver lo relativo de cada verdad.

        Desde el punto de vista emocional, los alumnos han encontrado un espacio propio que ha servido para expresar sus inquietudes, necesidades, posición ante la vida, enfoques conceptuales y espontáneamente se abocan, en forma participativa a sugerir, proponer actividades que enriquezcan el tema o situación.

        Incentivamos el trabajo de campo a través de entrevistas, visitas a museos y labor social, para que incorporen la vivencia de su entorno . Se emplean técnicas expresivas como la danza, el teatro, la expresión corporal. Se utiliza el cine y TV como recursos pedagógicos para enfatizar la reflexión sobre los hechos de la vida diaria. Se explora el contacto con situaciones emocionales que emergen en el momento y que normalmente serían evadidas en las metodologías convencionales. El manejo de los errores y la frustración son tomados como fuente invalorable para incentivar una comprensión más realista del hombre y su medio.

        Pero en el tejido también hay nudos, enredos, amarres... ¿Dónde estarían éstos en nuestra experiencia? Hay amarres en la escasez de recursos, en los horarios rígidos, en la cantidad de asignaturas por semestre, en las diversas filosofías de los profesores que integramos la Facultad. Esto a veces trae confusión, pérdida de energía y de nuevo hay que tener una gran dosis de paciencia y constancia para desenredar los nudos y continuar tejiendo.

        Por último, quisiera referirme a algunos resultados muy concretos, pudiéramos extendernos más pero lo limitado del tiempo nos lo impide. Los alumnos de nuestra mención y de la cátedra Desarrollo Socio Emocional han mostrado cambios actitudinales significativos que pueden observarse en: la masiva asistencia y puntualidad a las clases, muchas veces, por petición de ellos mismos, éstas se alargan. Espontáneamente piden se les recomienden otras lecturas. Traen a clase material que se relaciona con la asignatura. Se comentan situaciones personales que de alguna manera se relacionan con lo que se está trabajando. En ausencia del facilitador ellos mismos se organizan para desarrollar el proceso. Son fluidos al expresar sus opiniones y la capacidad de reflexión ha aumentado. Hay mayor responsabilidad para asumir el propio proceso.

        Así como tejer es un acto de creación y alumbramiento, la educación requiere de hilanderas y tejedoras que continuamente nos enseñen variedad infinita de formas, que nos enseñen que la vida necesita ser tejida...

 

3º ciclo de formación en Creatividad acorde con la C.U.E.

               > Master profesional (abierto a todos)
               > Master Académico (para titulados)
               > Doctorado (para masters)

Julio 2007. Encuentros Creadores. Escuela de verano de la Creatividad.    www.micat.net