Revista Recre@rte Nº6 Diciembre 2006 ISSN: 1699-1834      http://www.iacat.com/Revista/recrearte06.htm

 

HACIA UNA CULTURA DE LA CREATIVIDAD:
UN CAMINO  PARA LOS PAÍSES POBRES

 

Profesor Raúl Chávez Silva
rchsilva@yahoo.com
Facultad de Educación y Humanidades

Universidad Alas Peruanas

Lima – Perú.

 

 

UNA JOYA BAJO NUESTROS PIES, O UNA CORONA SOBRE NUESTRA CABEZA.

          En el mundo moderno ya nadie duda ni pone en tela de juicio el   valor inapreciable de la creatividad en el desarrollo humano. La turbulencia y complejidad de la vida económica y social,   exigen cada vez respuestas más rápidas y eficientes para superar los problemas derivados de esta situación. Las organizaciones, cualquiera sea su naturaleza,  saben que existe una sola respuesta para enfrentar el cambio y la incertidumbre: ¡creatividad!

 

       Antiguamente los hombres pensaban, o al menos les  hicieron creer,  que la creatividad era patrimonio  del  GRAN HACEDOR, quien, de vez en cuando,  favorecía  a determinados genios con   una chispa de su poder: Einstein  y  da Vinci, entre otros, estarían entre los escogidos. Hoy la ciencia explica que la creatividad es inherente a la naturaleza del ser humano  y es capaz  de hacernos  volar hacia las estrellas;  pero,  debido a  las cadenas que nos imponen las creencias y costumbres de nuestra propia cultura, nos limitamos solo a mirarlas brillar desde el  suelo.

 

       Es increíble cómo esa poderosa e inigualable máquina  de pensar que es el cerebro,  sea víctima de la  manía de obrar siempre de la misma manera  y requiera del empuje de los estímulos del entorno para florecer. Pero parece que tiene que ser así: en esta vida nada se  logra  sin esfuerzo. Thomas Edinson, siendo un innovador excepcional, definió la creatividad como “un uno por ciento de inspiración y un 99 por ciento de transpiración”.

 

        La  creatividad es el camino que siguen los hombres y las organizaciones exitosas; es lo único que puede contribuir a darle valor al esfuerzo. Actualmente se ha reemplazado el concepto capital humano por talento humano,  debido a la importancia que tiene este recurso   en relación a los demás factores de la producción de bienes y servicios, calificativo  que ha sido posible gracias  al reconocimiento de que la  creatividad es imprescindible  para enfrentar con optimismo los retos del futuro, con la gran ventaja de que la tenemos  formando parte del rico repertorio de capacidades que la naturaleza y la evolución nos ha dotado,  y podemos  hacer de ella el vehículo que nos permita sortear con seguridad los problemas derivados de un mundo permanentemente cambiante y altamente  competitivo..

 

EL  CAMBIO Y LA GLOBALIZACIÓN INEVITABLES

          Los griegos fueron los primeros en descubrir que el mundo se rige por leyes que el hombre es incapaz de evitar, entre ellas, el cambio. Este es una fuerza constante que se pone en evidencia en la naturaleza evolutiva del universo y de los elementos que lo integran, dentro de los cuales la vida también se ve afectada. Ella misma es el resultado de aquel principio del  que nada ni nadie  puede escapar: todo cambia, todo se transforma, nada permanece igual e idéntico a sí mismo.  Si el mundo permaneciera inmóvil seríamos como una imagen congelada en el tiempo; sin embargo,  esto no es así, todo lo que existe tiene una historia que la ciencia se encarga de poner al descubierto. Lamentablemente,  en la cultura occidental, de la que formamos parte, nos han metido  en la cabeza  la idea  de  que los estados de cosas que vivimos, entre ellos la pobreza y el atraso científico y tecnológico,  son sagrados y dependen del destino, y que, por el  contrario, debemos esforzarnos por mantenernos igual hasta que alguien  superior a nosotros  decida cambiarlos.

 

        El cambio que se da en   la  naturaleza también ocurre en  las realidades que el hombre ha construido, sean éstas económicas, sociales, políticas o de otro tipo. La historia humana tiene diferentes ritmos.  En algunas ocasiones la vida marchó lenta,  como en  la Edad Media;   en otras,  suele dar   violentos saltos  como en la Revolución Industrial. Ahora existe  el consenso de que nos encontramos inmersos en la Era del Conocimiento, en la cual el cambio se pone de manifiesto una vez más en toda la cultura planetaria. Sin embargo,  en esta ocasión,  éste se mueve  a una increíble súper velocidad,   que  aquellos pueblos que no se atrevan a   viajar  a su lado, corren el riesgo de perder su pasaje en el jet de la historia o ser devorados por los más rápidos y poderosos.

 

       El fenómeno de la globalización es una consecuencia  del cambio, cuya aceleración y consolidación arrastra  a los pueblos en desarrollo a inevitables y graves consecuencias. La globalización se parece a un  pulpo gigante  cuyos tentáculos se extienden hasta los últimos confines de la tierra  y penetran    en forma invisible las fronteras valiéndose  de los extraordinarios  adelantos de las tecnologías de la información.  Ahora es  imposible ocultar   que la globalización es una  de las formas de dominación de los países pobres, solo que en esta ocasión hay quienes la defienden y apoyan bajo la premisa de que es necesario participar de ella para no quedar rezagados mañana. ¿Qué hacer frente a esta situación? Siendo inevitables el cambio y la globalización,  y,  además,   un freno en el crecimiento  de los países pobres,  se impone la necesidad de empujar el desarrollo de la creatividad   en todos los niveles de la cultura de nuestros pueblos, para lo cual se requiere repensar las instituciones, en especial la educación,  por el impacto que tiene ésta en la formación de nuevas  actitudes y en  el desarrollo de la capacidad creativa del pensamiento.

 

DOS ALIADOS PARA  LA NUEVA CULTURA

          La creatividad y el cambio son dos cosas diferentes pero no opuestas entre sí. La creatividad es una de las fuentes  del cambio y  es necesaria  para resolver los problemas que la realidad natural y  humana plantea  a cada instante.  El panorama mundial exige a los países pobres la   construcción de una cultura creativa que sea  capaz de responder oportunamente  a  las nuevas situaciones  y de adelantarse a los cambios que se vienen en el largo plazo, como lo hacen las organizaciones de los países desarrollados, que invierten recursos en diseñar nuevos productos en función de las tendencias del mercado. Leonardo da Vinci fue un ejemplo de cómo el cerebro humano es capaz de adelantarse al futuro. No todos tenemos la misma capacidad creativa que él, pero sí está demostrado que los cerebros normales pueden desarrollarla a límites insospechados  si se les enseña convenientemente a interactuar con  el entorno, es decir, con una cultura liberadora del espíritu del dios creativo que tenemos dentro de nosotros.

 

       Alguien dijo que   esta época exige danzar con el cambio. Yo diría que sí, pero siempre y cuando  sea un baile alegre en donde el bailarín se prepare convenientemente  para sacar provecho de él; eso  se consigue  solo con la creatividad.

 

       Nuestra educación  no se ha preocupado por enseñarnos a enfrentar el cambio creativamente. Una muestra palpable  son las frases cotidianas que se escuchan en los diversos ambientes sociales, desde el hogar hasta en la empresa, donde  se  hace hincapié en la falta de creatividad para resolver los problemas de una manera diferente a la habitual, lo cual nos permite concluir que somos muy proclives a evitar los esfuerzos mentales que exige la actividad creadora, prefiriendo la comodidad de la rutina aunque ésta ya no responda a las nuevas situaciones y necesidades del grupo. Entonces, debemos iniciar un movimiento que involucre a todos, cuyo objetivo estratégico sería promover el desarrollo de la capacidad creativa en todos los niveles de la vida de las personas y de la sociedad.

 

       Efectivamente, la socialización implica contar con alguien que aprende y otro que enseña, tanto en sus formas espontánea y sistémica. Habrá,  pues, que  rediseñar no solo los canales que unen a los hombres con la cultura, sino, y fundamentalmente, las creencias, los valores y las normas, por su influencia en el comportamiento de los individuos y de los grupos, para lo cual necesitamos aliarnos  con el cambio y la creatividad.

 

       Comencemos invirtiendo algunas cosas, por ejemplo, reconociendo que los hombres de los países pobres somos tan capaces como  los del primer mundo. Disponer de una autoestima que trabaje como un disparador para vencer el miedo a lo sagrado, es vital para impulsar el cuestionamiento del medio, que es  donde anidan  aquellas viejas ideas que nos han clavado en la mente y controlan nuestras vidas:  éste es el gran salto;  el resto,  es mucho más fácil, ¿no es verdad?

 

 

 

 

3º ciclo de formación en Creatividad acorde con la C.U.E.

               > Master profesional (abierto a todos)
               > Master Académico (para titulados)
               > Doctorado (para masters)

Julio 2007. Encuentros Creadores. Escuela de verano de la Creatividad.    www.micat.net