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Revista Recre@rte Nº5 Junio 2006 ISSN: 1699-1834 http://www.iacat.com/revista/recrearte/recrearte05.htm |
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SALMO
EN RISTRE Pablo Mora Oscura vereda. Un desierto el alba. Un espinar la tarde.
Un tunero la noche. Llaga desolada. Fosa implacable. Falsa promesa. Suprema
confusión. Apagado lucero. Fango turbio. Ciénaga. Desesperada ficción. Sequía
desbordante. Magma horrible. Falsa vida. Falsas aguas. Falso sol. El alma
confortada en los vericuetos de la noche. Púdrese
el enfermo. Nadie trae el pan. No lo hay. Hay hambre, desolación, gemido,
pena. Muerte, en cada esquina. Veredas en la sombra. Caminos falsos. Falsas
esperanzas. Promesas falsas. Falsas obras. Todo ensombrecido. Falsificación
total. Valle de tinieblas, lóbrego,
tenebroso. Largo dolor. Sin una lucecita para tanta pena. Para tanto lagrimón
en la vereda. Celadas, sueños, emboscadas. Cuevas, botines, dioses, demonios,
bosques y maldades, cabe la muda paloma de los lejanos terebintos. Nunca, un cayado más incierto. Jamás, noche más sombría.
Horripilante y ciega. Embuste, delirio, desconcierto, desespero, universal
destierro. Aguardemos, obedientes, la vuelta, el desagravio, la mañana
eterna. Volvamos de golpe el golpe. Envetemos bolivarianas fragosidades.
Mastiquemos brasas, ya no hay dónde bajar, dónde subir. Arriba el sufrimiento
armado. Varios días el viento cambia de aire. Cae agua de revólveres lavados.
Recógete a reír en lo íntimo de este
celo de gallos ajisecos soberbiamente ennavajados.
Nos espera la sombra apercibida. Nos
espera la sombra acuartelada tras la muda paloma de los lejanos terebintos. Sobre la paloma muda de los lejanos terebintos, hojean,
persiguen, oprimen y combaten los enemigos, emboscados entre nubes
tardecidas. El temor invade noche, soledad, espera. Al acecho, alguien
arrebata la vida. Errante, quejumbroso,
solitario entre la noche, zigzagueando sombra, vendaval, el hombre prosigue
con la noche a cuestas. ¿Si su Dios arranca la vida de la muerte, qué podrá el
hombre contra el hombre? ¿Qué podrá temer si se ampara a la sombra de sus
alas? Al amparo de tus alas, Señor, cumpliremos votos, planes, sueños, cada
día. ¿Hasta cuándo habéis de ensañaros contra el hombre? Como un soplo son
los hijos de los hombres, menos que un soplo. Sólo en Dios está el poder.
Saltemos de gozo a la sombra de sus alas junto a la muda paloma de los
lejanos terebintos. Los que asechan contra la vida serán pasto de los
chacales. Dios dispara contra ellos su saeta y de improviso son heridos.
Visita la tierra, temperándola con su lluvia. Dispersa a los pueblos que se
deleitan con la guerra. Conservará nuestra vida y no dejará que nuestros pies
vacilen. Dará casa a los desamparados, sólo los rebeldes se quedarán al seco.
Sobre los lirios la muda paloma de los lejanos terebintos. Sean confundidos y
avergonzados los que buscan mi vida, tu vida. Sálvanos, Señor de las manos
del malvado, de las manos del perverso y del violento. Hemos sido para muchos
un asombro, porque tú siempre fuiste nuestro seguro asilo. ¡Despierta! ¿Cómo
es que estás dormido? ¡Despierta, no nos dejes del todo! ¿Olvidaste nuestra
miseria, nuestra opresión?
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