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Revista Recre@rte Nº5 Junio 2006 ISSN: 1699-1834 http://www.iacat.com/revista/recrearte/recrearte05.htm |
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1. EL DIAGNÓSTICO
EVOCATIVO E IMAGINATIVO. En esta sesión estábamos 8 alumnos/as (Artemio, Mari Carmen,
Sandra, Rocío, Silvia G., Ana, Iria y Alejandra) y
el profesor. La primera parte de
la clase la dedicamos a hablar sobre cómo nos encontrábamos, y después
realizamos una serie de ejercicios para tratar la problemática de dos
compañeras. 1. LAS DIFICULTADES
RESPIRATORIAS. Mari Carmen:
“Tengo gripe y estoy casada”. “No pude dormir porque no
podía respirar y me agobié un poco”. “Estoy como si no durmiese”. El no poder respirar le produjo agobio, cansancio y estrés.
Puede que alguna vez le hayan tapado la boca y el inconsciente lo asocie con
que no puede respirar, o que alguna vez en el agua pensó que se ahogaba.
Habría que indagar más en el inconsciente sobre episodios vividos en el
pasado. Aunque tenga un catarro no es normal que tenga esa sensación de que no puede respirar. Sería conveniente trabajar este problema a través de las
imágenes. ·
También se podría utilizar la técnica de
concentración en la sensación de peso de Schultz, y
la sensación de levedad. ·
Por ejemplo, Mari Carmen podría
concentrarse en un estado de calma para bajar el nivel de respiración,
imaginando que es una nube o aire, por lo que no necesita respirar. ·
También podría imaginar un animal en
hibernación. Estos animales a penas respiran y se mantienen vivos. Así
eliminaría la sensación de angustia. Esta técnica es útil para las personas
que tiene asma o alergias. 2. EL ASMA CRÓNICA Ana:
“Estoy mejor que el último día”. “No tengo ningún dolor o
molestia corporal”. Ana tiene asma
crónica desde que era pequeña; se la diagnosticaron cuando tenía un año
aproximadamente. Le dieron varios tratamientos, entre ellos unas inyecciones
que le ayudaron bastante. Tiene bronquitis asmática de tipo alérgico. Tiene alergia al polvo, al pelo de los
animales, a los pájaros, pero lo más curioso es que a los perros no les tiene alergia, de
hecho, desde pequeño ha convivido con ellos. A veces necesita el
inhalador. Cuando era pequeña tuvo una
crisis muy intensa y no tenía con ella el inhalador. Estaba con sus
abuelos, con los que había convivido hasta los ocho años. Cuando le ocurrió
tenía diez años y no sabe por qué le ocurrió. El inhalador lo tenían sus
padres que en ese momento estaban trabajando. A Ana le hubiera gustado que
estuviesen allí con ella. Para no preocupar a sus abuelos se metió en el baño
con la ventana abierta y se sentó (esto significa que es capaz de defenderse
sola). Estuvo allí sobre una hora hasta que llegaron sus padres. Era de noche porque veía oscuridad
por la ventana. Esto puede tener relación con que habitualmente las crisis
las tiene por la noche. Cuando llegaron sus padres le dieron el inhalador.
Sus padres, al llegar, le riñeron por
tener la ventana abierta, ya que esto era peor para ella (cuando tienes
asma hay que evitar el frío y los cambios bruscos de temperatura). Ana
esperaba consuelo y recibió un reproche. Siempre que alguien le dice que
cierre la ventana o emplee un tono de reproche lo asocia con esa situación. Esa
aseveración la pone en alerta. Se puede decir que Ana controla
sus emociones de dolor y miedo, ya que llegó un momento en el que tenía
dolor: el tubo que conecta con los
pulmones le dolía al inspirar. “Era un dolor intenso, como si quemara”.
El dolor era más intenso cuando
inspiraba que cuando expiraba. La reacción orgánica
sería no respirar para no tener dolor. Inspirar implicaba más dolor, por eso
inspiraba más rápido y expiraba más despacio para minimizar el dolor. La
solución sería inspirar como si
expiraras. ¿Qué sensaciones tiene Ana? “Visualizo los pulmones y veo un punto que deja una
línea, y veo cómo la epiglotis se cierra y deja un pequeño agujero”.
“Es como un chorro muy fino de aire”. Lo ideal es que Ana
visualice un punto que se expande y se
abre como… Vía de trabajo: 1. Sensación de peso y lentitud
calmada. imaginar que todo va
lentamente y el cerebro, los pulmones y el corazón no necesitan tanto
oxígeno. Respiración muy lenta. 2. Jugar
con la sensación de que se abren los
pulmones y la epiglotis se expande echando fuera todo aquello que
dificulta el paso del aire. 3. Imaginar
que no solo respira por la boca y
por la nariz, sino por todos los poros
de su cuerpo, por todas sus células, por los ojos, etc. 4. Concentración
en la sensación de ligero: pensar
en un aire y oxígeno puro que
elimina el polvo, los ácaros, etc. 5. Evocar
las imágenes agradables de su infancia.
Ana se encuentra mejor en el verano y le gusta la playa, aunque cuando hace ejercicio
físico también le dan ataques de asma. Respecto a esto último, tiene que
visualizar que cuando juega en la playa lo hace a cámara lenta (sensación de peso) Se
trata de que inconscientemente busque aquello que le es mejor. También puede
imaginar que la brisa marina es aire
descontaminado que elimina todos los polvos alérgicos. 6. Relajación imaginativa:
visualizar esa imagen como de fuego en
su traquea, pero como algo positivo, que
purifica, que quema las bacterias y vaporiza los factores alérgicos.
También puede visualizar ese fuego con
los colores que más le gustan (color de la arena, color azul que
purifica, ilumina y carga de oxígeno). Debe imaginar que esa imagen se
expande por todo el cuerpo. Ese fuego le produce un calorcito cargado de relax y bienestar y no dolor. Al final, se funde ese fuego azul con el mar y
se mece al vaivén de las olas (sensación
de acunamiento materno) Cuando tenía asma sus padres la cogían con ansiedad
seguramente. Sería interesante saber cómo vivía esa situación su madre. Ana recuerda que cuando era pequeña sus padres le daban vapores de eucalipto para que se el
abriesen las fosas nasales. Con respecto a esto, cuando Ana se relaje
puede imaginarse que en el mar la brisa marina es salada y tiene olor a
eucalipto muy purificador. Ana puede imaginar también que se encuentra dentro del vientre de su madre muy bien, con toda la
sensación de libertad, desahogo y protección. Después de un ataque de ama se siente muy cansada, procurará sentir cómo si el agujero que visualiza se abre y entra mucho oxígeno,
“cómo cuando tomas un caramelo de eucalipto y parece que se te abre
todo”. Cuando tiene las crisis también siente que se puede morir. Esto es un hecho traumático para ella.
Es importante crear imágenes
para cambiar nuestro imaginario inconsciente. Ana debe tener la imagen de
que apenas necesita respirar, de que nada puede hacerle daño. Debe decirse a
sí misma: “yo he sobrevivido a
muchos ataques de asma y mi sistema neurovegetativo puede soportarlo”.
También puede plasmar esas imágenes en un papel. 3. LA SENSACIÓN DE
MAREO Iria: “Me ha ido muy
mal esta semana”. Sus mareos se intensificaron muchísimo. Esta
nerviosa. Tuvo una serie de crisis en las que ya no solo tenía la sensación
de inestabilidad, sino que además no podía ver ni oír, lo que le llevó a una
crisis de ansiedad. Desde que tiene los
mareos no ha recibido un diagnóstico acertado y contundente que la
convenza. Las imágenes que le vivieron a la mente en el momento en que
tuvo la crisis fue que le iba a pasar algo. “Cuando me mareo siento que me voy a caer y lo paso
mal”. A Iria le dieron tres mareos desde
la última sesión: en el primero no podía ver ni oír, el segundo le sucedió el
domingo por la noche y el último lo tuvo el lunes por la mañana. Los dos
últimos pueden tener un cierto encadenamiento. El anterior a todos ello le
había ocurrido hacía tres semanas. La sensación que tenía la descubrió el martes cuando se la
explicó a una compañera: “era
como cuando das vueltas y quieres parar y no puedes”, “las cosas
están confusas, es como si perdieran el control”. Iria relaciona lo
que le está pasando con un problema familiar (relación consciente) y al
estrés. Si está estresada entiende lo que le pasa, pero cuando está normal y
le ocurre, esto le provoca ansiedad y la ansiedad mareos. Tiene miedo a caerse aunque no tiene
vértigo. El estrés es el resultado de algún fenómeno. Cuando le dan los mareos piensa en qué estará pasando en su
cerebro (imagen razonable). También tuvo dolor de
cervicales por la tensión acumulada: “Era como si mi cabeza estuviese sostenida
por dos hierros y eso me hace estar
rígida”. La técnica de
relajación que mejor le sienta es la tensión-distensión.
También le va bien la de concentración en la sensación de peso para dormir,
aunque le cuesta fijar la imagen en su cabeza; no consigue mantener la imagen
de la montaña: “fijo la imagen pero después se va”. Piensa en el
mar más que en un lago porque le gusta más la playa que la montaña. Las imágenes
que le resultan más gratas son la playa azul, caminar por la playa en verano,
el contacto con la arena, etc. Y las personas que la acompañan en los buenos
momentos son su novio y sus amigas. En la realización de los ejercicios de la última sesión Iria tenía miedo a marearse, aunque no llegó a hacerlo.
Estaba bastante cómoda. “Empecé a tener ansiedad por un problema
familiar”. “Ese problema se estabilizó, pero ahora volvió”.
La persona más afectada por esa situación es su madre, que está enferma, y tema por ella. Le gustaría ayudarla y se
siente incapaz. Iria se ha puesto a llorar y no
quiere seguir hablando. Tiene una preocupación muy fuerte y dolorosa. Quiere devolverle a su madre lo que ha
hecho por ella, pero no puede. ¿Qué le gustaría hacer por su madre? Iria
desearía curarla. Desde el punto de vista emocional Iria
apoyaría a su madre en todo. A continuación jugamos con la imaginación. Para curar a la
madre de Iria podríamos: -
Utilizar las tecnologías más avanzadas. -
Meter las manos en su cuerpo y quitarle
el mal. -
Darle una lluvia de aire por todo el
cuerpo que le quite todo lo malo. -
Que el sol que todo lo malo. -
Que con la expiración se vaya todo el
mal. Iria teme que le
ocurra algo semejante. Es importante que lo que aprenda en clase lo haga con su
madre. Su madre tiene mucho estrés por la enfermedad. Iria
va los fines de semana a casa. Mientras está fuera está insegura, aunque le
ayuda a desconectar, lo que le provoca una sensación de culpabilidad. 4. PROBLEMA ESTOMACAL Artemio:
“no he tenido ningún problema de estómago”. “mi problema lo
asociaba a un malestar que tenía con
una persona, es como que no la digiero”. Artemio no tuvo más remedio
que tragar a esa persona pero no puede digerirla, la tiene atragantada. Ahora
mantiene las distancias con esa persona. La relación es educada, de cortesía,
pero no llega a la indiferencia, aunque tampoco quiere estar cerca de esa
persona. “Sería muy descortés por mi parte”. No lo trata mal,
pero tampoco como a un amigo. Esa persona está en Santiago. Si el no lo
quisiera no lo vería. Entonces ¿por qué lo está aguantando? El hecho de que
esté en Santiago le hace pensar en él. Artemio necesitaría vomitarlo
o defecarlo. Necesita la sensación de peso, imaginar que tiene un
estómago de acero y que puede digerirlo todo. Para eliminar el problema es
necesario irradiar la sensación negativa como positiva por todo el cuerpo. Las imágenes que más le gustan a Artemio son las montañas, los ríos y caminar. 2. EJERCICIOS
RELAJATORIOS IMAGINATIVOS ACOMODADOS PARA COMBATIR EL ASMA Y EL MAREO. A continuación, realizamos una serie de actividades para
ayudar a Iria y a Ana. Primero comenzamos con Iria. Iria se tumbó en la colchoneta boca arriba y los demás
nos situamos a su alrededor de forma simétrica. A continuación pusimos las
manos sobre su cuerpo y la balanceamos presionando un poco con las manos.
Después cogimos la colchoneta y la balanceamos. Seguidamente levantamos la
colchoneta hacia arriba y la movimos hacia delante y hacia a tras, hacia un
lado y hacia el otro simulando el vaivén de las olas. Primero los movimientos
eran suaves y después un poco más rápidos. Posteriormente la bajamos e Iria se puso boca a bajo. Volvimos a poner nuestras manos
simétricamente sobre su cuerpo y presionamos, primero suave, luego fuerte y
finalmente suave otra vez. Después le preguntamos sus sensaciones y los
recuerdos que le vinieron a la mente. Iria recordó
a su madre en la tienda que tiene en la Toja.
También recordó unas vacaciones en León y visualizó la imagen de su madre
tomando el sol en un campo. Asimismo recordó a su abuelo, el cual falleció
cuando ella tenía quince años. No pudo despedirse de él porque estaba en los
EEUU. Sería necesario que Iria se despidiese de él.
Cuando estábamos realizando el ejercicio a Iria le dio
miedo el hecho de qué la levantásemos, porque pensaba que se iba a caer, pero
a la vez se decía a sí misma que ocho personas podían perfectamente con ella.
Al terminar el ejercicio Iria sentía como si
tuviera electricidad en las manos, y además se sentía muy bien y muy
relajada. Posteriormente trabajamos con Ana. Realizamos el mismo
ejercicio pero sin levantarla del suelo y boca abajo. A lo largo de la sesión
Ana recordó la casa de sus abuelos. Ellos estaban sentados en el sofá y le
decían si quería leche. Se sentía muy bien, muy relajada. Además tenía una
sensación muy agradable: sentía los pies ligeros, algo en lo que también
coincidió Iria. 3. VALORACIÓN
CON UNA EXPRESIÓN DE LA EXPERIENCIA Finalmente,
cada uno de los miembros del grupo dio su opinión sobre la sesión: Silvia G.:
“ha sido una sesión especial, innovadora”. Mari Carmen:
“es como si se me hubiera curado la gripe” Sandra:
“positividad” Rocío:
“sensación muy agradable de poder ayudar a los demás a resolver sus
problemas y de paso los míos”. Alejandra:
“me siento bien y también tengo una sensación muy agradable de haber
podido ayudar a mis compañeras”. Iria:
“desahogo”. Ve nuevas vías de solución. Le ha gustado mucho la
sesión. Artemio:
“ligero, cómo si me hubiera quitado un peso de encima, como si parte de
mi problema se hubiese disuelto”. Ana:
“ligereza, cómo si circulara más la sa GRUPO DE INVESTIGACIÓN EN
RELAJACIÓN CREATIVA Elaboración: Sandra
Filgueira Moreira, Mª del Carmen Estévez López y
Rocío Filgueira Moreira. David de
Prado |
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