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EL ESPÍTIRU Y CLIMA EXPRESIVO CREATIVO
COMO ELEMENTO MEDIADOR E INTEGRADOR
ENTRE CULTURAS, ESTILOS Y MODELOS
DE RELACIÓN, DE TRABAJO COOPERATIVO
Y DE
GESTIÓN SOCIOCULTURAL Y ORGANIZATIVA.
Dieciséis
acciones esenciales.
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Dr. David
De Prado
1. LAS ACCIONES BÁSICAS.
- Crear de modo libre y
expansivo algo caracterizado por la belleza y la bondad, desde el
interior de uno mismo, expresión profunda del espíritu.
- Expresión desinhibida,
espontánea y libre, desde lo más profundo del yo con un sentido de la
validez universal.
- La comunicación libre
para compartir: la vida, las ideas y las alternativas, con un sentido de
reciprocidad consistente en el deseo de dar y recibir lo mismo que otros ofrecen.
- Reciprocidad justa e
igualitaria. te expresas, dices, propones y haces aquello que tú deseas,
y al tiempo respetas los deseos y propuestas de la otra parte o del otro grupo o de
la otra cultura.
2. LA ACTITUD EMOTIVA Y SOCIAL.
- La apertura
transparente sin oscuridades, sin miedos, sin subterfugios a los
demás de modo generoso: abres tu
casa, tu corazón, tu pensamiento y tus deseos a los demás. Y te
manifiestas tal como eres, auténtico y claro.
- La confianza y
seguridad en ti mismo y en los otros. Si no te puedes fiar de ti
mismo porque no tienes confianza y seguridad en ti, será muy difícil que
te muestres confiado con los demás, aceptando sin prejuicios las ideas y alternativas de los mismos.
- Amor y afecto. La
emotividad positiva se contagia y comunica de un modo espontáneo sin
intenciones ni esfuerzo. Si tú
quieres a los demás, los demás te aprecian y quieren; si tú sientes el
sufrimiento de los demás, los demás se compadecerán de tu dolor; si tú
te ríes y alegras abiertamente, harás partícipes de tu risa y alegría a los
demás.
- La cooperación y
ayuda mutua. Si tu ayudas a los demás, los demás te
ayudarán a ti. La cooperación consiste en una contribución equitativa e
igual por ambas partes.
3. EL CLIMA SOCIOPOLÍTICO.
- La tolerancia y
respeto a uno mismo y a los demás. Si yo me aprecio mi mismo, haré
que los demás me reconozcan en aquello que soy, hago y valgo.
- Dedicación efectiva.
Democracia profunda. Dos personas, aunque sean de distinto status,
educación y posición, son en esencia una y la misma. Yo valgo tanto como
tú en mi pensamiento, en mi visión
y en mis decisiones. Somos seres
humanos.
- Optimismo absoluto.
Yo sólo por mi mismo soy capaz de hacer cosas, de tomar decisiones y
resolver los problemas. Pero si trabajo contigo, seré doblemente capaz.
No hay imposibles en el mundo de la creatividad y de la imaginación. Un
problema tiene al menos diez soluciones eficaces. Hay que encontrarlas o
inventarlas.
- La imaginación mágica.
Si soñamos y nos ilusionamos, podremos construir nuestros ideales
utópicos mediante la imaginación aplicada, con una dedicación
consistente y duradera para encontrar las vías, los recursos y los
mecanismos apropiados para conseguir aquello que soñamos.
4. LA DIRECCIÓN CREATIVA INTEGRADORA.
- El consenso del
disenso. Nos ponemos de acuerdo en lo que tenemos en común. Respetamos: los
puntos de vista y las decisiones diferentes.
- El consenso
integrador. Tomo como mío aquello en lo que discrepo de ti. Yo te
ayudo a conseguir aquello con lo que no estoy de acuerdo. Y tú me ayudas
a mí en el mismo sentido.
- Autodecisiones
válidas de mayorías y minorías. Llevamos a cabo las decisiones tomadas por la mayoría, pero hacemos
todo lo posible para que las ideas alternativas, absurdas, imposibles y radicales, que no son tenidas en cuenta
por la mayoría, puedan ser
llevadas a cabo por grupos o individuos aislados con el apoyo moral y
material de las mayorías. Hay decisiones colectivas que todos comparten.
Pero hay decisiones minoritarias o individuales que deben ser apoyadas
para estimular la diversidad, que nos enriquece a todos.
- La unión dialéctica
de los contrarios. hacemos todo lo posible para integrar posiciones
contrarias, que se neutralizan o combaten mutuamente. Hacer que la luz y
la sombra se integren en la penumbra. Que el amor y el odio puedan
convivir juntos, transformándose en sus objetos, volcando el odio en
aquello que realmente merece ser desechado o aborrecido.
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