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Revista Recre@rte Nº5 Junio 2006 ISSN: 1699-1834 http://www.iacat.com/revista/recrearte/recrearte05.htm |
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EmocionARTE Entrevista
a
Iratxe Bote: ¿Qué es
“EmocionArte”? Iratxe: Es un proyecto
vivo en el que investigamos, trabajamos y que quisiéramos compartir con todas
aquellas personas a las que les apetezca participar. La esencia de nuestro
proyecto gira en torno al trabajo con las emociones, un aspecto básicamente
descuidado en la sociedad actual. Y lo hacemos a través del arte, ya que
estamos en el contexto de una escuela de música y danza. La música -o su
aspecto más básico, el sonido-, el movimiento, la poesía, el teatro, el
lenguaje de las imágenes, cualquier medio sirve a nuestro propósito. B: ¿Cómo surgió la idea? I: Todo partió del trabajo
desarrollado en el aula de las emociones y sentimientos. Allí empezamos a ver
la necesidad y el deseo de los alumnos de profundizar en la investigación de las
emociones. Poco a poco, y sin darnos cuenta, nuestro proyecto fue creciendo
como crece una planta, en libertad, tomando las direcciones que el mismo
proyecto iba marcando con sus necesidades y respuestas diarias. Esa planta se
transformó en un precioso árbol, el espectáculo que realizamos, aunque es
todavía un árbol joven con muchas ramas por desarrollar y mucho fruto por
recoger. B: ¿Qué significa, desde
el punto de vista de la musicoterapia trabajar con
las emociones? I: El
trabajo con las emociones es, posiblemente, uno de los aspectos más
importantes dentro de la musicoterapia y
prioritario en mi caso. Creo que sin una estabilidad emocional, es muy
difícil desarrollarnos satisfactoriamente en otros aspectos de la vida. Por
otro lado, mi herramienta de trabajo es la música, capaz de apelar a las
emociones, en muchas ocasiones, de una forma más certera que las palabras.
Expresar un sentimiento es, en tantas situaciones, más sencillo a través del
lenguaje no verbal. B: En la dirección
estabais Mª José Pérez-Pastor, profesora de expresión y creatividad y tú,
¿Cómo os acoplasteis, cómo distribuíais las tareas? I: Trabajar con Mº José es muy fácil, todo fluye entre nosotras. Llevamos
unos años colaborando y el conocernos hace que repartamos bien el trabajo.
Cada una se ocupa de aquello que le resulta más sencillo, más acorde con sus
capacidades. Por otro lado, el hecho de haber realizado otros montajes como
“El Color Esperanza”, nos ha dado tablas y confianza en nosotras
mismas. En EmocionArte elaboramos
individualmente algunas de las emociones que aparecieron en el espectáculo,
aunque la mayor parte de la labor la realizamos de forma conjunta. B: ¿De qué forma
participaron tus alumnos? I: Seis de ellos
representaron el sentimiento de rabia.
Partimos de sus ideas, de sus propias formas de vivirla y entenderla, y luego
las trabajamos, intentando entender y asimilar lo que íbamos descubriendo en
el proceso. Finalmente transformamos nuestros hallazgos en el movimiento, en
la pintura, o en los sonidos que se llevaron después al escenario. Por otro
lado, uno de mis alumnos actuó como presentador de EmocionArte. Con él preparamos el guión para
que pudiera aportar el máximo de sí mismo, como así hizo, sorprendiendo a
todos con su desparpajo y simpatía. Los más pequeños nos proporcionaron las
imágenes que se proyectaron en la parte dedicada a la ternura. Fotografiados in
fraganti, simplemente fueron ellos mismos, con lo que la ternura surgió
por sí sola. Por último, otro grupo de chavales participó junto al colectivo
de teatro “Escena Libre Tú
Verás”, con los que llevaron a cabo dos acciones asociadas con las
emociones que se representaban en escena. De todas maneras, y a parte de las
colaboraciones específicas, o más importante es que ellos conocían
perfectamente las emociones que queríamos provocar en el público y sabían
cómo transmitirlas. B: ¿Cambió mucho la idea
desde la propuesta inicial hasta el espectáculo final? I: La idea fue creciendo
con las aportaciones de todas las personas que se quisieron sumar al proyecto,
con lo que tenía un poquito de cada uno de nosotros. Una vez definida, creo
que la idea central no cambió mucho, aunque también me sorprendí al ver el
producto final. Fue algo parecido al nacimiento de un hijo, nunca llegas a
imaginar la emoción que sientes cuando llega el momento. Es algo difícil de
explicar con palabras. Lo que viví ese día superó con creces cualquier cosa
que me hubiera imaginado. B: ¿Qué ha significado
para tus alumnos trabajar en “Emocionarte”? I: A parte de que han
disfrutado muchísimo, algo que me parece fundamental, también creo que han
extraído muchas cosas de sí mismos, implicándose a todos los niveles. Por
otro lado, también se han beneficiado de compartir la experiencia con otros
alumnos y alumnas. Además han sido felicitados por todos y han estado en el
teatro, lo que les encanta… ¡Están deseando repetir! B: ¿Qué has aprendido de
ellos trabajando en el espectáculo? I: Me han dado una gran
lección al comprobar lo bien que entienden el lenguaje de las emociones. Me
emocioné muchísimo cuando los vi sobre el
escenario, tan implicados con lo que
estaban haciendo, dando tanto de sí mismos. También he aprendido que no hay
que preocuparse tanto de los resultados y a confiar más en ellos. Todo
resulta más sencillo cuando la base es firme. B: ¿Cuál es el balance
final? I: Muy bueno, repetiría
con los ojos cerrados, con todo lo que eso conlleva. Los frutos obtenidos
superaron con creces el esfuerzo realizado. Ahora quiero seguir trabajando en
esta línea porque el campo es muy amplio y esto no ha hecho más que empezar. B: ¿Por qué te decidiste
por la musicoterapia? I; Encontré reunido en
esta profesión todo lo que me gusta. Por un lado me encanta la música,
fundamental en mi vida, y por otro me apasiona trabajar con personas, a las
que puedo escuchar y acompañar durante un trecho de sus vidas. Es un trabajo
que me llena, que me ayuda a crecer como persona y a plantearme nuevos
interrogantes continuamente. B: ¿Cuál es el nivel de la
musicoterapia en Talavera con respecto al resto de
España? I: Sólo puedo hablar desde
mi experiencia como musicoterapeuta en una Escuela
de Música y Danza. En España hay poquísimas Escuelas que ofrezcan musicoterapia, y en muchas ocasiones en que dicen tenerla
no cuentan con un especialista. Es como si el profesor de una clase de piano
fuera violinista. De todas maneras, me puedo considerar una privilegiada por
estar en una de las poquísimas escuelas de Música de España que oferta mi
especialidad. Talavera está muy avanzada en este
sentido y posee una mentalidad bastante abierta con respecto a otras
Escuelas. B: ¿Qué significa ser la
única profesora de musicoterapia en un centro
orientado sobre todo a la música? I: Por un lado una gran
suerte, porque musicalmente la oferta es muy amplia, lo que ofrece muchísimas
posibilidades, tanto con los alumnos como con los profesores. Por otro,
siento que mi situación es diferente a la mayoría de mis compañeros musicoterapeutas, que trabajan en centros donde conviven
psicólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales o logopedas. Son
centros que poseen muchos recursos a nivel terapéutico aunque pocos a nivel
musical. Mi situación es contraria a la suya, ya que aunque estoy sola como
terapeuta, musicalmente estoy acompañadísima. De todas maneras, para mí lo
importante es aprovechar siempre al máximo las posibilidades que te ofrece el
medio en el que trabajas. B: ¿Cómo es la relación
con los compañeros? ¿Entienden tu punto de vista? I: La relación es buena, y
creo que después de cuatro años en los que han visto como desarrollo mi
trabajo, han ido entendiéndolo. A veces las explicaciones no bastan para dar
a entender una disciplina tan desconocida y compleja como la mía. También las
actividades conjuntas que hemos ido realizando les han ayudado a comprender
lo que la musicoterapia puede aportar a una Escuela
de Música y Danza. B: ¿Cómo sería el mundo
ideal en el que la musicoterapia estuviera
totalmente integrada tanto en la sociedad como en los ámbitos académicos? I: Sería un mundo en el
que los musicoterapeutas trabajaran de forma
normalizada en múltiples centros, como sucede hoy con los fisioterapeutas. Un
mundo en el que deje de ser una novedad, un reclamo para atraer a un público
desinformado. Creo que es un camino que hay que andar pasito a pasito,
haciendo nuestro trabajo lo mejor que sabemos. La sociedad acabará por
reconocerlo y apreciarlo. Las cosas bien hechas van calando poco a poco y
normalizándose de forma natural. |
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