Revista Recre@rte Nº5 Junio 2006 ISSN: 1699-1834       http://www.iacat.com/revista/recrearte/recrearte05.htm

PSICOANALISIS Y CREACIÓN:

 UNA APROXIMACIÓN AL MISTERIO

 

Nancy Sarquis

 2005-05-15

 

CONGRESO VENEZOLANO DE PSICOANALISIS

CARACAS - VENEZUELA

 

 

         Las musas, esas inspiradoras de todos los procesos creativos y cantoras en las fiestas de los dioses, me han abandonado, ellas se fugaron llevándose una historia de antiguos trabajos de investigación realizados en el área, quizás fue porque habían sido redactados con otra filosofía y tendencia y ahora me estaban exigiendo abrir puertas para reflexionar sobre el proceso y las transformaciones sufridas y me invitaban a  conectarme   con otros espacios y otras reflexiones.

 

         Hice un análisis de lo que estaba sucediendo conmigo en el momento de redactar esta ponencia y  pude identificar un bloqueo emocional-social que tenía que ver con el tipo de público que asistiría al evento, el reto que significaba  compartir con otros psicoanalistas destacados, y mi miedo a no cubrir las expectativas de un “otro” que podía servir de evaluador, es decir, estaba viviendo una situación donde prevalecía la imagen definida por Jung como la “persona máscara” y dejando a un lado mi esencia. Por otra parte, tratar un tema tan complejo en un corto período de tiempo dejaba afuera muchas cosas que hubiese querido compartir con ustedes.

 

         Me senté a recordar tiempos pasados, e investigué profusamente, me llené  de muchos libros, que no sólo sirvieron para adornar la mesa, me di cuenta de que: recordaba los conceptos,  conectaba ideas, aprendía de otros, pero la iluminación tardaba en llegar, no lograba agarrar la punta del hilo  y pensé que era imposible hacer un trabajo desde mi función inferior, ubicada en la sombra, es decir, desde el pensamiento ya que según la tipología junguiana me es mucho más fácil abordar la realidad desde el sentimiento y la intuición. Concluí que pertenezco al gremio de los soñadores que tiene dificultad para manejarse con las abstracciones, los conceptos y además con lo concreto del día a día.

 

         De manera, que decidí escribir desde lo que soy y trataré de intercalar las ideas de la posición junguiana sobre lo que es la creación, con mi manera de acercarme al tema.

 

         Quisiera comenzar con una frase que tomé de la mitología de los indios Kogi para hacer una analogía con el proceso de creación, ellos dicen:”Tejer es hacer salir la propia sustancia”, esto me conectó con la imagen de la araña extrayendo hebras de seda de su propio cuerpo y  formando estructuras de maravillosa perfección, así,  la vemos creando un universo geométrico, ordenado pero al mismo tiempo podemos observar su capacidad depredadora, la cuál también es inherente a ella misma. Así, las polaridades coexisten con diferentes facetas de divinidad creadora, o guerrera y también,  experta cazadora; puede ser muy constructiva pero también, destructiva, análogamente, la creatividad también tiene esas facetas dependiendo del uso y el valor que el autor y la sociedad le den a la obra y de cómo se relacionen con  ella.

 

         En todas las culturas la araña se la ha asociado con  la Gran Madre, diosa de la fertilidad y tejedora del destino. ¿Y que más creación que ocuparse del propio destino?, cambiaría entonces la frase de los Kogi  por: “Crear es hacer salir la propia sustancia”. Y en psicología junguiana hacer salir la propia sustancia es conectarse con el proceso de individuación y en el proceso del análisis, pretendemos conectar la propia sustancia  y estamos en un continúo proceso  de creación, para de esta manera, cumplir con la entelequia, como germen que contiene dentro de sí la totalidad de las cosas y cuya meta es la síntesis del Sí Mismo. Así, la creación no sólo se refiere a un tipo de arte sino también a la vida misma.

 

         Para Jung (1999) la psique es  eminentemente creativa, él la compara con un espectro de luz blanca descompuesta por un prisma en todos los colores del arco iris, ella crea la realidad día a día y la expresión más clara de  su actividad específica  vendría a ser la Fantasía, sin embargo, la Fantasía es sólo una parte del proceso creador ya que, ella requiere reposo y pasividad en la espera del reto que le exige la realidad para producir algo, es aquí donde entraría la contraparte masculina que exige la acción para su elaboración.

 

         Rilke (1975) afirmaba: Y también en el hombre hay maternidad, me parece- espiritual y física- su engendrar es, asimismo, una manera de dar a luz; y hay alumbramiento cuando crea de su íntima plenitud

 

         Para tratar de entender a través de lo arquetipal, cómo pudiésemos aproximarnos a ese misterio que es el proceso creativo, me valdré de un mito, asumiendo lo que la analista junguiana Marie Louise Von Franz (1978) decía en cuanto a que el origen y la existencia de la naturaleza humana es un misterio para nosotros, y el inconsciente ha producido respuestas para este evento: ellos son los mitos, los cuentos de hadas, las leyendas etc; riqueza de imágenes de la psique colectiva explicando la manera de cómo el hombre se conecta con el mundo. El mito escogido, es de origen colombiano propio de los indios Kogi y se expresa así:

 

         La Diosa Madre, quien era la única que poseía el conocimiento del arte textil, ella, autofecundada dio origen a todas las cosas.  El macrocosmos, eran el mar y el cielo quienes se unieron en una cópula cósmica que era el huracán.  En el mito de creación la inmensa tromba, este fenómeno periódico de la región del Caribe, apareció bajo la imagen dramática de un huso que  giró  estruendosamente uniendo las dos dimensiones.  Fue el huso de la Madre, con el cuál ella tuerce el hilo de la vida.  En el acto de creación al formarse la primera tierra firme, la madre clavó este huso gigantesco en el pico más alto de la Sierra Nevada, como un axis mundi, el centro, el árbol de la vida, la gran ceiba barrigona de cuyo vientre hinchado nacerá la humanidad.

 

         Tomando un cabo del hilo de algodón que colgó del huso, la madre trazó con él un círculo alrededor de la Sierra, delimitando así la tierra de sus hijos.  Instaló luego a un número de ellos como señores de los puntos cardinales: este, oeste, norte y sur, cenit y nadir y centro.  Dividió esta estructura en 9 estratos, nueve mundos, el quinto mundo, es decir el del medio, es el nuestro.  Creó 9 mujeres y dio así origen a la sociedad kogi”.

 

         En la primera imagen se muestra la Diosa madre como lo femenino generador, hay una preocupación en ella por generar un proceso de vida, Ananké diosa de la necesidad, se hace presente invitando a presenciar la historia de un proceso. Jung: (1999) decía:” La psicología de lo creativo es en realidad una psicología femenina, pues la obra creativa surge de las profundidades del inconsciente, es propiedad del reino de las madres.  Si predomina lo creativo, predominará lo inconsciente como fuerza conformadora de vida y de destino frente a la voluntad consciente, y la consciencia  a menudo mera observadora desvalida, se verá arrastrada por una pujante corriente subterránea”

 

         Sin embargo, en el mito,  la madre se vale de dos preceptos masculinos:  el mar y el cielo, un par de opuestos  que es necesario integrar y que al principio se percibe como algo muy caótico  que está lleno de una gran fuerza, luego estos se unen formando el huracán.  Aquí aparece lo que Jung denominó función trascendente, símbolo de integración de opuestos que trasciende la conciencia. Pareciera que cuando se inicia la creación somos sacudidos estruendosamente para tomar consciencia de algo que se avecina y de lo cual somos simples objetos, es como si una fuerza que no podemos contener, se apoderara de nosotros. Muchas veces hemos oído a la mayoría de los artistas manifestar haberse sentido poseídos por algo, escuchemos a Octavio Paz (1990):

 

Cuando sobre el papel la pluma escribe,

 a cualquier hora solitaria

¿Quién la guía?

¿A quién escribe el que escribe por mí?

Mas adelante agrega:

Alguien escribe en mí, mueve mi mano,

Escoge una palabra, se detiene

Duda entre el mar azul y el monte verde

Con un ardor helado contempla lo que escribe

 

         Así mismo, en otra área del arte, el pintor alemán Max Ernst decía : “ yo solo tuve que reproducir obedientemente aquello que se hizo visible dentro de mí”  En estos dos casos estamos hablando de lo que Jung denominó Creatividad Visionaria, el arte sería como una especie de impulso que se apodera de él y el artista pierde la capacidad de decidir sobre su obra.

 

         Citando textualmente a Jung (1999): “Estas obras se imponen literalmente al autor, toman posesión en cierto modo de su mano, su pluma escribe cosas que su espíritu contempla con asombro.  La obra trae consigo su forma; lo que el autor quiere añadirle es rechazado, lo que él desdeña se le impone.  Su consciencia, contempla el fenómeno, atónita y vacía, mientras se ve inundada por un torrente de ideas e imágenes que su intención jamás ha creado y que su voluntad jamás había querido producir”.

 

         Por otra parte,  en  el otro tipo de creatividad, la cual él denominó psicológica, la obra surge de la decisión del autor, existe un fin predeterminado, se sopesan cuidadosamente los resultados y la materia es sometida a un tratamiento. Es quizás en este tipo de proceso, dónde es más fácil observar las  fases del proceso creativo.  Muchos estudiosos de esta área,  han tratado de explicar lo que sucede intrapsíquicamente y han propuesto cuatro fases que no necesariamente son secuenciales. Estas se inician con una inquietud  la cual nos conduce a buscar  algo que nuestro ser interior nos está pidiendo crear; es una necesidad que nos toma y que Jung lo denominaría complejo autónomo,  quizás en una primera fase quisiéramos nutrirnos de  diferentes fuentes, lo que a veces nos lleva a sentir sentimientos de inseguridad, y confusión con la cantidad de información recabada; nos sentimos sin orientación, sin un norte, sin un hilo conductor, se presentan en nosotros cualidades contradictorias pero recíprocas: actividad y pasividad, receptividad y productividad, consciencia  e inconsciencia, hasta  que después de mucho ir y venir aparece al fin la iluminación, una vez logrado esto, sólo nos queda reelaborar y  pulir la obra.

 

         Esta ha sido mi vivencia cuando he escrito esta ponencia, pasé por diferentes fases, busqué información, conectaba ideas, volvía de nuevo al principio, relacionaba mis experiencias, dejé que las ideas fluyeran, que tomaran cuerpo y espacio para finalmente someterlas a juicio, evaluarlas y reelaborar de nuevo, esto es un proceso árido y muchas veces nos llena de angustia.

 

         La creatividad depende entonces, de que la persona sea capaz tanto de usar como de anular las funciones del ego, sin embargo, es necesario aclarar que esto no depende de la voluntad.  En la primera fase, preparación y en ultima fase, elaboración,  el ego toma las riendas, en la incubación e iluminación el inconsciente mismo produce elementos de formas espontáneas y posee un orden oculto que surge de niveles muy profundos, lo que Jung denominaría descenso  del mental, lo cual es un estado emocional  en el cual el individuo baja su nivel de consciencia, no está en control y da permiso para ser tomado por la vivencia, es entonces: permitirse estar en incertidumbre, oscilar entre el control y el abandono una y otra vez, hasta llegar a la obra final.

 

         Siguiendo con el mito, la imagen del huso girando estruendosamente y uniendo dos principios tan polares como el mar y el cielo,  lo que está arriba y lo que está abajo y reflexionando sobre el simbolismo del huso; la primera imagen que vino a mi mente fue la de las Parcas, hijas de la Necesidad, ellas  son las que hacen girar los husos cantando con las Sirenas, lo que nos llevaría a terrenos de ensoñación, los cuales nos atrapan y nos brindan un principio, un hacer y un final y así el huso simbolizando el desarrollo de los días, nos habla del hilo que en un momento se acabará cuando la rueca quede vacía, para volver de nuevo a un comienzo generando otra búsqueda. Con el huso damos vueltas y vueltas, tejiendo para encontrar significado, para encontrar un espacio  y quizás buscar conexiones entre las ideas creativas. Podemos ver al huso como principio organizador del caos., donde la totalidad de las diferencias proceden de él, constituyéndose en el germen de las primeras diferenciaciones.

 

         Después de muchas vueltas, y de un volver sobre lo mismo emerge la obra creativa es un continuo recomenzar, como la ley del perpetuo retorno, que se reactiva una y otra vez siempre en la búsqueda de  satisfacer las demandas del Self. Jung postulaba que existe una necesidad humana de crear, la cual ubicó entre cinco fuerzas instintivas  más importantes que posee cualquier individuo.

 

         Los Kogi describen la Sierra Nevada como una réplica del cosmos donde los nueve estratos representan los 9 meses de vida intrauterina, de manera que todos los úteros son vistos como crisoles dentro de los cuales se operan transformaciones, una vez más, podemos establecer una correlación con el proceso de creación,  el crisol es un vaso de barro,  porcelana o hierro, refractario, el cual sirve para fundir o cocinar algunas sustancias, funcionaría  como una especie de horno alquímico para que la composta pueda destilarse y ser usada en la composición del elixir y sufrir las trasmutación en oro. ¿Qué mejor imagen  que el  vaso alquímico como útero que permite que muchos elementos se combinen? ¿No estamos hablando acaso de incubación? esto por supuesto, no sólo lleva un tiempo, sino una gran dosis de paciencia para esperar la epifanía de los contenidos que emergen del inconsciente.

 

         La imagen de la madre clavando el huso como un axis mundi, en el centro, quizás nos está hablando de la psique arquetípica a la que Jung denominó el “unus mundos” donde todavía nada ha sido separado ni existen conexiones secuenciales, simbolismo de aquello que lo contiene todo pero que también esta en las partes, todo ser humano esta indiferenciado en su origen, nos habla del árbol de la vida, de la gran ceiba barrigona de cuyo vientre hinchado nacerá la humanidad, donde posteriormente se gestará un proceso de alumbramiento que requiere de  un tiempo considerable. Muchas veces, cuando estamos atrapados por algo creativo, hay un continuo brotar de ideas sin rumbo, ni organización, no sabemos a donde nos llevan, pensamos que podemos perder la obra porque las ideas se atropellan y queremos asirlas para que no se escapen, es como si no tuviésemos el tiempo suficiente y estamos apresurados en ver los resultados de inmediato, pero es necesario esperar los nueve meses que nos indica el mito para que el alumbramiento se produzca en el momento adecuado.

 

         El simbolismo del círculo es común en todas las culturas como una imagen del cosmos, del mundo espiritual invisible y trascendente y de su relación con la tierra.  Jung habla del circulo como una imagen arquetípica del la totalidad de la psique, símbolo del sí mismo.  En el mito la madre traza un círculo alrededor de la tierra, delimitando espacios, utilizando el mandala para contener y proteger, ubicando cada cosa en su lugar. Así dice el mito: “Delimitando así la tierra de sus hijos…” de la misma manera, en el proceso creativo hay que darle forma y sentido a la obra, muchas veces  esto es un proceso arduo porque tenemos que decantar, escoger y desechar ideas para  buscar la armonía, y la estética.

 

         El mito nos está hablando de ubicarnos en realidad, lo que antes estaba en la imaginación y que nos conectaba con la totalidad, al emerger como obra nos está hablando de acción, de pisar tierra, de los que los alquimistas decían, coagular. Cada vez que existe una constelización creativa en el inconsciente, la persona se siente conectada con la divinidad; hay una sensación de estar atrapados emocionalmente por algo que nos eleva, Jung decía que cada vez que accesamos a un nuevo conocimiento hay una inflación del ego, por consiguiente, una vez producida la obra, se siente una sensación de vaciedad y se produce una deflación del ego, se perciben diferencias entre lo que fue concebido como idea y el resultado de la creación y quizás algo que se había magnificado se observa posteriormente en minusvalía, y nos damos cuenta de nuestras limitaciones y ponemos en su lugar  lo humano y sabemos que aunque tuvimos contacto con la divinidad ésta ya no nos pertenece.

 

         A pesar de todo este análisis, el misterio no me ha sido develado, pero creo que es necesario que permanezca allí, para invitarnos a hacer volar nuestra imaginación  aunque nos hagamos preguntas que no tienen respuesta. Carlos  Byington (1996) nos dice: “Si la psique fuese pájaro, sus alas serían la imaginación”.

 

         Hanny Ossot (2002) escribía al respecto: “Pareciera que el cuenco del alma en el poeta ascendiera para ser expresado y el misterio, lo impreciso, lo oculto adquirieran fisonomía.  Nosotros no podemos precisar cuando eso llega, esto permanece en el misterio hasta para los más grandes psicólogos. Sabemos que el proceso creador surge de una suerte de maceración de los contenidos psíquicos en el alma. Un madurar. Un tiempo propicio, aventurado, a veces azaroso. Y sobre todo una escucha”

 

         Así, tratando de aproximarme al misterio, cada vez más, siento mi pequeñez y me visto con mi traje de aprendiz, observando a las musas que desde la ventana me trasmiten que aunque  me hayan abandonado en el preludio de la creación de esta ponencia;  día a día estarán allí para invitarme a crear este proceso de vida que me toco vivir… Muchas gracias…

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

Byington Carlos Amadeu,(1996) Pedagogía Simbólica. Editora Rosa dos Tempos. Brasil.

Chevalier Jean, Gheerbrant Alain (1991). Diccionario de Símbolos. Herder. Barcelona

Jennings   Sue (1979) Terapia Creativa. Edit. Kapeluz.  Buenos Aires

Jung, Carl Gustav (1999) Sobre el fenómeno del espíritu en el Arte y en la Ciencia.  Edit Trotta S.A..

Reichel G ,   Dolmatoff ( 1991) Indios de Colombia.  Momentos vividos y Mundos Concebidos.  Editorial Carvajal S.A. Colombia

Ossot Hanny (2002) Cómo leer la poesía.  Ensayos sobre literatura y Arte. Editorial Comala. Com. Caracas.

Paz Octavio, (1990).Obra Poética. Siex Barral. México.

Von Franz  , Marie Louise, (1978) Mitos de Creación.  Monte Avila Editores. Caracas.

Young  Eisedandrath,Polly , Dawson Terence ( 1999) Introducción a Jung. Cambridge University Press. N.Y.

 

3º ciclo de formación en Creatividad acorde con la C.U.E.

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Julio 2005. INTENSIVO.    www.micat.net