<%@LANGUAGE="JAVASCRIPT" CODEPAGE="1252"%> DESARROLLO DE ESPACIOS CREATIVOS DE MEDIACIÓN A TRAVÉS DEL ARTE
Revista Recre@rte Nº3 Junio 2005 ISSN: 1699-1834                                 http://www.iacat.com/revista/recrearte/recrearte03.htm

DESARROLLO DE ESPACIOS CREATIVOS DE MEDIACIÓN

A TRAVÉS DEL ARTE

PARA CONTEXTOS DE EDUCACIÓN

AFECTIVO-SEXUAL

SERGIO PALACIO MARTÍN.

Ilusion Arte . Gestión de Procesos Participativos

www.ilusionarte.org

Publicado dentro de la Guía de Educación Sexual y Mediación del Consejo de la Juventud del Principado de Asturias.. www.cmpa.es

“El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo con el que darle forma” B. Brecht

NUEVAS FUENTES DE INSPIRACIÓN

En nuestra sociedad de la información y los recursos, infancia, adolescencia y juventud hemos dejado de ser vistos como botellas que hay que llenar para pasar a ser fuegos que es necesario encender o por lo menos no apagar.

En un escenario complejo y caracterizado por el constante cambio, podemos considerar nuestra labor de mediación en los talleres de educación sexual como una labor de facilitación de espacios relacionales de buen trato, participativos, interculturales y lúdicos en los que los y las adolescentes se planteen, de una manera original y positiva, cuestiones que tienen que ver con su sexualidad.

Algunas de las palabras clave en este original escenario educativo que emerge desde hace algún tiempo son: mediaciones educativas en lo cotidiano, participación, educar desde/con, perspectiva de género, aprendizaje intercultural, procesos de autogestión y corresponsabilidad social, protagonismo, liderazgo, facilitación, trabajo con iguales, animación, autonomía, resiliencia, empoderamiento,...

La influencia de esta filosofía humana ha facilitado el desarrollo de la educación sexual como un campo de trabajo original, en tanto que pretende actuar sobre la raíz de la salud, que no es otra que el placer o bienestar que puede provocar esta. Es por ello, que desde hace mucho tiempo ya no se trate de proteger a los jóvenes, sino de animar su autonomía personal, esto es su capacidad para satisfacer las necesidades personales valiéndose de recursos propios y sociales, de tal forma que desarrollen un proceso propio de acercarse a su sexualidad.

Esta apuesta supone dirigir nuestros esfuerzos a animar el sentimiento de protagonismo de las adolescencias a la hora de descubrir y planear de manera creativa su proceso de desarrollo sexual, y al fin y al cabo sus relaciones con el medio y las personas que le rodean, esto es su proyecto de vida. Esta perspectiva nos anima a impregnar de una actitud de descubrimiento nuestra labor de mediación que, en último término, facilite el desarrollo de una capacidad de asombro cotidiana al plantearse de manera original todas las cuestiones humanas. Esto va en contra de la cultura mayoritaria y hegemónica que promueve el desarrollo de una percepción kafkaiana de los espacios de socialización y que no contribuye más que al desarrollo de una actitud de victimismo, queja y consumismo que merma nuestras esperanzas o motores de cambio y que podemos resumir con la actitud del “Yo... a mi bola” y en la cultura de la queja que nos invade.

Cuando trabajamos en escenarios educativos (formales o informales) con grupos de jóvenes lo hacemos a sabiendas de que son estas redes relacionales los escenarios en los que los y las adolescentes construyen su modelo de relación con los otros. Estas formas de relación emergen del descubrimiento cotidiano de las sensaciones que vamos asumiendo en las relaciones que surgen en las estructuras que compartimos en nuestra cultura. Estas estructuras nexo pueden ser educativas, familiares, amistosas,… y unen a los miembros de estos grupos creando redes de relaciones. De que la estructura de poder que emerge en estos procesos relacionales sea más o menos igualatoria o facilitadora de procesos de buen trato depende el que estos espacios se conviertan en espacios relacionales seguros impregnados de un clima de comunicación que permita el desarrollo de modelos de relación felices.

Nuestra labor de mediación en los talleres consiste por lo tanto en ofrecer nuestras buenas prácticas, nuestro saber hacer, para contribuir al desarrollo de espacios que faciliten la auto percepción o identificación del grupo como un espacio para hablar, participar, aprender a escuchar, comunicar, construir o inventar con todo nuestro cuerpo una de las cuestiones humanas básicas como es nuestra sexualidad (espacios creativos o interculturales). Y esto, claro está, lo hacemos en un mundo en el que cada vez existe menos tiempo para reflexionar, no sólo sobre lo que vivimos como sexualidad, sino que también sobre el resto de cuestiones básicas que nos afectan.

Esta construcción de la sexualidad, que tiene lugar en nuestra experiencia con los otros y las otras, forma parte por tanto de la construcción de la cultura de cada persona. Esta cultura personal recoge las concepciones de lo que para cada persona significa la identidad, ser hombre o mujer, niño o adulto, lo que se entiende por educación, sexualidad, relación de pareja o lo que para cada uno es o no es de sentido común.

Cuestiones sobre qué es eso de la salud, sentirse bien o mal, las posibilidades de nuestro cuerpo sexuado, a través de qué procesos aprendemos a desarrollarnos como hombres o mujeres en nuestra cultura, qué significa tener una relación y cómo sería nuestra relación “inédita viable”, qué papel social tenemos los hombres y las mujeres en todo esto, qué es el placer, en que quiere la gente joven que los mayores se gasten el dinero para mejorar su salud,... son cuestiones que se nos deben de plantear como abiertas a la expresión de los puntos de vista de cada uno y cada una de las diversas juventudes. Dando la voz a la juventud tenemos la oportunidad de captar y visibilizar socialmente otras culturas relacionales emergentes y nuevas formas de educación en salud más centradas en los y las protagonistas, más autogestionadas y por lo tanto más justas, menos “patologicistas”, más de sentido común que la que muchas veces nos proponen los modelos adultos culturalmente dominantes, construidos a partir de criterios que, claramente, ya no nos valen.

Pretendemos diferenciarnos así de otros espacios educativos adulto centristas desarrollados a partir de la cultura consumista dominante que niega la diferencia y que, lejos de fomentar la reflexión creadora por parte de los y las jóvenes, nos ahogan en un consumo irresponsable de modelos de sexualidad alienantes. Modelos de sexualidad creados desde perspectivas, criterios y deseos diferentes a los de los y las interesadas y que en último término anulan el poder autónomo de desarrollo de formas personalmente descubiertas de afrontar esta cuestión humana. Creemos firmemente que cada generación ha de inventar su sexualidad, sus formas de participación, en definitiva su cultura. También queremos diferenciarnos de la cultura o sistema educativo dominante que se basa casi exclusivamente en las palabras, silenciando nuestros cuerpos y creando espacios educativos en los que somos formados como analfabetos emocionales.

En este marco, sentimos que el arte , entendido como proceso o vehículo de expresión, es una alternativa metodológica, una fuente de inspiración, una forma de hacer que nos ofrece la oportunidad de negociar, firmar contratos con nuestra realidad, construir sexualidad (cultura en general) con muchas menos palabras y con más juegos, emociones y hechos... en definitiva con todo nuestro cuerpo. Sería algo parecido a lo que algunos autores y autoras refieren como la evolución del ser humano desde el Homo Sapiens hacia el Homo Ludens.

LOS Y LAS PROTAGONISTAS: SERES COMUNICATIVOS...

C uando hacemos propuestas metodológicas para desarrollar espacios o talleres de construcción creativa de la sexualidad partimos de una cosmovisión, una visión de la humanidad centrada en el desarrollo de las posibilidades humanas. Las personas tenemos la necesidad de expresarnos, comunicarnos, dar forma a nuestros sentimientos, posibilidades, sentirnos a gusto para participar en cada momento y cada lugar en que nos encontramos.

Algunas personas se expresan o participan por medio del lenguaje, mientras que otras lo hacen mediante formas como los gestos, la poesía, la música o las imágenes. Llamamos a estos modos en que las personas damos forma a nuestra existencia desarrollo personal. Estos modos de dar forma a nuestra existencia dependen de nuestras preferencias, focos, desarrollo,... y también de nuestra percepción sobre nuestra realidad y sobre nuestros recursos y posibilidades, por lo que hay personas que se concentran en lo cognitivo mientras que otras lo hacen en lo físico, lo social,...

Además los contextos o grupos en los que nos desarrollamos facilitan o dificultan este proceso. La escuela, la familia, los grupos de amigos,... constituyen escenarios en los que aprendemos a conectar con nuestros sentimientos básicos, es decir, a dar forma a estos por medio de la comunicación con los otros. El que estos grupos relacionales sean percibidos como seguros para expresarnos determinará un desarrollo personal mayor o menor. En este sentido, es muy importante tener en cuenta la tradición cultural de la que provenimos y su papel en el desarrollo de modelos de ser hombres y mujeres en lo relativo a la espontaneidad y formas en las que expresamos nuestras emociones (perspectiva de género).

Del mismo modo, en nuestra práctica cotidiana también p odemos observar que hay personas con más dificultad para abrirse al ambiente, gente con falta de habilidades para organizar sus experiencias y recursos de una manera útil, personas que no ven las oportunidades dispuestas ante ellos para influenciar su ambiente por si mismas y que no toman la iniciativa para utilizar lo que tienen para producir un acto expresivo o creativo. En este sentido, las actividades artísticas son ideales para este propósito de despertar una visión asombrosa de la realidad, esto es, una visión en términos de posibilidades.

La propuesta metodológica por la que apostamos a la hora de trabajar la educación afectivo-sexual vemos que pasa, por tanto, por actuar como facilitadores de la aparición de estas mediaciones educativas positivas y creativas que permitan a las adolescencias acercarse de manera protagonista a su sexualidad.

Así pues, desde estas metodologías artísticas, nosotros y nosotras como mediadoras y mediadores, tenemos la tarea de crear las circunstancias en que los procesos creativos sean posibles. Esto significa en primer lugar que tenemos que lograr que el grupo con el que trabajamos se sienta seguro para aceptar la invitación evocada por ciertas actividades o materiales (ceras, plastilina, papel, un juego, el propio cuerpo,...) y que el ambiente no dificulte que los participantes tomen parte de la actividad (que el ambiente sea percibido como seguro). Este ambiente está constituido por el espacio en el que los participantes están localizados, pero también por la gente que está presente.

Para todo ello hay un requisito previo y es que las personas que pretendamos crear un ambiente adecuado nos acerquemos a esta tarea sintiéndonos a gusto, lo que necesariamente implica haber vivido el proceso creativo previamente en nuestra vida cotidiana y en nuestras sesiones periódicas de capacitación en las que todos los y las mediadoras nos reunimos para construir juntos nuestras formas de hacer Educación Afectivo-Sexual. Lo que t ratan de dibujar estas líneas es tan sólo una fuente de inspiración que nos puede animar en este proceso, pues de lo que se trata es de sentirlo en nuestras vidas, vivirlo para comprenderlo, es decir, vivirlo para luego poder ir incorporándolo poco a poco a nuestra actitud profesional mediadora.

¿Y ESO DE LA CREATIVIDAD QUÉ ES LO QUE ES?

La palabra creatividad, socialmente vista como algo raro o extraordinario, procede del latin “creare” que significa crear. A primera vista el término se nos evoca como una cosa de dioses o diosas... algo excepcional. Sin embargo, una vez aclarado que la materia no se crea ni se destruye, tan sólo se transforma, crear significa simplemente hacer algo nuevo. Y si por primera vez en la vida un o una adolescente participando en una sesión sobre posibles modelos de relaciones afectivas entre adolescentes, descubre cómo puede construir junto con sus iguales primero mediante el diálogo y luego moldeando unos cachos de plastilina para hacer una simbología de lo que para él o ella sería una relación ideal, esto significa que habrá hecho algo nuevo por si mismo. El o la adolescente asume así una nueva relación con su ambiente: ve su ambiente con distintos ojos porque se ha dado cuenta de lo que él o ella puede contribuir a su ambiente, o incluso que puede cambiar su ambiente.

Así pues, no se trata tanto del producto que el o la adolescente desarrolla sino del camino o proceso que recorre para conseguir ese producto, cómo la persona experiencia este proceso. Es por tanto más adecuado hablar del proceso creativo más que de la capacidad de creatividad. Los procesos creativos se encuentran al alcance de todos y todas y pueden estar presentes en diferentes áreas: en actividades artísticas, en el juego, en la lectura de un texto, en el aprendizaje de nuevas relaciones...

Si en el trascurso de una actividad se produce una nueva forma de mirar a la gente, de utilizar un objeto, de acercarte a las relaciones humanas,... ocurre lo que algunos llaman “insight”, que no es más que la bombilla que sale de la cabeza de los personajes de los comics. Nos estamos refiriendo a hechos, procesos o actividades que te aportan una mayor comprensión de la realidad, que como resultado hace que pienses de tal forma que obtienes nuevos “insight”. Es entonces cuando podemos decir que estamos ante un proceso creativo. Hablamos de procesos creativos cuando un participante está profundamente envuelto en una actividad, se atreve a sentirse envuelto y está preparado para dar alguna forma a esta sensación para hacer algo con ella. Además, un participante en un proceso creativo siente fuertemente que lo que ha hecho con su trabajo, es algo suyo, personal.

Si consideramos la creatividad bajo este prisma, vemos que tiene que ver mucho con cambio y movimiento. El cambio puede tener lugar, por ejemplo, cuando alguien aprende a ser más abierto a las influencias de su ambiente. Esto significa estar abierto a los impulsos del ambiente, o del material con el que estas trabajando. También puede ocurrir cuando una persona aprende a ver su ambiente con nuevos ojos y descubre nuevas posibilidades en su situación. También cuando aprendemos a categorizar e interpretar nuestras experiencias de una manera diferente. Escribir un poema o hacer drama puede iniciar esto. Todo esto también puede suceder cuando pintamos con las manos manchadas de colores, escuchamos música, bailando solos, leyendo una historia,... o cuando simplemente nos dejamos llevar por algo.

Como se puede ver el producto es el último componente a considerar cuando hablamos de cambios creativos. Lo importante es que durante y como resultado de un proceso creativo, una persona puede liberarse de una rígida relación de consumo con el ambiente, y comenzar nuevas, personalmente encontradas formas de relacionarse con su ambiente. En otras palabras, alguien que lleva a cabo un proceso creativo no se limita a aceptar una situación que le viene dada, sino que en su lugar busca activamente nuevas formas de manejar esa situación (actitud resiliente).

Esta aproximación a la creatividad resulta en la idea de que los y las adolescentes pueden conducir sus vidas de una manera creativa. El simple hecho de vivenciar una actividad que nos haga contemplar la creatividad como una parte del comportamiento humano hace que la gente nos comportemos de manera diferente, creativa.

En este sentido, por tanto, la creatividad no es algo que sólo algunos seres superdotados poseen, o un desarrollo egoísta del individuo. Las diversas adolescencias encaran una gran tarea al familiarizarse con un mundo que está en constante cambio, y una vez que se ponen al corriente, asimilar esto de una manera que les permita hacerle frente de manera competente. Están por tanto constantemente creando nuevas relaciones con un ambiente cambiante. Los procesos creativos son una parte natural de sus vidas y el trabajo creativo puede llegar a ser un instrumento educativo muy importante en lo relacionado con su sexualidad.

¿Y CÓMO LO PODEMOS HACER?

Trabajando de manera “artística”, esto es creando climas seguros para la expresión que faciliten la interacción de grupos mediante la actividad artística con el propósito de ayudar a lograr el desarrollo sexual del individuo y del grupo, por medio de su relación con materiales y con los otros en las que potenciemos las capacidades humanas de expresión, invención, divertimento y esperanza.

Como dijo el poeta: “largo y arduo es el camino de la teoría y corto y claro el del ejemplo”. Veamos, si dentro del proceso de trabajo con un grupo leemos un cuento que favorezca el desarrollo de relaciones de buentrato a un grupo de adolescentes estos puede que se sienten calladitos. La actividad “está en su cabeza” (de los que consigamos que estén con nosotros) (receptiva) . Podemos hacer que recuenten la historia, mediante un examen o sugiriéndoles que la pongan en escena por medio del teatro (reproductiva) . Podemos discutir sobre la historia, buscando el significado de la historia, haciendo que los adolescentes respondan a las preguntas y comparando sus respuestas (reflexión) . La historia puede estimular a los adolescentes a ser creativos si tiene un final abierto y lo hacemos todos y todas juntos en el grupo. Si el grupo expresa los sentimientos que la historia les ha evocado en forma de poema o historia, mediante estatuas dramatizadas, o haciendo, en pequeños grupos con plastilina, una simbología de lo que sería una relación de buentrato, entonces habremos trabajado de una manera expresiva o creativa. De esta forma, por lo tanto, estaremos promoviendo la expresión, la comunicación sobre algo que les afecta y sobre lo que nuestra cultura nos ha enseñado a consumir pero no a expresar o construir.

ASÍ QUE ALGUNAS DE LAS POSIBILIDADES DE TRABAJAR ARTÍSTICAMENTE SON...

•  Se estimula la relajación, el entretenimiento, el sentirse activo, nos permite responder a la capacidad humana por la profunda admiración, el deseo, la diversión, la capacidad de apasionarse por algo y de despertar la capacidad de asombro cotidiano.

•  Podemos despertar una reflexión de las personas sobre sus propias circunstancias y su proyecto de vida. Es lo que algunos llaman reeducación.

•  Aprendemos a expresarnos, a dar forma a experiencias personales, pensamientos y sentimientos, favoreciendo el desarrollo de la identidad personal, los talentos y las preferencias de cada persona.

•  El juego y el arte toman ventaja de la curiosidad natural de las juventudes y presentan el aprendizaje como una exploración placentera en vez de cómo una rutina aburrida.

•  Es una forma de expresión pero al contrario de la palabra (que tiende a reproducir nuestra cultura mayoritaria, es decir la que intenta aplastar las culturas individuales) nos permite construir nuevos modelos de masculinidad, feminidad, modelos de relación, sexualidad a través de otras formas de comunicación que despierten todo nuestro cuerpo.

•  Facilita el desarrollo de la creatividad y la invención en el campo de las artes, con la expectativa de que esto tendrá un efecto positivo en otras áreas facilitando el desarrollo de una actitud de vida creativa.

•  El arte nos permite trabajar sobre los conflictos de manera pacífica y teniendo en cuenta el enfoque de género... nadie va a gritar, y cuando gritas a través de unas ceras de colores el dibujo queda muy bonito y además no molestas ni impides pintar a nadie .

•  Anima el desarrollo grupal y social y aumenta la conciencia de sociedad.

Y PARA CONTINUAR...

Si asumimos este planteamiento desde la visión de humanidad como seres expresivos y comunicativos, conscientes de nuestros poderes creativos, capaces de estructurar nuestras vidas de una manera creativa, el arte como forma de expresión se nos revela como una potente estrategia educativa para el desarrollo libre y positivo de las sexualidades. Además uno de nuestros retos que aparece es el de inve stigar las actividades artísticas por las que las diversas adolescencias se sienten atraídas para enganchar a estos en el proceso de aprendizaje.

La conclusión lógica por tanto es que esto de trabajar con lo “artístico” parece tan importante que debería ser incorporado como parte de nuestra actitud mediadora en un proceso que nos permita continuar desarrollando nuestra manera de hacer como mediadores y mediadoras en educación sexual .

3º ciclo de formación en Creatividad acorde con la C.U.E.
               > Programa profesional (abierto a todos)
               > Master (para titulados)
               > Doctorado (para masters)

Julio 2005. INTENSIVO.    www.micat.net