EL GRITO DEL SILENCIO: EL VACÍO EXISTENCIAL.
Cuadros de Manuel Quintás - Textos de David de Prado

La mirada perdida cansada:
Hacia adentro. Desolada. Soledad.
La boca entreabierta desinflado suspiro sutil:
Hacia adentro. El aire. Irrespirable.
Blanca la faz desnudada y sepulcral:
Hacia adentro. Asolada. Soledad.
Noche oscura del alma, jirones de vacío sin fin:
Hacia adentro. Hosco horror Pop apacible.
Desolación humana. Noche oscura del mundo.
Viento en popa a toda vela.
¿Hecatombe núcleo-sideral?. Un grito. Silencio.

La mirada turbia, mórbida, torcida atemorizada:
La vida gris. Avinagrada.
El pelo pajiza plisado a la moda:
La monotonía al uso. Al unísono.
La cara blancuzca empolvada:
La vida planchada de uniformes. Mentira.
Un grito azul protesta mudo. Un toque de atención rojo esponja:
¿Una brizna de esperanza?. En lontananza.

Un grito apagado y contenido.
El pelo, la garganta, el brazo incendiados.
Arco iris de acero gris azulado.
El entorno, la vida misma hechos trizas.
Cenizas al rojo vivo en este bello círculo polar, vicioso.
Ratonera y trampa que me atrapa.

Radiobiografía en blanco grisaceo ¡claro! y negro azulado:
Ser partido. Tú y yo. Cara y cruz.
Los brazos caídos y desarmados en desgana y en paz. Sepulcral:
Ya es tarde. No hay nada que hacer.
La efigie borrosa, desvaida y desafiante:
El más allá. Siempre incógnita.
La existencia humana un dilema gris oscuro:
Arborizándose hasta el tuétano.
Ruleta rusa.

El loro fiel, testigo de espaldas, vestido de una clara atmósfera azulada:
Canta y cuenta crudo.
Tres figuras estáticas avanzan. La espalda oscura:
Viento en contra.
Atrás la negra sombra del pasado atroz:
Desolación y olvido.
En frente el cielo, el muro gris sin resquicios ni ranuras:
Horizonte desierto.
Vidas nucleares de abrigo al desnudo.

Sólo ojos negros como tizones apagados: para siempre despojos de mentes.
Frentes-horizontes despojados.
Batidos corazones al viento: vacío existencial.
Desiertos de color-calor: Emponzoñados rictus de amargura.
La vida desvivida hecha trazos-trizas: Historia universal deshilachada.

Cuencas negras de ojos sin ojos, que no ven: No sienten.
Tres rostros, tres edades y un vacío universal de color: No sienten.
Muecas de emociones paralizadas en una confiada desesperanza: No sienten.
Simplemente cadáveres ambulantes entre rejas imperceptibles:
No ven, ni oyen, ni sienten.
Una nube máscara amenazante, pendiendo en el aire el ritual del ser, sin rostro: El ser sin atributos musiliano, desterrado, aterrado.

Cinco rostros claros femeninos, juveniles, perfilados, anónimos: suaves y ondulantes.
Me miran, te miran serenos, eternos acusadores: la boca muda.
Y un loro solo testigo de excepción en primer plano: la nada gélida.

Enanos niños, en negro goyesco, demacrados:
Más-caras macabras.
Bultos de noche, a pleno sol, llenos de vacío y nada:
Caminar a la nada.
Desierta la plaza, torreones derruidos, pisadas en cal viva.
Desesperanza a gritos.
Dando la espalda al pasado desierto:
Desierto el futuro.

 


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Julio 2005. INTENSIVO.    www.micat.net