FRANCISCO BRINES

EL OTOÑO

DE LAS ROSAS

RENACIMIENTO.

SEVILLA

1987

 

 

(SELECCIÓN)

 

 

 

EL OTOÑO DE LAS ROSAS

 

vives ya en la estación del tiempo rezagado:

lo has llamado el otoño de las rosas.

Aspíralas y enciéndete. Y escucha,

cuando el cielo se apague, el silencio del mundo.

 

 

 

LA FABULOSA ETERNIDAD

 

Es rosa el monte tras el mudo huerto

del otoño. Los pájaros confunden

ramas, vuelos y trinos; y en el mar

 se adormecen las velas solitarias.

Cuelgan de las palmeras los dorados

 racimos, y los aires vienen breves

 a golpear las ramas del naranjo.

Un aroma de tardíos jazmines

da a mi carne vigor, y juventud

 Los rosales son zarzas y son fuego:

se desnudan de olor. Y son sus flores

sangrientas, blancas, rosas, amarillas.

 La casa esplende bajo el sol tardío;

el tiempo es una luz ya muy cansada.

Puntean las estrellas, y algún frío

 baja el azul; es hosca la llegada

de los cuervos que baten el pinar.

 Aquí, en este lugar, supo mi infancia

 

 

DÍAS DE INFIERNO EN LA CASA. DE VERANO

 

en esta soledad de los días de invierno,

con altos rojos áloes

en el jardín, la casa está sin nadie

v yo la habito.

Y hay pájaros. Y hay luz del sur

en el día indeciso.

Llega la noche con los ojos tapados

y ciega cae fuera de los muros,

tan fría, tan extensa.

Vivo en la intimidad de la casa vacía,

y en las habitaciones despobladas

puedo escuchar el sonido apagado de la vida,

tocar un tiempo helado,

gustar en los espejos un insulso sabor,

el tedio de una imagen sin juventud.

Y hay. con todo, un calor de vida ya gastada,

un secreto entusiasmo de haber sido.

 

 

 

COLLIGE, VIRGO, ROSAS

 

estás ya con quien quieres. Ríete y goza. Ama.

Y enciéndete en la noche que ahora empieza,

 y entre tantos amigos (y conmigo)

abre los grandes ojos a la vida

con la avidez preciosa de tus años.

La noche, larga, ha de acabar al alba,

y vendrán escuadrones de espías con la luz,

se borrarán los astros, y también el recuerdo,

y la alegría acabará en su nada.

Mas aunque así suceda, enciéndete en la noche,

pues detrás del olvido puede que ella renazca,

y la recobres pura, y aumentada en belleza,

si en ella, por azar, que ya será elección,

sellas la vida en lo mejor que tuvo,

cuando la noche humana se acabe ya del todo,

y venga esa otra luz, rencorosa y extraña,

que antes que tú conozcas, yo ya habré conocido.

 

 

 

MAGREB

 

bajo el cielo, de pronto, el oasis perenne.

Eran las tierras rojas, y el río, lenta sierpe.

 ¡Qué fresco el palmeral con los olivos verdes!

Volaban las palomas en bandadas clementes.

 Habían florecido los rosales silvestres.

Dispersos, tres muchachos con túnicas celestes.

 

 

 

ÉXTASIS DE LAS LÁGRIMAS

 

ven, dame tus sollozos y estréchate en mis brazos,

y deja que te bese las mejillas

mojadas. Criatura que te acoges,

caída en ese rapto de la pena,

a un pecho tan oscuro. Y escucha cómo bate

dentro el amor, allí naciendo el mundo.

 

 

 

ENVÍO DEL RECIÉN LLEGADO

 

diste fuego a mis ojos y a mis manos,

y fueron cuatro días que no olvido

regresado a Madrid. Tu desnudez,

 como un perfume abierto, me invadía,

y en las calles nocturnas tus cabellos

en sus rizos menudos aún me apresan.

Vuelve a escapar de casa y ven corriendo

 para dormir conmigo, en otra noche

que nos queme la vida para siempre,

an larga que me borre esta ciudad.

Tu juventud se acabe entre mis brazos,

 tus dos labios agoten mi experiencia.

 

 

 

EN MI CINCUENTA Y DOS ANIVERSARIO

 

Si el niño de ojos azules

tiene los cabellos rojos,

 no lo desampares.

 

Si la muñeca está rota,

rómpela más.

 

 Si el corazón, con el pico

 y con las garras.

se desgarra (y se hace sangre),

déjalo estar.

 

Y espera sólo a que la noche llegue.

 

 

HISTORIAS DE UNA  SOLA  NOCHE

 

fueron encuentros de una sola noche.

Existieron dichosos,

transformaron la carne en fuego y aire,

 daban conocimiento.

La tentación nos llama así a la vida

para tocar su piel,

después nos abandona en el misterio

del deseo que acepta consumarse.

Ahora todo es sonido:

es la felicidad que bulle en la mirada.

Desdichados encuentros de una noche

fueron también vividos,

y un áspero sabor tenía el mundo.

Aprendió el rechazado a rechazar.

Mas en estos encuentros hubo siempre

la hermosa tentación,

la sinrazón ardiente de un deseo

que buscaba la vida.

 

Hay en la mano arena,

¿y quién cuenta los granos, los quiere distinguir

por el color, o mide a cada uno?

Su tacto es leve y tibio, casi frío.

En este atardecer que  se acaba,

deja caer la arena

en esta playa sola e interminable.

Y mira como  el  mar permanece, y es sólido.

 

 

 

METAMORFOSIS DEL ÁNGEL

 

en la noche más calma habita el asco.

Y una navaja extiende su única ala de ángel

desapacible, de odio.

La belleza es un vómito; la vida

se cumple en la justicia de no amarla.

Mas los niños, guardados de la noche,

despertarán felices con el sol.

Contempla, en la ancha calle, esas dos alas

que ahora mueven la luz de la ciudad

y hacen dichoso el aire.

Vigila el crecimiento: su belleza

lo aísla en turbiedad. Quema el misterio...

Deslumbran, en su espalda, dos navajas.

 

 

 

LA ROSA DE LAS  NOCHES

 

todas las noches de mi vida, hasta el alba,

sin llegar nunca a nadie,

en ciudades distintas, los ojos en acecho,

son una turbia rosa negra.

Se cumple así la sed que concedo a la carne,

esta difusa espera, que es la fidelidad de mis cansancios

o el encuentro de alguna luz pequeña que se abate,

tras del furor, en las cansadas sábanas.

Allí donde los cuerpos se nutren de reposo

que no es mortal aún,

en esa hora tan dura

en que la luz es agria, es una ciega rosa blanca.

Todas las noches de mi vida, envejeciendo,

son una infame rosa negra,

son una rosa negra y solitaria,

una encantada y desvalida rosa.

Si volviera a vivir, yo quisiera aspirarla

de nuevo sin piedad,

pues por ella existí, aunque me devorase.

 

Yo miraba los astros, su hermosura,

y nada aquel espejo reflejó

 que a él se asemejase:

sólo la quemadura del vivir,

que aun sin fulgor, yo sé que existe.

Todas las noches de mi vida, también las que vendrán,

son una iluminada rosa negra,

un secreto esplendor que aún no es ceniza

 y nadie puede ver, y que este ciego roza

lleno de ardor, con las manos tendidas.

 

 

CANCIÓN DE LA LUZ QUE CAE

 

OH luz anocheciendo,

si nunca amanecieras,

pues no llegó del cielo

la noche sin estrellas que viniera.

Suspendo la mirada

sobre el huerto ya oscuro,

y los pájaros cantan

ciegos, ante la ceguedad del mundo.

Que sea yo la tumba,

luz que así desfalleces,

de ti, que te apresuras,

y contigo, del mundo que aún me tiene.

Al cuerpo que ahora habito

desciende tu mortaja:

sin fin, un negro hilo

 teje el vacío mudo de mañana.

 

 

 

EL PACTO QUE ME QUEDA

 

¿Y cómo devolver a mi vida la luz

de la mañana, las lágrimas nocturnas,

el asombro del mar, los silencios del mirlo,

el tiempo de una tarde inacabable?

¿Y cómo devolver sus diferencias

al dolor y a la dicha,

y ser los dos amados por igual,

pues completan los dos el sabor encendido de la vida?

Cuando la edad es ya desventurada

y es un pétalo el día,

y apenas quedan rosas,

no es posible que el mundo pueda ser recobrado.

Acógete a unos ojos, sólo jóvenes,

y descubre con ellos el mundo que perdiste.

Y que te miren luego, para ser aún del mundo.

 

 

 

TRÍPTICO DE LA AVENTURA

 

(mito)

CIERTA vez fue la vida

un mágico transcurso, un tránsito sin fín.

(realidad)

Lo que perdí, y yo que ya no espero,

 aunque exista quizás.

Y este presente atónito de ser.

 

(destino)

Esta espera del tiempo aún, el calor y la rosa.

Después la ceguedad de ese dios Hueco.

 

 

 

EL ENCUENTRO

 

al fin nos presentaron: Aquí la nada. Este, es el que es.

Yo me acerqué. Alguien tendió la mano. Yo la esquivé.

La nada era el espejo en el que me miré.

 

 

 

EL OJO SOLITARIO DE LA NOCHE

 

"TRAS del cristal el aire oscuro es vuelo

que a ningún sitio va y que nadie detiene,

y todo es un triángulo vacío, y un silencio

que quiero apresurar.

Pasa un ave de sombra que no veo

entre los eucaliptos y los astros,

y golpea el vacío con las alas:

sorda el ala de vida,

rauda el ala de muerte.

Ha entrado ya en la noche,

y me golpea el pecho desde allí y desde adentro,

y ahora el silencio se oye

ingresar, y morar, en el triángulo,

allí donde no iré

y en donde me reflejo.

Escribo estas palabras, y no entiendo

por qué tan sólo soy (yo que no soy)

 la confusión de unos sordos sonidos.

 

 

EL OSCURO OYE CANTAR LA LUZ

 

ese canto del pájaro en la luz, que pulsa el mediodía,

 pues nada ahora contemplo sino la luz

ue breve se estaciona, o fluye rauda

o es espaciosa sala de los verdes

 o caudal amarillo de los aires.

Se ha instalado en la luz, y no es visible,

el delirio, la música del pájaro.

Todo está en la mañana, ¿y en dónde yo,

que escucho la delicia, y no me veo?

Pues sólo puedo ver el lugar que ahora canta,

la deslumbrada luz del mundo entero,

desde este rostro a oscuras, misterioso,

porción sola del mundo que no puedo mirar.

Abierto a lo creado, y deseoso de él,

y ciego para mí, desconocido,

en la busca hacedera de un espejo

en donde luminoso conocerme:

 

y, al fin, saber si el ojo que así mira

es también luz,

o sólo oscuridad, como ahora palpo.

Un pájaro sin voz, sin luz, está cantando

su canto perdurable.

Pues no tuvo principio, no tendrá acabamiento.

Atiendo en mí su tránsito.

Me golpean sus alas desde su inexistencia

y es, por ello, que nada significo.

Y llega, sorda y fría, la ausente luz final,

la hueca luz final de su negro aletazo.

 

 

3º ciclo de formación en Creatividad acorde con la C.U.E.
               > Programa profesional multitalentos (abierto a todos)
               > Master (para titulados)
               > Doctorado (para masters)

Julio 2005. INTENSIVO.    www.micat.net