CREAR O PERECER.
LA CREATIVIDAD CONDICIÓN VITAL EN LOS SERES
HUMANOS Y LAS ORGANIZACIONES
Douglas
Paz Suárez
Universidad de los Andes
Facultad de Ciencias Jurídicas y
Políticas
Estudios de Postgrado en
Propiedad Intelectual
Diplomado Internacional en
Creatividad y Liderazgo
Dirección electrónica: depazcrea@hotmail.com
noviembre
de 2004
INTRODUCCIÓN
La creatividad es una rama de la
psicología y ha sido en gran medida el motor de la historia. La creatividad es
un bien social, afirma De la Torre (2000), un bien en sí mismo. Proporciona uno
de los modelos de vida más apasionantes del ser humano, fundamental para el
desarrollo de las sociedades modernas.
De allí que el cultivo de las actitudes y
procesos de vida creativos resulten apremiantes. El estudio de personalidades
creativas ha arrojado mucha información respecto a los caminos que debe
transitar la humanidad sin temor a equivocarse, porque no hacerlo es estar ya
equivocados. En esos estudios se plantea que el pensamiento lógico debe
complementarse con el pensamiento creativo o lateral que propusiera De Bono
(1998).
Uno de los investigadores más acuciosos
del fenómeno de la creatividad, Mihaly Csikszentmihalyi señala lo siguiente:
“Cada
uno de nosotros ha nacido con dos series contradictorias de instrucciones: una
tendencia conservadora, hecha de instintos de auto conservación, auto
engrandecimiento y ahorro de energía, y una tendencia expansiva hecha de
instintos de exploración, de disfrute de la novedad y el riesgo (la curiosidad
que conduce a la creatividad pertenece a esta última). Tenemos necesidad de
ambos programas. Pero, mientras que la primera tendencia requiere poco estímulo
o apoyo exterior para motivar la conducta, la segunda puede languidecer si no
se cultiva” (Csikszentmihalyi, 1996: 26)
Esas
dos tendencias deben ser cultivadas simultáneamente. Conservación y exploración
son aspectos de una misma realidad humana, pero con frecuencia, el paradigma
cartesiano nos ha llevado a centrarnos más en la primera característica, en
detrimento de la segunda. La innovación es una forma de integrar las
capacidades expansivas y disponernos a la auto conservación. Con la innovación
se avanza en la creatividad, y también en la creación de nuevos productos para
satisfacer necesidades. Pero la fuente de donde mana la innovación es la
creatividad.
CONCEPTUALIZACIÓN
“La creatividad es un proceso humano, no necesariamente
lineal, mediante el cual se tiene como resultado un producto novedoso y de
utilidad para el individuo, grupo o colectivo” (Paz, 1998: 11)
Es de hacer notar en este concepto la noción de proceso
y producto, pero también la forma cómo se llega a obtener ese producto. Incluye
además la utilidad que puede tener el producto creado, y eso viene determinado
por el beneficio que tal acción trae. Los caminos de la creatividad con
frecuencia no van en línea recta, sino que hay una serie de atajos y senderos
que otros no han seguido, porque como decía Einstein: quienes siguen los
caminos que otros han trazado, sólo llegará a donde ellos ya han llegado.
El
concepto de creatividad está asociado al de creación, aunque la real academia
describe “crear “como: el arte de
sacar o hacer algo de la nada (Santillana, 1999: 308); es evidente que esto nos
remitiría a una parálisis existencial de grandes proporciones y negaría los
grandes avances que ha tenido el hombre desde sus orígenes. Sería más
interesante y pertinente vincular la creatividad a la “innovación útil” (Marín,
1998), ya que el mismo concepto permitiría relacionar el acto creativo con la
aparición de algo nuevo, y además, de beneficio para la sociedad, grupo o
individuos.
La
descripción del concepto como arte de
sacar algo de la nada, ubicaría a la creatividad en el ámbito de la
religión o de la magia, de lo metafísico o lo especulativo. Debe partirse del
postulado del hombre como ser eminentemente creativo: en esencia, en
pensamiento, en imaginación; capaz de utilizar
el conjunto de capacidades intelectuales (inteligencia) que tiene el cerebro
para: inventar, razonar, imaginar, intuir, discurrir, reflexionar y concretar;
en un proceso de indagación y búsqueda de nuevos conocimientos (innovación),
bajo la llama de la creatividad (arte de crear) partiendo siempre de algo, con
la finalidad de generar nuevos productos, ya sean estos tangibles o
intangibles.
Implica mirar la misma realidad de otra manera, con el
zoom de la creatividad, para mirar y
poder ver lo que otros han mirado, pero no han visto, de una misma realidad;
para hacerla: divergente-convergente, no convencional, diferente, emancipadora,
irreverente, artística, emocional, expansiva.
ESTRUCTURAS
MENTALES Y PENSAMIENTO PARALELO
Si nos abocamos a redescubrir las estructuras que nos
hacen ver la realidad de una manera y no de otra, entendiendo que una de las
funciones más importantes del cerebro, motor de la creatividad, es construir
estructuras conceptuales (Bullaude; Gómez,1995) y construir modelos de la
realidad en la medida que va aprendiendo, relacionando los conceptos y
almacenándolos en su memoria; descubriremos que, con el pasar de los años,
quien antes fue niño, ha pasado por una serie de cambios que le han permitido
almacenar infinidad de estructuras, desde las más sencillas, hasta las más
complejas.
Esa es una de las razones del por qué a veces resulta
difícil aceptar que son infinitas las posibilidades de crear y recrear
cualquier realidad por adversa que sea. De esta manera estaremos concibiendo la
creatividad como paradigma emergente de la civilización. Los paradigmas son el
origen de muchos mitos y creencias; respondemos a ellos de forma automática,
concediéndoles una energía que no les es propia, ante la paradoja de haberlos
construido, haberles dado vida, para luego, hacernos sus esclavos (Bullaude,
cfr .1995)
Además de las estructuras mentales, es interesante
redescubrir los preceptos de la educación y la enseñanza, que con frecuencia
han girado en torno a la ‘secuencia lógica’, como el único proceso adecuado
para obtener información (De Bono, 1998). La información, como estímulo para
las nuevas ideas, unido a la superación de los conceptos previamente aceptados,
son las dos funciones básicas del pensamiento lateral (De Bono, 1998). De allí
que el pensamiento lateral sea creativo, en sí mismo, mientras el pensamiento
lógico, se encarga de la selección. La combinación de estas dos características
del pensamiento conlleva a una mayor efectividad de las estrategias del mismo.
TENDENCIAS
EN EL ESTUDIO DE LA CREATIVIDAD
Esa
característica creativa del pensamiento permite avanzar en el análisis de
variadas corrientes o tendencias en torno a la creatividad. Hay tres generaciones del estudio de la misma,
analizadas desde el enfoque psicológico de Aldana (1996).
Desde ese punto
de vista, se plantean tres momentos importantes en la concepción de la
creatividad.
En una primera etapa o generación se concibe la
creatividad como útil en las mediciones del coeficiente intelectual, con
aportes importantes en cuanto al
énfasis que le imprimen al Pensamiento
Creativo (década de los 50). Entre sus representantes se pueden mencionar a
Guilford, Torrance y otros. Se centraba en cómo propiciar las diversas
habilidades de ese tipo de pensamiento. Esta generación tiene gran vigencia.
Implica que la humanidad seguirá reflexionando sobre sí misma y estará abierta
a nuevas posibilidades.
En la segunda
generación aparece el enfoque de Solución Creativa de Problemas (años:
1970-1990). Hace énfasis en lo pragmático. Sus representantes: De Bono, Prince,
Gorvacho, y otros. Implica un cambio de mirada sobre los problemas: no son
tragedias sino oportunidades. Es retar a la imaginación. Se enriquece este
enfoque con las denominadas -estrategias del hemisferio derecho-, tales como la
intuición, las analogías, las metáforas, los sueños, la visualización; para
encontrar soluciones verdaderas y originales.
La tercera generación centra su atención en el Vivir Creativo. El supuesto básico:
reconocer que muchos bloqueos a la creatividad no son de carácter racional, a
nivel de pensamiento, sino que tienen que ver con ingredientes emocionales,
afectivos...muchos de los bloqueos se originan en una autoestima fragmentada,
confusa...no tener clara nuestra visión del mundo. Su mejor representante:
Pearson, Esta generación es considerada la más cercana al cambio paradigmático.
Implica no sólo resolver problemas con creatividad, o tener claro los valores
del coeficiente de inteligencia, sino ir más allá, concibiendo la vida desde el
ser creativo. Aldana nos dice:
“Se busca una
creatividad más integral, de la persona que es creativa, en las relaciones
consigo mismo, con los demás, en su trabajo. No niega esta generación el aporte
ni la necesidad de seguir explorando las dos anteriores”. (Aldana, 1996: s/p)
Aldana (1996)
además revisa las características del pensamiento creativo y el pensamiento no
creativo, y señala los siguientes aspectos:
PENSAMIENTO NO CREATIVO Vs PENSAMIENTO CREATIVO
Rigidez ..……………. Flexibilidad
Trivialidad ..………………. Imaginación
Elaboración …..……………. Improvisación
Opacidad
….……………... Transparencia
Pobreza
relacional ...……………….. Actividad Combinatoria
Pobreza
ideacional ………………… Fluidez
Estas
características del pensamiento creativo
y no creativo, inducen a pensar que
hay diversas formas de activar el pensamiento y buscar soluciones a las
situaciones que se plantean, ya sea en el hacer cotidiano o en otros
quehaceres: profesional, laboral, ideológico, organizacional o comunitario. De
allí la necesidad de activadores o desencadenantes de la creatividad, a partir
de los cuales el ser humano puede participar de un ejercicio mental permanente
para generar ideas, y también para ponerlas en práctica u operacionalizarlas.
La
creatividad, o la idea genial, puede en ocasiones llegar por azar, pero
fundamentalmente es un problema de búsqueda y actitud, de preparación y
oportunidad, de ensayo y error...y de equivocarse temprano, sin temor, como si
la equivocación fuese un detonador para el avanzar.
El
análisis de lo que pareciera antítesis entre el pensamiento creativo y el no
creativo descrito en el cuadro anterior, nos debe llevar a revisar el sentido
de la fase de elaboración (que
aparece descrita más adelante en los indicadores) como elemento fundamental de
la creatividad. Llegamos a tener grandes logros en aquello que nos esmeramos;
lo demás es cuestión de suerte o casualidad. Y más importante que la casualidad
es la causalidad, ya que esta es una actitud que tiene que ver con la persona,
en la generación voluntaria de nuevas ideas para transformarlas en aliadas de
nuestro diario quehacer.
INDICADORES DE CREATIVIDAD
Antes
de abordar el tema de los activadores de la creatividad es importante destacar
cuáles son aquellas características que nos indican que en algún producto o
idea...hay creatividad. ¿Cuáles son esos indicadores? A continuación se
describen algunos de ellos, presentados por Ricardo
Marín y Saturnino de la Torre (1991).
Los autores señalan una serie de factores como indicadores de la
creatividad que sirven para obtener información sobre el estilo y el potencial
creativo de las personas. Estos indicadores básicos suponen una valoración y
comprensión del propio proceso creador, resumidos de la siguiente manera:
A estos indicadores pudieran adicionársele los
siguientes:
ACTIVADORES DE LA CREATIVIDAD
Conscientes
de estos indicadores, podemos acercarnos un poco más a las formas mediante las
cuales el ser humano se puede activar y puede desencadenar su poder e
imaginación en la búsqueda de esas salidas creativas nombradas en párrafos
anteriores.
Existen
técnicas o activadores que permiten desencadenar la creatividad en los
individuos. Entre ellas tenemos al Torbellino de Ideas (brainstorming), la
Analogía Inusual, el Juego Lingüístico, la Búsqueda Interrogatoria, el Relax
Imaginativo, la Biónica, el Análisis de los Sueños, y otros tantos mecanismos
que el hombre ha ideado para hacer de su proceso de vida un camino al
desarrollo de la imaginación y la inteligencia, asumiendo la potencial e innata
capacidad de crear, como un escalón más hacia el desarrollo pleno de sus
capacidades.
Los activadores creativos son como breves catalizadores
que se ha comprobado son eficaces para despertar, dinamizar y actualizar ese
potencial y tesoro escondido que es la imaginación creadora. Son como muletas
para auxiliarnos en la recuperación del hemisferio derecho, en el que yace
olvidado el pensamiento divergente, alternativo, intuitivo, globalizador,
innovador e imaginativo (Prado, 1996). Pero esta meta ideal sólo se logra tras
mucho ensayo, mucha práctica y análisis, después de un tiempo prudente. Los
activadores pretenden servir de ayuda para el desperezamiento de la
creatividad.
Por último, respecto a las formas de activar la
creatividad, debe decirse que ésta no se ejercita ni se estimula simplemente
leyendo u oyendo pasivamente, pues su esencia es la acción innovadora,
inventiva o ensoñadora, más que reproductiva. Ser creativo, según Fromm:
“...significa considerar el proceso
total de vida como un proceso de nacimiento, y no tomar cualquier estado de
vida como un estado final. La mayoría de la gente muere antes de nacer
plenamente. La creatividad significa nacer desde antes de que se muera”.
(Fromm, 1980, s/p)
La dinámica de la vida es nacimiento y muerte
permanentes; la dinámica de la creatividad implica también crear y superar el
pasado, con lo cual, de alguna forma, enterramos las ideas obsoletas y damos
vida a un nuevo ser.
CREATIVIDAD
DESESTIMULADA
Así como podemos cultivar y activar la creatividad,
también hay formas de matarla e inhibirla. Esto es factible de apreciar, no
solo en el ámbito personal o en cuanto a la crianza de los niños u otras
actitudes que asumimos, sino también en las organizaciones. Sin darnos cuenta,
utilizamos muchas veces clichés que desestimulan la actitud creativa: ¡no inventes! ...le decimos al niño con
frecuencia, cuando está haciendo algo que consideramos indebido. Surge entonces
la pregunta: ¿cómo matar la creatividad?
Esto nos debe llevar a reflexionar acerca de estas conductas o mandatos que con
frecuencia también se filtran en los ambientes universitarios.
Teresa Amabile (2000), especialista en conducta
organizacional señala que en la
actual economía del conocimiento, la creatividad es más importante que nunca.
Pero muchas empresas o instituciones, inconscientemente, utilizan prácticas de
gestión que la matan. Aunque estemos
convencidos que la institución a la que pertenecemos fomenta la creatividad,
debemos echar un vistazo en busca de los asesinos de ésta. Algunos de esos
enemigos pueden estar floreciendo en un rincón oscuro, o incluso a la luz del
día.
Pero arrancar de raíz los comportamientos que matan la
creatividad no es suficiente, hay que hacer un esfuerzo consciente por
estimularla (Amabile, cfr. 2000) El resultado puede ser una universidad verdaderamente innovadora en la
que la creatividad no solamente sobrevive sino que prospera y se renueva a sí
misma.
PASOS DEL PROCESO CREATIVO
Otra forma de abordar el proceso creativo es mediante los
pasos a seguir (o aquellos que con frecuencia se pueden detectar en los
creadores) para llegar a la culminación de su creación. Así tenemos:
1. Identificación del problema. John Dewey afirmaba que un problema bien definido, ya está 50% resuelto, y
Einstein decía que la mera formulación de un problema era con frecuencia mucho
más esencial que su solución; levantar nuevas dudas, nuevas posibilidades,
mirar viejos problemas bajo ángulos diferentes requiere una imaginación
creadora y nos marca los avances reales de la ciencia (Duailibi, Simonsen,
1992).
2. Preparación. Implica la
acumulación de información, pertinente o no. La información es la medida de la
libertad de elección que se tiene cuando se selecciona un mensaje. El cerebro
comienza a asociar datos aparentemente distintos. Ante la saturación de
información la mente tiende a desconectarse, dando paso a la siguiente etapa.
3.
Incubación. Según algunos psicólogos, el proceso
de incubación se desarrolla más en el plano del inconsciente. En personas como
Einstein, la incubación se desarrollaba en esos momentos antes de dormirse o
justo antes de despertarse totalmente. Gandhi tenía un proceso de incubación
que se le activaba con actividades manuales, como el tejer.
4. Calentamiento. Implica regresar
al problema de una manera consciente. Aquí podemos decir que estamos en el
umbral de la creatividad y se siente que la solución ya está a la vuelta de la
esquina.
5. Iluminación. Es para muchos el
eureka. Aquí aflora la idea. Es el momento en el que algunos dejan de lado la
angustiante tarea de crear soluciones a problemas o simplemente plasmar una
obra de arte. Aquí se da una comprensión súbita entre medios y fines. La
iluminación con frecuencia es el resultado de períodos bastante laboriosos de
preparación, en muchas ocasiones, también de calentamiento. (Duailibi; Smonsen,
1992)
El
tema que nos involucra en este evento, puede referirnos a nuevas formas de
concebir esa búsqueda de salidas creativas a los problemas de la educación
superior.
Todo
puede ser recreado o reinventado. Todo conocimiento puede ser superado por otro
nuevo. Toda idea o producto pueden ser mejorados si decidimos pasarlos por el
zoom de la creatividad. Pero es
necesario pagar el precio que supone darle paso a esta. Según Csikszentmihalyi
(1996: 23):
“Cambiar
tradiciones supone un esfuerzo...los centros de creatividad tienden a estar en
la intersección de culturas diferentes, donde creencias, estilos de vida y
conocimientos se mezclan y permiten a los individuos ver nuevas combinaciones
de ideas con mayor facilidad. En culturas uniformes y rígidas, el hecho de
conseguir nuevos modos de pensar supone una mayor inversión de atención. En
otras palabras, la creatividad es más probable en lugares donde la percepción
de las ideas nuevas requiere menos esfuerzo” (Csikszentmihalyi, 1996: 23).
Pero
podríamos hacernos la pregunta que nos formula Csikszentmihalyi (1996): ¿Para
qué sirve estudiar la creatividad o conocer acerca de ella? Las razones fundamentales
se pueden resumir en dos: la cultura se ve enriquecida por los resultados de la
creatividad, y esto lleva a que los individuos tengan una mejor calidad de
vida; y por oro lado, el hecho de hacer nuestra propia vida más productiva e
interesante. Implica revolucionar lo cotidiano para hacerlo también
extraordinario, irrepetible.
La
creatividad puede ser llamada la ciencia de la supervivencia. Si observamos el
planeta, nos damos cuenta que vamos camino a la destrucción del hábitat de las
diferentes especies. Nos hemos acostumbrado a estar en guerra con la naturaleza
y hemos perdido la perspectiva (como colectivo) de estar en sintonía con la
creación, o sea: no vemos la creatividad desde nuestra vocación de creadores,
sino como usuarios de un cosmos al que podemos depredar, pensando que luego,
como por arte de magia, el mismo se reacondicionará hasta volver a sus
naturales orígenes.
Los sistemas sociales influyen en los ámbitos
del conocimiento, y nuestras sociedades deben prepararse para la búsqueda de
salidas novedosas, útiles, flexibles, integrales; a tantos problemas sociales
que nos agobian. Las estructuras mentales, que parecieran en algunos casos
nuestras enemigas, pueden convertirse en grandes aliadas (Ballaude; Gómez,
1995: 34) para lograr preservar al imaginario que todos llevamos dentro.
La
función de las universidades como facilitadoras de conocimientos especializados
se va desdibujando en si misma hasta llegar, consciente o inconscientemente, a
cambiar sus objetivos, con la función de engrandecerse y mantenerse a si misma.
Este mimetismo es importante aprender a evitarlo, para impedir que la cultura
se estanque (Csikszentmihalyi, 1993: 109-114).
Las universidades deben asumir el reto, no solamente
de introducir la creatividad en el diseño curricular de los estudios de pre y
postgrados, sino que la misma debería estar inserta en dicha estructura como un
todo que potencie las habilidades del pensamiento, de profesores y estudiantes,
incrementando el uso de la imaginación y creando nuevos productos para la
sociedad en la que está inserta.
Tenemos
así, con la aplicación de la creatividad, la posibilidad de darle cabal uso al
potencial cerebral triádico que proponen de Gregori y Volpato (2002:36-37),
desarrollando el paradigma de los tres lados del cerebro: 1.
izquierdo-lógico, 2.
derecho-intuitivo, 3. central-operativo. Tres hemisferios que entran en una
relación triunitaria que permite entender mejor el comportamiento creativo del
ser humano y la relación que tiene el cerebro derecho con dichos procesos
creativos.
El
ser humano no puede seguir siendo un invitado más al espectáculo de la vida. El
tiempo que nos ha tocado vivir ha permitido multiplicar los recursos y las
formas para crear. Es necesario involucrarse creativamente en el escenario de
los acontecimientos y atreverse a crear los nuevos y extraños modelos: de
convivencia, de relaciones, de actuaciones; en un comienzo de siglo donde la
tecnología pareciera arropar cualquier vestigio de creación individual. El
espíritu del hombre está llamado a crear y recrear la naturaleza (su misma
naturaleza).
Parte
importante en ese escenario de los acontecimientos son las nuevas tecnologías,
las cuales dejan una sensación de impotencia cuando no estamos involucrados en
su desarrollo. Como el niño cuando ve por primera vez un papagayo y le parecen
mágicos su vuelo y su colorido; pero cuando logra tenerlo en sus manos y
comienza a tocarlo, a desarmarlo, a imitarlo, hasta hacerse uno con ese ser
extraño y algo lejano; ya nadie podrá arrebatarle su deseo de volar, y
cualquier intento por limitarlo será trasgredido por la pasión y la ilusión de
verse allá arriba.
Así
debe ser la inspiración y el vuelo al que nos lance la creatividad, que es la más
cercana vía para ser pequeños dioses en la tierra. Si, pequeños dioses que van
representando el más sublime de los actos humanos: la creación.
No
crear es perecer. Crear es volver a nacer. Salgamos al ruedo de la vida (en
este caso nuestra vida universitaria) con la creatividad como aliada, y nunca
más tendremos tiempo para papeles tristes en este inmenso escenario para la
lúdica, la inventiva y la imaginación. Sólo perece quien no se arriesga a ser lo que está llamado a ser en
esencia: creador. No crear es alejarse de la esencia. ¡Creamos... o perecemos!
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Amabile
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13. Prado, D. (1996): El torbellino de ideas
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Tórculo.
14. Prado. D. (1982): El torbellino de ideas.
Colombia: Cincel Kapeluz.
15. Prado, D. 365 (1997): Creativacciones.
Santiago de Compostela: Tórculo.
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