LOS PENSAMIENTOS EMOCIONALES DAÑINOS
DESTRUCTIVOS Y DOLOROSOS
PARALIZANTES Y PARASITARIOS.
Dr. David De Prado
¿UNA SOCIEDAD EMOCIONALMENTE ENFERMA?
Hay emociones que al
convertirse en estados parasitarios minan la energía y entusiasmo de las
personas.
Estos pensamientos
parásitos acaban maltratan y hacen ingrata la vida de quienes lo sufren.
Las emociones enfermizas
acaban dañando la salud física, corporal y social de la persona que los padece.
Las emociones parasitarias
de odio, frustración, desgana, envidia, timidez, cobardía, preocupación o venganza no sólo son enfermizas en sí mismas
sino que provocan un estado de enfermedad mental que acaba afectando incluso la
salud corporal.
Las emociones destructivas
provocan malestar no solamente en el sujeto que las padece sino que se expanden
como en ondas sucesivas en el entorno de las personas con las que se convive.
Las emociones son contagiosas: si uno se ríe todos ponen cara de sorpresa y de
alegría, acabando compartiendo la sensación de felicidad. Por el contrario si
las personas a nuestro alrededor se
sienten tristes y apesadumbradas esa sensación de decaimiento, de desgana y de
melancolía entristecedora invade el ambiente físico y emocional de quienes nos
rodean.
Las emociones negativas y
nocivas de odio, de culpa, de envidia, de insatisfacción permanente, de
agitación, de desesperanza, de desconfianza necesitan un tratamiento quirúrgico
de intervención radical cuando se han excedido bien por su intensidad o bien
porque perduran durante mucho tiempo
afectando el estado de ánimo y la personalidad global del sujeto. Si una
persona vive durante años triste bajo el influjo del dolor, la preocupación, el
desengaño, acaba siendo una personalidad melancólica e impotente. Las las emociones
negativas o positivas suelen ser estáticas es decir están actuando
permanentemente sobre el sujeto y sobre su ambiente como si de un campo
magnético con electrones negativos y con fuerte carga destructiva se tratara.
¿Se puede evitar el estado emocional enfermizo, destructivo, negativo y
doloroso? Las emociones negativas están actuando de modo permanente y acaban
corroyendo y destruyendo el buen carácter de las personas y de los seres que
conviven con ellas. Son como un cáncer que lo va invadiendo todo.
Una sociedad en la que
abundan en porcentajes elevados las personas tristes, insatisfechas con su
trabajo, a disgusto en su dinámica relacional con las personas con las que
conviven o con las que trabajan, acaba siendo una sociedad enferma, caracterizada
por un clima sociocultural exacerbado por
la irritabilidad, la bronca, la pelea, la agresividad y el desasosiego. En este
caso se precisaría una terapia sociopolítica a gran escala a través de los
medios de comunicación, mediante la acción generalizada sobre el mayor número
posible de personas en las organizaciones laborales, en los partidos políticos,
en los centros educativos, en los espacios del ocio. La sociedad deprimida tras
una catástrofe natural, una guerra requiere un tratamiento de choque y
restablecimiento del equilibrio y bienestar emocional.
LA DINÁMICA DE LA
INTERVENCIÓN PARA ERRADICAR LA EMOCIONALIDAD NEGATIVA, PARASITARIA.
Son varios los caminos que podemos seguir en la dinámica de la intervención para erradicar la emocionalidad negativa, parasitaria, destructiva y enfermiza.
UN DIAGNÓSTICO INDIVIDUALIZADO Y COLECTIVO
En primer lugar se precisa
de un diagnóstico individualizado y colectivo, una toma de conciencia de
cómo los están afectando los estados emocionales de ira o de venganza, de
tristeza o dolor, de culpa o inhibición.
Se precisa tomar
conciencia también de las causas que explican nuestro estado de ánimo de tristeza
o de angustia, para intentar erradicar los problemas y los factores o
circunstancias que generan esa situación anímica. Se trata de ofrecer una
dinámica resolución creativa de problemas buscando alternativas eficaces
a ese estado emocional de tristeza, por ejemplo escuchando una comedia,
asistiendo a espectáculo teatral divertido, viendo o practicando actividades
que nos producen placer y alegría como puede ser el baile, la canción, o
escuchar a un humorista.
En la dinámica de
superación de los estados emocionales negativos o destructivos podemos seguir
algunas de estas recomendaciones.
UNA ACCIÓN PURGATIVA O
QUIRÚRGICA
Vacía o elimina ese
estado, modificando todo aquello que nos produce desagrado, tristeza o ira. Se
trata de aplicar el símil del sistema excretor humano que va eliminando los detritus del sistema inmunológico linfático, los virus, las
bacterias, los residuos nocivos para el organismo a través de la vejiga, de la
orina o de la evacuación.
La dinámica de la purga,
consiste en eliminar mediante actividades frenéticas de movimiento o agitación
las sensaciones parasitarias que inhiben y provocan un estado emocional de
malestar, desagrado e incompetencia. Se trata de superar mediante una acción
desmedida de carácter dialéctico y contradictorio aquellos espíritus malignos,
los miasmas insanas que se mueven en las cloacas de nuestro yo
emocional.
Muy a menudo se precisa una
cirugía radical en la que intervenga un cirujano, un psicólogo, un amigo o persona que nos comprenda, nos anime y nos
abro los ojos a la esperanza.
Por lo regular es preciso curarse en salud, atendiéndose con mimo y diligencia como cuando uno tiene una dolencia corporal, proporcionándose los cuidados precisos, comprando objetos que nos gustan, acompañándonos de las personas con las que nos sentimos a gusto, porque nos comprenden, nos soportan, nos compadecen, nos animan y nos ayudan a entender mejor la vida y a vivir con tranquilidad y felicidad.
UNA VACUNA
PREVENTIVA
Sería muy recomendable
crear vacunas antidepresivos, antiodio,
antiviolencia, antitristeza, antiabatimiento, antivenganza, antirabia. ¿Cómo podemos prevenirnos para que las
emociones negativas no se conviertan en un virus que acabe con nuestra salud
emocional?
¿Cómo podríamos hacer para que desaparezca el malestar emocional de la envidia, del fracaso, de la inhibición, de los miedos, de los malos tratos, del desamor, de los odios, y el equilibrio y encuentro emocional agradable puedan alcanzar a todas las personas que tenemos cerca o están lejos?
Se trata de una terapia
emocional creativa, expresiva y liberadora extendida en la familia, la escuela,
los grupos de amigos y los programas de televisión. En ella habrá de tenerse presente la evitación, denuncia o
rechazo de la tipología de emociones nocivas y dañinas que emponzoñan las
relaciones humanas en la familia, la escuela y la empresa, dejando como
resultado enfermos crónicos, de por vida, a seres alicortados, maltrechos,
bonsáis, que han nacido con una genética de seres multidimensionales, talentados y poderosos en su interior disminuido.
TIPOLOGÍA DE EMOCIONALIDAD
NEGATIVA TÓXICA.
1. LA EMOCIONALIDAD ENFERMIZA DESVALORIZANTE MODELADA.
Exploremos algunos de los pensamientos emocionales que constituyen la base de una emocionalidad negativa argumentada en frases y razones mentirosas, como por ejemplo: Me das asco. Tú no vales nada. Eres un inútil. A ver cuando aprendes. Siempre te estás equivocando.... Se trata de frases asesinas que hemos escuchado durante mucho tiempo en la familia, en las aulas, en el grupo de amigos que nos quieren pero que nos hacen mal y nos dañan señalándonos permanentemente nuestros defectos sin ayudarnos u ofrecernos vías de mejora y resolución.
A menudo estas conductas
emocionales negativas son el resultado del recuerdo grabado a sangre y fuego en
la memoria afectiva desde la infancia
por experimentar el carácter envidioso o triste o deprimido de las personas que
amamos y que nos modelan cómo pueden ser nuestros padres, nuestros abuelos o
nuestros hermanos. Las conductas emocionales negativas de tristeza o de odio
permanente acaban constituyendo un troquel en el que se conforma, se modela y
se configura un estado emocional que afecta a la personalidad entera del sujeto,
constituyendo un rasgo definitorio de su carácter. En este sentido la
influencia negativa de los amigos, de los padres, o de las figuras de autoridad
y de prestigio suelen ser muy contraproducentes o muy beneficiosas dependiendo
del estado o tendencia emocional de las personas a las que admiramos, que se
convierten por el afecto, el aprecio o
la alta valoración en figuras modélicas de influencia fuerte consciente e inconsciente.
2. LA PREOCUPACIÓN CERCANA A LA ANSIEDAD O ANGUSTIA.
A menudo nos preocupamos
sin querer por cosas que han ocurrido, que nos han disgustado, que nos han
proporcionado dolor o malestar. Están en nuestra conciencia de modo permanente.
Nos afectan directamente, convirtiéndonos en personas tristes ansiosos o
angustiadas.
De esta preocupación
continúa se deriva un estado de impaciencia, de agitación, de excitación
irritable, o de estrés nervioso emocional. Se trata de una
preocupación permanente que no desemboca nunca en una ocupación operativa y
eficaz. Lleva a la inoperancia, a la inhibición y a la impotencia. No hago
nada, me que do inhibido, para evitar que me critiquen o para no cometer
errores o fracasos.
La despreocupación, fruto de un estado vital sosegado de esperanza, fe y seguridad en uno mismo.
Se trata de la dimensión contraria a la
preocupación. Sólo nos preocupamos en el proceso de clarificar con seguridad
las acciones que nos van a llevar al acierto y al éxito. Después mantenemos un
estado de paciente esperanza, de calma y espera a intranquila. Se trata del estado derivado de
los procesos de relajación, equilibrio y bienestar profundo no solamente
emocional o psicológico sino también corporal.
3. EL ABURRIMIENTO COMO ESTADO DE PASIVIDAD INERTE.
La falta de intereses, aficiones y propuestas interesantes que hagan atractiva
la propia vida en su devenir diario nos lleva a un aburrimiento vital,
resultado de la monotonía, la falta de estímulos exteriores e interiores, la inercia en la reiteración de
actividades sin variación y sin ilusión, la desmotivación o falta de intereses
y motivos específicos para actuar, para elegir, para determinarse por uno mismo
a llevar una vida propia. Esta actitud vital desilusionada conlleva un estado
de abatimiento, de inactividad, de pasividad improductiva. Este vacío
existencial acaba en el despropósito de la depresión y la angustia.
La diversión y
atracción como seguro gozo de vivir, sin aparentes razones.
Es preciso encontrar cosas
interesantes que satisfagan nuestros deseos y necesidades. Pueden ser lecturas.
Se puede tratar de películas o deportes. Se puede muy bien ocupar uno en la
convivencia y el diálogo con los amigos. Puede ocuparse uno en aficiones como la poesía, la fotografía, el
baile, la cocina, las excursiones.
En el fondo se trata de provocar una activación consciente o inconsciente positiva y satisfactoria desde el interior de uno mismo que parte de la exploración de las sensaciones sensoriales agradables, de los recuerdos y motivos satisfactorios que nos han proporcionado alegría y placer, de las actividades intelectuales que nos permiten comprender las cosas y disfrutar con el descubrimiento de la verdad, del conocimiento, de la sabiduría.
Puede tratarse igualmente de la exploración de vivencias emotivas satisfactorias de amor, de erotismo, del placer estético de un amanecer, de la contemplación de un cuadro en un museo. En este caso se trata de una diversión o divergencia existencial, que afecta la vida no solamente en los momentos de ocio, caracterizado por la contemplación, la acción y la expresión de obras artísticas, de escuchas musicales, de asistencia a espectáculos de danza, del cine, o del deportes.
Se trata igualmente de
buscar en la dinámica del trabajo, en que se consume gran parte de nuestra vida
en estado de vigilia, de encontrar en él mismo atractivos intereses y diversión
energetizadora y consoladora. Si fuera desagradable
debiéramos de poner buena cara, de hacerlo con elegancia, soltura y buen humor
de tal forma que el trabajo ingrato en sí pueda resultar minimizado en su
desagrado por nuestra actitud vital de alegría y dinamismo.
El despliegue
variado de sentidos intereses
originarios, nacidos del interior del yo o de lo grato de la tarea en sí, constituye
la base sólida de la motivación
intrínseca personal. Esta reclama tener
alternativas, buscar nuevas oportunidades, lograr espacios nuevos que nos
puedan atraer, gustar o sorprender. Toda iniciativa requiere un plan de
acción operativa y fácil que nos lleve al logro de los resultados que
anhelamos, a la eficiencia en el ejercicio de las acciones o actividades que
nos gustan.
4. LA ENVIDIA EMPONZOÑADORA Y ESTÉRILIZANTE.
La envidia consiste en el
disgusto e insatisfacción al contemplar el bien ajeno, ante la belleza sobresaliente
de nuestras amistades o vecinos, ante el éxito en su trabajo profesional, o en el
logro de amplios beneficios o riquezas, merced al desarrollo de destrezas, de
competencias y de talentos que les llevan al éxito. En vez de alegrarnos por su
progreso y logros, se produce un gran
desasosiego interior carente de sentido
y utilidad.
La envidia se caracteriza
por un deseo de tener o de ser lo que son otras personas, que para nosotros
resulta imposible, en la medida en que su trayectoria, su esfuerzo, sus
conocimientos y su dedicación les han permitido alcanzar la victoria, el
desarrollo, el dinero o el éxito. Se trata de una especial de afán o deseo imposible de lograr, porque no disponemos de
los medios o los recursos necesarios para ser como ellos, porque tenemos otro
carácter, otras capacidades y en definitiva otros afanes e ilusiones.
La admiración autoemuladora es el mejor sustituto de la envidia.
El ver que otras personas
tienen éxito, que disfrutan de la vida, que tienen grandes logros
profesionales, que alcanzan puestos de relieve en la sociedad, debiera de
llevarnos a compartir su alegría y su éxito, y sobre todo debiera de ser un
acicate para emularlas y movilizar positivamente afán de superación,
aprendiendo e imitando la dinámica de comportamientos que les ha llevado al
éxito y que nos podría servir también a nosotros desestímulo y de ejemplo a
seguir.
5. LA AUTOEFICACIA Y LA AUTOSUFICIENCIA.
El buen ejercicio de todas nuestras capacidades, el despliegue de todos los medios a nuestra disposición, la búsqueda de ayuda y apoyo para conseguir aliados que compartan nuestras iniciativas y proyectos y nuestro camino hacia el éxito es fundamental para crear un estado de emocional de productividad efectiva.
Se trata de tener claro que es lo que yo pretendo en la vida, cuáles son mis metas, que deseo realmente. Después es preciso desear intensamente aquello que nos proponemos.
Es necesario igualmente no quedarse en el deseo sino poner en marcha todas las alternativas necesarios para su logro.
Cuando en el proceso de
ejecución acertamos y conseguimos aquello que hemos deseado y nos hemos
propuesto se tiene una sensación gratificante de poderío, de competencia y de eficacia.
Yo he podido hacerlo, luego podré conseguir lo que me proponga en otros
momentos. Es necesario superar la sensación de fracasos parciales, de errores y
a veces de derrotas que suelen ser los escalones necesarios en el camino del
éxito. Los triunfos grandes están siempre acompañados de pequeñas derrotas,
que no nos han hecho desistir de nuestro afán.
Esta sensación de
potencia, de poderío, de competencia lleva inevitablemente a una autoestima
funcional en el sujeto: yo funciona bien, yo soy competente, yo puedo hacer
con éxito aquello que me propongo.
La incompetencia inoperante e impotente del fracasado.
Cuando uno ha experimentado numerosos fallos, errores y fracasos, sin poner en marcha las actividades, los recursos y los medios para superarlos, acaba cayendo en la sensación de impotencia, de inutilidad e incompetencia. Yo no soy capaz. Yo no puedo aprender. Yo no puedo superar esta asignatura. Yo no puedo alcanzar ese puesto o esta meta que me propongo. Si el fracasado antes, porque voy a triunfar ahora.
El aprendizaje interiorizado del fracaso como
forma de enseñanza indebida es nefasto
para crear un estado de emocional positivo y saludable, que lleve a la acción propositiva y eficaz, a la autoestima y a la cooperación y
solidaridad social
6. LA VIOLENCIA, LA AGRESIVIDAD, LA LUCHA Y EL ATAQUE.
Nos movemos en espacios socios
ambientales de difusa o explícita agresión, de peleas y luchas, de guerra en
definitiva. Este estado exterior de agresividad amplia nos vuelve agitados,
guerreros, soldados del odio, de la rabia, el dolor y la frustración.
La paz y la calma ordenadas y restauradoras.
La paz relajante es el estado de equilibrio para sentimos que
todas las cosas ocurren con armonía, con ritmo, siguiendo las leyes de la
naturaleza, de la justicia social, de la bondad expansiva de los seres humanos.
No necesitamos preocuparnos ni defendernos de continuo, estar en guardia
atemorizada, pues así evitamos la sensación perenne de disgusto, de desorden y agitación y
estrés interior.
7. LA TIMIDEZ Y LA COBARDÍA ENERVADORAS.
Los miedos, los temores, los
peligros de la inseguridad ciudadana, la ansiedad ante lo desconocido constituyen
un espacio emocional de inhibición, de pasividad, de inacción, de esperanza en lo
malo y doloroso que nos puede ocurrir,
como ha sucedido con anterioridad. Por ello me ordeno no hacer nada. Lo mejor
que puede ocurrirnos es estar pasivos, congelados, inertes, sin movernos, para
que nadie ni nada nos pueda atacar, para evitar los peligros, las asechanzas y ataques destructivos del
exterior agresivo.
El atrevimiento, la valentía, la osadía y el desafío, estimuladores de la fantasía y el riesgo calculado.
Reclamamos espacios de seguridad y de confianza en uno mismo. Espacios de libertad y ensayo sin riesgos graves. Sin esta seguridad psicosocial uno no puede atreverse a hacer cosas que están por encima de de las propias posibilidades o que representan un riesgo personal o social por no estar entre las normas, la tradición olas conductas establecidas y refrendadas por el éxito y el reconocimiento social.
La creatividad humana es un impulso vivificante, no suicida a explorar lo desconocido, a probar la fruta del bien y del mal, aun con el peligro o amenaza latente o explícita de castigo exclusión social por la trasgresión, por ir mas allá de la frontera de lo conocido y reconocido en un marco social dado.
8. LA DESCONFIANZA DESESPERANZADA.
La desconfianza, la desesperanza, la visión oscura de lo que nos puede ocurrir en el futuro, la confusión por no aclararnos hacia dónde caminamos, por permanecer estancados en círculos enfangados de los cuales no podemos salir o no queremos escapar, constituyen estados desagradables y enfermizos de entender la propia vida y el propio destino. El no tener claro qué es lo que deseamos, de dónde venimos y a dónde vamos, que es lo que somos, lo que tenemos y de lo que carecemos, nos abre a la desesperanza desconfiada de uno mismo y de os demás.
La autoconfianza
esperanzada creadora.
La esperanza, por el contrario, representa la fe en nosotros mismos, la confianza nuestros valores y nuestra valía, la seguridad de que podemos y debemos hacer aquello que realmente deseamos y anhelamos con pasión. Por el contrario la desesperanza, cuando se apodera del ser humano convirtiéndose en un estado permanente, acaba necesariamente en la desesperación y en angustia. ¿Que podemos hacer? ¿Porque estamos instaurados en la desesperanza, en la desconfianza absoluta de que nada se puede hacer o lograr, en el desencanto social colectivo?
Es el reencanto de la
magia del ser y del vivir en estado de trance confiado en el futuro, que está
en nuestras manos y que escapa al
cruel destino predeterminado e inevitable
de los hados y demonios, porque lo anticipa nuestra fantasía
ilusionante en positivo, en bueno, mejor u óptimo y nuestra imaginación
creadora preventiva, adivinadora y aplicada
proyecta anticipadamente su realización planeada y celebra su éxito.
![]() |
> Master (para titulados) > Doctorado (para masters) |