¿Pensar creativamente y actuar éticamente con niños de 3-4 años? ¿Por
qué? ¿Cómo?
Angélica
sátiro
Sobre los
niños de 3-4 años
Entre los 3 y
los 4 años los niños empiezan a ser mas
libres y autosuficientes, pues ya no dependen tanto de la madre o de quien les
cuidaba anteriormente. Son capaces de dominar mejor el propio cuerpo, comen
solos, corren, saltan y controlan su producción de cacas y pipis. ¡Y eso es una
verdadera expresión de autodominio! ¡Qué maravilla! Ya puedan lanzarse a nuevas
aventuras y es lo que hacen. Son edades divertidísimas y movidísimas, por lo
que es común ver escenas en las cuales hay un niño que esta corriendo, saltando
y explorando todo lo que ve, seguido de adultos “cansados” que van corriendo
detrás de él intentando protegerlo de tanta autosuficiencia. En esta fase el
niño esta aprendiendo a orientar su cuerpo en el espacio. Por ello son
bienvenidas todas las actividades lúdicas y juegos corporales que estimulen el
movimiento psicomotor.
Es en esta fase
que los circuitos neuronales lingüísticos comienzan a madurar. Realizar un
conjunto de actividades basadas en el diálogo, la expresión y la utilización de
distintos lenguajes será seguramente un trabajo
que modificará sensiblemente la calidad de la relación del niño con su
pensamiento y, consecuentemente, con él mismo y con el mundo.
Sobre el desarrollo
de habilidades del pensamiento creativo con niños de 3-4 años
Aunque haya
varias teorías sobre el pensamiento, se puede afirmar que casi todas están de
acuerdo en que pensar es un proceso con distintos actos mentales entrelazados
que ocurren muchas veces simultáneamente. Y cuando hablamos de jugar a pensar
con niños de 3-4 años nos estamos refiriendo a estimular eses distintos actos
mentales de tal manera que generen un pensar que pueda ser llamado “mejor”. Lo
que queremos no es enseñarles a pensar, porque eso ya lo hacen, sino ayudarles
a pensar mejor. ¿Y qué significa eso?
Pensar mejor a nivel lógico, estético
y ético para que se desarrollen sus capacidades crítica, creativa y cuidadosa.
Y para que eso sea posible de manera efectiva lo mejor es estimular el
desarrollo de las habilidades de pensamiento.
Esta bien clarificar que, aunque con vistas a una visión más integradora del pensamiento, nos interesa resaltar y estimular especialmente el pensamiento creativo. En distintos libros que tratan del pensamiento creativo se suele encontrar como sus características la flexibilidad, la originalidad, la fluidez y la
elaboración. Buena
parte de las técnicas planteadas por los manuales de creatividad suelen estar pensadas
para desarrollar estas características. La fluidez se refiere al número de
ideas que se pueden generar y a la velocidad con la que se hace. La flexibilidad
en el pensamiento es muy similar a la flexibilidad física, es algo que una vez
desarrollado, nos permite movernos en distintas direcciones. La originalidad es una característica que tiene que
ver con la singularidad y con todo aquello que hace con que algo tenga
“estilo”, sea diferente y único. La elaboración se refiere a la
ordenación, clarificación y transformación de unas ideas en otras dándoles una
forma final que las identifique y distinga de las demás. El desarrollo de esas
características pasa por un ejercicio constante de las habilidades de
pensamiento.
Pensar es algo
complejo y multifacético, que extrapola una lista de habilidades de
pensamiento. Sin embargo, proponemos una clasificación de habilidades porque
son partes “tangibles” del pensar que
nos permiten realizar intervenciones pedagógicas claras y objetivas. En ningún
momento queremos reforzar una visión reduccionista
del pensamiento. Presentamos una lista de 19 habilidades de pensamiento,
recordando que esa lista no es exhaustiva sólo incluye algunas de las
habilidades que ayudan a desarrollar el pensamiento creativo de los niños de 3
y 4 años y que están clasificadas en cinco grandes grupos:
|
Habilidades
de Percepción |
Habilidades De investigación |
Habilidades de conceptualización |
Habilidades de razonamiento |
Habilidades de Traducción |
|
1.Observar 2.Escuchar atentamente 3.Saborear/ degustar 4.Oler 5.Tocar 6.Percibir movimientos (cinestesia) 7.Conectar sensaciones (sinestesia) |
1.Buscar alternativas 2.Imaginar |
1. Formular conceptos
precisos 2. Dar ejemplos y
contra-ejemplos 3.Agrupar y clasificar 4. Comparar y contrastar |
1.Razonar
analógicamente 2.Relacionar partes y todo |
1.Narrar y describir 2.Interpretar 3.Improvisar 4.Traducir varios lenguajes
entre si |
Veamos que
significa cada grupo de habilidades:
La palabra percepción viene del latín perceptio y significa acción de recoger o cosecha. En
general, utilizamos esta palabra para nombrar el acto y/o efecto de la
capacidad de percibir. Percibir viene del verbo latino percipere y significa concebir por los sentidos,
aprender, comprender, formarse una idea sobre algo. Si quisiéramos ser poéticos
podríamos decir que percibir es hacer una cosecha de las ideas que están
contenidas en el mundo.
Los niños de
3-4 años lo tocan todo, lo huelen todo, miran, escuchan con atención porque
quieren saberlo todo. También están desarrollando la percepción de formas y
colores, lo que significa que cuánto más sean estimulados en esa dirección
mejor podrán desarrollar su inteligencia perceptiva, su sensibilidad y su
interacción con el entorno. Y es por eso que proponemos que desde la escuela se
haga un trabajo que estimule ese grupo de habilidades de pensamiento que
llamamos de PERCEPTIVAS: observar, escuchar
atentamente, saborear/degustar, oler, tocar, percibir movimientos (cinestesia), conectar sensaciones (sinestesia).
La ciencia en la producción de su
conocimiento utiliza las habilidades de investigación, igualmente el arte en
sus procesos de creación. Los procesos científico y artístico son procesos de
investigación. En ellos se aprende a formular problemas, a hacer estimaciones,
a mesurar, a colocarse curiosa y atentamente delante de las cosas y,
consecuentemente, a investigarlas. La ciencia y el arte se renuevan continuamente
y es partiendo de esta constatación que se puede afirmar el carácter autocorrectivo de la práctica de la investigación.
Los niños de
3-4 años tienen una curiosidad desbordante absorben todo como si fueran
esponjas. Investigan, desmontan, preguntan constantemente, son investigadores
potentes. Y desde la perspectiva de la investigación creativa están en su mejor
momento ya que los niños de esta edad tienen imaginación desbordante y
fantasean todo tipo de aventuras. Es la edad ideal para estimular las siguientes habilidades de investigación: buscar alternativas y
imaginar.
El conocimiento intelectual se da mediante la
formación de conceptos. Los conceptos permiten determinar los objetos y los
fenómenos. Pensar conceptualmente significa analizar informaciones y
clarificarlas. Esta actividad de unificación es propia del entendimiento humano
y genera eficiencia cognitiva, ya que ayuda a penetrar en lo desconocido,
organizándolo en unidades significativas. Los conceptos, esas unidades
significativas, son útiles y económicos. Las habilidades de conceptualización
son las habilidades de organización de la información. Recibimos la mayor parte
de las informaciones en forma de palabras, de conceptos y frases –unidades
significativas que habitualmente tienen sentido para nosotros. Procesar estas
unidades significativas, o sea, comprender, asimilar y registrar, es también
una manera de encontrar nuevos significados.
Los niños de 3-4 años están ampliando su
vocabulario mientras amplían su comprensión de si mismos y de su entorno. Están
en la fase de querer saber “qué es eso o aquello”, lo que significa que están
muy interesados en formular conceptos. Y para tanto buscan dar ejemplos, agrupar, clasificar, comparar, contrastar. Por eso se propone que esas sean las habilidades de conceptualización trabajadas con ellos.
Razonar nos permite descubrir
cosas nuevas a partir de aquello que ya conocemos. Además de profundizar en lo
que ya es conocido, razonando se descubren maneras válidas de ampliar lo que ya
fue descubierto/inventado anteriormente. El contacto entre conocimientos nuevos
y aquellos que ya dominamos mueve el proceso de construcción e reconstrucción
del conocimiento.
Con los niños de 3-4 años es necesario potenciar
dos importantes habilidades de razonamiento ya que queremos que ellos
desarrollen su pensar creativo: razonar analógicamente
y relacionar partes y todo.
Las habilidades
de traducción permiten el tránsito entre la oralidad,
la escritura y los demás lenguajes: corporal, plástico, musical, etc. De esa
forma se puede aprender a mantener el significado cuando cambian las formas de
expresarlo. Y, haciéndolo se amplía tanto la
capacidad mental como la lingüística. La traducción tiene que ver con lo
que los psicólogos y lingüistas llaman fluidez y también flexibilidad. Aprender
a traducir algo de un lenguaje a otro es ejercitar la fluidez y la flexibilidad
mental, lo cual incide directamente en el desarrollo del pensamiento creativo.
Como la expresión
corporal y la verbal son cotidianas en la vida de los niños de 3-4 años, se
deben aprovechar todas las ocasiones posibles para traducir significados de un
campo a otro. Algunos de ellos tendrán más facilidad para mostrar ideas y sentimientos
a partir de gestos, otros no, ya que son de natural menos expresivos en ese
campo. Mas, el cuerpo habla y todos nosotros expresamos muchos mensajes a través de nuestros gestos, así como estamos
constantemente decodificando los mensajes que nos llegan de los cuerpos de los
demás. Y esa es una buena razón para estimular que los niños hagan esa
traducción. El
tránsito entre el leguaje escrito/oral y el lenguaje plástico es fundamental
para el desarrollo de ambas formas de expresión. Y mejorar ese “tránsito” es
algo muy importante desde el punto de vista de la eficiencia cognitiva y
existencial ya que nos encontramos ante interpretaciones significativas y
lecturas del mundo. Dibujos, colages, modelaje y
pinturas son manifestaciones del mundo interior y pueden ayudar a mostrar pensamientos
y sentimientos que sean difíciles de verbalizar. Es fundamental permitir a los
niños que desarrollen sus capacidades expresivas en ese campo y que hagan las
distintas traducciones entre todos los lenguajes entre si.
Las habilidades de traducción que son
importantes para ser potenciadas en esa edad son: narrar y describir, interpretar, improvisar,
traducir varios
lenguajes entre si.
Evidentemente
es importante consultar en la referencia bibliográfica de ese artículo las
definiciones de cada una de esas habilidades comentadas aquí. Como es
igualmente importante consultar las propuestas de actividades prácticas para
desarrollar esas habilidades. Por ahora,
la función de ese artículo es solamente anunciar la posibilidad de realizar ese
trabajo de manera conciente y fundamentada.
Sobre el desarrollo
de actitudes éticas con niños de 3-4 años
Las actitudes son entendidas aquí como
hábitos a fomentar que pueden cambiar el comportamiento y las acciones. Se
trata de desarrollar una posición vital, una disposición para actuar de
determinada manera, “manera” que tiene que ver con el autoconocimiento
y la convivencia con los demás. Teniendo en cuenta estas consideraciones
y la edad de los niños, se proponen desarrollar las siguientes actitudes:
Los niños de tan temprana edad necesitan distintas actividades de
percepción de si mismos. Aunque la frontera de los tres años representa un
salto cualitativo importante en esta dirección, toda estimulación será
bienvenida. Las habilidades de pensamiento perceptivas serán muy necesarias
para el desarrollo de esta actitud de percepción de si mismo y de proyección
del yo ideal. Evidentemente esta expresión “proyección del yo ideal” suena
demasiado para niños tan pequeños, pero hay que adecuar lo que se está diciendo
a lo que se puede lograr con ellos. Se trata de estimularlos a descubrir quién
son, mientras aprenden a preguntarse quién quiere ser. Por ejemplo: si se ven a
si mismos muy “movidos”, la cuestión es ayudarlos a ver si les gustan ser así y
si quieren seguir siendo así. Pero no se trata de forzar nada, sino de matizar
la percepción de uno mismo con esta importante actitud de imaginación ética que
es la proyección del yo ideal.
A los 4 años, ya pueden elegir sus juegos y escoger su ropa y estos son
buenos momentos para que se conozcan a si mismos y imaginen quién quieren ser.
A través de los juegos y las actividades lúdicas los niños podrán experimentar
esa autopercepción y proyección de la que hablamos. Hay
que recordar que en esta etapa se automatizan hábitos, lo que significa repetir
actividades, que en este caso serán de autopercepción,
autoconocimiento y proyección (imaginación del yo que
les gustaría ser). Trabajar con esta actitud ética como un hábito a ser formado
es muy importante. Ojalá cada adulto de hoy hubiera podido tener como hábito,
desde niños la autopercepción, el autoconocimiento
y la proyección de si mismo.
Aceptar al otro y empatizar con él
(ponerse en su lugar)
Aceptar es más que tolerar y reconocer al
otro, porque es una acción bilateral, es una interacción en la cual ambos
involucrados reciben voluntariamente y de buen grado al otro. La palabra
empatía viene de la griega empatheia que significa pasión, conocimiento del otro
a través de la simpatía. O sea, la empatía, la capacidad de ponerse en
el lugar del otro, hace que los individuos puedan comprender mejor todo lo que
no sea ellos mismos. Es una “arma” contra la violencia. ¿Quién intentará ser
violento con el otro si es capaz de ponerse en su lugar y “sentir en su propia
piel” las posibles consecuencias de sus actos? Al adoptar la perspectiva del
otro cada uno amplia su capacidad de comprensión.
Evidentemente
los niños de 3 y 4 años tienen mucha dificultad de ponerse en el lugar del
otro. Incluso según distintas líneas de la psicología del desarrollo, eso es
algo imposible para ellos, ya que están en plena fase egocéntrica. Pero, como
estamos en la línea de estimular algunas actitudes para poder formar hábitos
éticos, podemos pensar que se trata de crear entornos sociales para que ellos
pueden ejercitar esta capacidad de ponerse en el lugar del otro cada día,
poquito a poquito, sin forzarlo, pero señalando claramente que esto es algo
importante para ir desarrollando.
Las reglas son el resultado del pacto entre los humanos que pretenden
convivir y compartir un mismo espacio y un mismo tiempo. Sin las reglas, la
colectividad se queda sin parámetros, sin referencias, sin pautas de
convivencia. Sin duda alguna aprender a respetar las reglas, normas y leyes
existentes es una actitud ética importante, más también, lo es aprender a
criticarlas y ver hasta qué punto son adecuadas. Igualmente es importante
aprender a crear nuevas reglas, normas y leyes
para las nuevas y constantes mutaciones de la vida colectiva.
Con niños tan pequeños hay que ir poco a poco. Se puede empezar con cosas
muy básicas de la convivencia en clase, como por ejemplo: reglas para recoger
los juguetes, para utilizar material compartido, para seguir los ritmos y los
horarios comunes. Con los niños de 4 años seguramente ya se podrá preguntar qué
tipo de reglas quieren proponer. Pero, evidentemente, indicar eso no significa
decir a los profesores que salgan de su posición de autoridad, que es algo incuestionable
y necesario. Pero esa autoridad no implica una no participación de los niños en
la creación de reglas.
Finalizando
Afrontar la complejidad del siglo XXI, entre otras cosas, es buscar
respuestas para la educación de las nuevas generaciones. Seguramente ese siglo
que nació envuelto en tantos acontecimientos desafiantes pide nuevas
generaciones mas capaces de actuar éticamente y de pensar creativamente.
El educador de niños de 3 y 4 años debe tener presente que realiza un
trabajo propedéutico, previo, de base. Es como preparar el terreno para la
siembra. Pero, como se sabe, las simientes cuando están germinando bajo tierra
son invisibles. Por lo tanto, no se puede esperar ver flores y frutos, aunque
no se debe olvidar que ese trabajo invisible de la simiente genera la posterior
aparición de la flor. O sea, cuanto menor sea el niño, menos podrán verse
resultados inmediatos del trabajo realizado con habilidades de pensamiento
creativo, valores y actitudes éticas. Esto no significa que no esté ocurriendo
nada. Lo que el educador necesita recordar es que estará interfiriendo a nivel
estructural, ayudando a los niños a que formen su base cognitiva y moral de
forma más intencional, consciente y cualitativa.
¡Lo que no se
puede olvidar es que es una edad bellísima para disfrutar con ellos y aprender
de ellos esa actitud de intensa curiosidad y búsqueda de aprender! Son como
girasoles buscando al sol...
Referencia
bibliográfica:
SÁTIRO,
Angélica. Jugar a Pensar con niños de 3-4 años – Barcelona: Octaedro, 2004
SÁTIRO,
Angélica. La Mariquita Juanita – Barcelona: Octaedro, 2004
Angélica Sátiro es Diplomada en Estudios Avanzados por la Universidad de Barcelona (España), investiga la relación ética/creatividad. Es magíster en Creatividad Aplicada por la Universidad de Santiago de Compostela (España), posgraduada en Temas Filosóficos por la Universidad Federal de Minas Gerais (Brasil) y en Pedagogía Empresarial por la Universidad Estatal de Minas Gerais, especialista en Filosofía para Niños por el IAPC(Institut for the Advancement of Philosophy for Children) por Montclair State University (E.E.UU) y licenciada en pedagogía por la Universidad Estatal de Minas Gerais. Educadora desde los años 80 ha impartido cursos y conferencias en Brasil, Guatemala, Argentina, Portugal, EUA y España. Es cocreadora de la EFCI (Escuela centroamericana de facilitadores de la creatividad y la innovación), en La Antigua, Guatemala.
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