DANZA Y EDUCACIÓN CREATIVA

DANZA,  EDUCACIÓN Y CREATIVIDAD

Mauro  Rodríguez

 

 

            Para una gran parte de la tradición cultural occidental, el elemento valioso en el hombre ha sido el alma espiritual. “El cuerpo es la cárcel del alma” -sentenció Platón. Y el filósofo poeta tuvo muchos seguidores, no sólo en el antiguo mundo helénico, sino también en el Cristianismo. Téngase en cuenta que muchos Padres de la Iglesia, a lo largo de seis siglos, fueron neoplatónicos.

            Para estas corrientes culturales el crecimiento y perfección del hombre consistía en espiritualizarse; había que reprimir al cuerpo, considerado como animalesco. Además, el cuerpo era el transmisor del pecado original al alma, salida purísima de las manos del Creador.

            A partir de entonces todo mundo aprendió que las facultades superiores del hombre son tres: memoria, inteligencia y voluntad. Así se enseñó en las escuelas por más de mil años. Por otra parte, existe el testimonio antropológico universal en sentido contrario a la dicotomía. Por ejemplo, en el folklore de todos los pueblos abundan las danzas como expresión de vivencias espirituales: danzas para los nacimientos, danzas para las bodas, danzas para los funerales, danzas-terapia. La danza fue en muchas partes elemento esencial de los tratamientos médicos.

            Y sobre todo encontramos danzas religiosas. es una elocuente paradoja que el área más espiritual, la más celestial, la más remota del mundo de la materia, la religión, recurra casi obsesivamente al cuerpo para tomar forma y realizarse.

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            Era necesaria una reacción contra la unilateralidad del neoplatonismo cristianizado. Y la reacción se presentó. Primero fue un movimiento cultural de amplio espectro: el Renacimiento que, entre otras aportaciones, hizo que el hombre europeo aprendiera nuevamente: “Tengo un cuerpo, y este cuerpo es valioso”.

            Pero la reacción más enérgica llegó sólo a finales del siglo XIX, en dos frentes:

            1º) el de la ciencia, con Fuere, que demostró la interdependencia entre lo psicológico y lo fisiológico, relegando a la galería de los mitos la concepción del hombre como casa de dos pisos: el alma arriba y el cuerpo debajo; y

            2º) el frente de la educación, en donde hubo notables adalides. menciono a uno: el barón Pierre de Coubertín, revitalizador del principio mens sana in corpore sano. Todos sabemos cómo este pionero encarnó la filosofía del desarrollo integral en las olimpíadas de la época moderna.

            La sociedad entendía y aceptaba ahora -después de Freud y de Coubertin- que la salud debe ser integración y armonía cuerpo-espíritu, que el placer somático puede nutrir al espíritu, que los ritmos corporales son salvaguarda de serenidad y defensa contra el stress, y que una psicomotricidad educada y fina es un factor básico del bienestar.

            En las primera décadas de este siglo creció el interés de los gobiernos y del público en la educación física y en las artes; se entendió que una magna tarea del siglo XX era el rescate del cuerpo humano en su plenitud

            Pero para entonces crecía y se afirmaba un nuevo enemigo del humanismo: la tecnología convertida en tecnocracia. Por citar uno solo de los casos alarmantes, la televisión que ocasiona dependencia y pasividad. Nuevo motivo y nueva razón para emprender la tarea de reconquistar los valores humanos en su integridad

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            La vida es movimiento y ritmo. Tanto más cuanto más alto es el nivel de existencia. Podemos comparar entre sí los reinos de la naturaleza, en escalera ascendente: 1- plantas, 2- animales inferiores, 3- animales superiores, 4- seres humanos.

¿Y qué es la danza sino movimiento y ritmo? - ¿Se necesita algo más para ver en la danza una expresión fundamental de la vida?

            La danza es una especie del género “expresión corporal”

            Es el valor estético encarnado en formas espléndidas, exuberantes, avasalladoras, rebosantes de dinamismo y de color. es el espíritu que brilla sobre la materia; el destello de la mente en los cuerpos y en los escenarios. Es equilibrio con imaginación y pasión.

            Es expresión de vitalidad pujante; energía que transforma y fascina y seduce.

- Por otra parte, la neurología nos enseña que el desarrollo creativo de la psicomotricidad repercute favorablemente en el cerebro creando conexiones finas;  y de este modo, la danza es educadora de la inteligencia. Y como también acelera el consumo de oxígeno, es gran aliada de la salud.

            La danza es experiencia de proporción y ritmos, de equilibrio y simetría. Es ejercicio físico, arte y creación. Al superar la rigidez corporal, tiende a superar la rigidez mental.

            La danza es celebración y es lenguaje; es toma de conciencia corporal y espacial. Y en las etapas superiores de la evolución, la danza es espiritualidad, porque suele rebosar de valores simbólicos que enriquecen la vida de los individuos, de los grupos y de los pueblos.

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            Podemos enfocar dos tipo y dos situaciones en la actividad dancística:

- la mera ejecución de lo que diseño el coreógrafo

- la creación del bailarín.

            Se trata de dos polaridades extremas. En la vida real se da toda una gama de matices y de niveles. El bailarín creativo es siempre coautor de la danza; y aun el conformista y pasivo, si tiene un mínimo de artista, pose su sello personal original.

            Pero, por supuesto, el grado de expresión del sujeto suele ser mucho mayor cuando no tiene un modelo rígido por ejecutar. La personalidad puede aflorar al máximo en las danzas improvisadas, es obvio.

            Por cierto, la danza moderna surge, a fines del siglo XIX y principios del XX, como una reacción contra los estereotipos del ballet clásico. El ballet academicista había llegado en algunos sitios a la paradoja de la perfección técnica en el gesto vacío.

            Es normal que se haya incubado un ansia de libertad y de originalidad. A la obediencia ciega a formas estereotipadas y cánones preestablecidos sucede la libre expresión. La regla de oro es ahora: “deja hablar a tu cuerpo”; “deja fluir lo que vibra en tu interior”, “que tu cuerpo sea el interprete de tu alma”.

            No pasemos superficialmente al lado de la palabra expresión; pensemos que es un compuesto de “presión” y que su sentido primigenio era físico, no psicológico no social. Ex-presión denota algo que está a presión y sale bajo presión.

             Si para muchos espectadores la danza puede significar alegrarse la vista y gozar un espectáculo, para los ejecutantes significa un vivencia expresiva que acerca a la plenitud estética. Antes que ser un fenómeno escénico, la danza es una experiencia de vida, una creación personal que se convierte en arte escénico.

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            ¿Cuáles son en concreto los valores educativos y terapéuticos de la danza? Muchos; entre ellos:

- enseña a vivir el propio cuerpo con intensidad y plenitud

- afina la sensopercepción

- integra a la persona consigo misma: armoniza entre sí a la razón, las emociones y los movimientos

- ayuda a aprender a coordinarlos con nuestros semejantes y a convivir; estimula la comunicación  humana a través del ritmo

            Dicho de otra manera, en la danza podemos buscar y encontrar;

            - exploración, desarrollo y control de nuestras emociones

            - conciencia grupal e interacción social

            - catarsis, liberación

            - integración de lenguajes

            - aprendizaje de los valores

            - motivación a la participación

            - conquista de seguridad: autoestima

            - fuerza física y agilidad

            - disciplina

            - diversión

            - unión entre los seres humanos; desde una pareja, hasta grandes grupos

            - expresión de sentimientos dirigidos por una idea

            - liberación de energía

            - desarrollo psicomotor que ayuda a expresar los estados de ánimo de manera consciente, semiconsciente e inconsciente

            - rito que invita al contacto íntimo

            - armonía mente/cuerpo: coordinación de pensamientos y movimientos corporales

            - armonía entre el sonido (música) y el movimiento físico

            - expresión de amor a la vida

            - unión entre los seres humanos: desarrollo de cultura y forja de costumbres y tradiciones

            - medio de transmitir la cultura a las nuevas generaciones

            - misticismo; búsqueda de lo divino que hay en el hombre

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            ¿Quien que observe el entusiasmo que reina en las discotecas, pondría en duda la necesidad de expresión personal a través de la danza? ¿Qué fuerza secreta lleva a jóvenes y  viejos a pasar horas y horas hasta el amanecer, moviéndose con frenesí y gastando su dinero?

            Es la necesidad imperiosa de expresiones para combatir las represiones, opresiones, supresiones y depresiones que nos agobian.

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            ¿Cómo promover el interés por la danza, fuente de creatividad educativa y terapéutica? - Señalo tres caminos:

++ Creando cultura ad hoc: ponderando los valores de la danza, para que sea valorizada por partes, maestros, gobernantes y líderes en general

++ Creando en el pueblo conciencia de creatividad: de que debemos ser creativos y de que la danza es un instrumento privilegiado para desarrollar en grande esta cualidad

++ Institucionalizando muchos eventos de cultura dancística.

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            La “civilización del ocio” que se avecina, propiciará condiciones para un humanismo integrador, tal que llegue a ser común pensar en el cuerpo como lugar e instrumento de creación y de felicidad.

 

3º ciclo de formación en Creatividad acorde con la C.U.E.
               > Programa profesional multitalentos (abierto a todos)
               > Master (para titulados)
               > Doctorado (para masters)

Julio 2005. INTENSIVO.    www.micat.net