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Jueves, 27 de Abril de 2006
SESIÓN DE INVESTIGACIÓN
CLÍNICA.
ELABORACIÓN: Mª del Carmen Estévez López, Rocío Filgueira
Moreira y Sandra Filgueira Moreira
FACILITADOR. DR. DAVID DE PRADO
En esta
sesión estuvieron 13 personas y el profesor.
En primer lugar,
el profesor comenzó la sesión preguntando cómo nos habíamos sentido a lo largo
de la semana.
Ana. "Estuve bien a lo largo
de la semana. El lunes y el martes se me pasaron muy lento, pero estos dos
últimos días se me pasaron volando". Ayer por la noche tuve una pequeña crisis
de asma".
Vía de
trabajo:
cuando Ana tenga una crisis, debe pensar que siempre que le ha dado un ataque
de asma su organismo lo ha superado. Siempre que evoque esa sensación, se
sentirá mejor.
Ana ha
practicado por las noches la sensación de peso y dice que le va bien, aunque
las imágenes se le van, no consigue retenerlas. A Iria
también le pasa esto.
Si esas
imágenes (e.j. montañas) las hace suyas, le van a
ayudar mucho a aposentar su personalidad. La montaña es un arquetipo cultural,
y una montaña en particular es un arquetipo individual o personalizado. Además,
pueden tener ciertas connotaciones (en esa montaña jugaba con mi padre o con mi
madre, etc.)
A Ana le
gusta la playa, por lo que también puede evocar imágenes relacionadas con ella.
Siempre que se imagine que está en la playa, no va a sentir ninguna sensación
asmática. Esto se denomina autogestiones posasmáticas.
Cuando le vengan los ataques de asma, su organismo va a repetir esas escenas de
un modo liberador, siempre que evoque esas sensaciones se va a encontrar en una
situación de calma.
A
continuación, el profesor le preguntó que le ocurría cuando veía que la gente
tenía un conflicto. Ella se pone muy nerviosa, cualquier cosa que signifique
pelea o riña, le produce nerviosismo. Este nerviosismo quizá lo asocie
inconscientemente con el episodio tan fuerte que tuvo de asma. Seguidamente, el
profesor le preguntó si había visto la imagen del punto en la epiglotis.
Ella contestó que no lo vio esta imagen porque la crisis fue muy ligera, solo
le pasa en las crisis fuertes.
Por último,
le preguntó cómo se sentía cuando está en un espacio cerrado donde hay mucha
gente. Ella contestó que se agobiaba: "parece como si me faltase el aire. Por
ejemplo, en verano cuando voy en autobús y está lleno de gente". Ante esta
situación, es importante que Ana se relaje, que piense que no hay nadie. Tiene
que relajarse con la técnica de sensación de peso y lentitud. El baño es un espacio cerrado y Ana se siente
mejor en los espacios abiertos. El imaginario espacial es importante para
controlar su estado de choque asmático. Tiene que imaginar que está en espacios abiertos cuando realmente
está en espacios cerrados.
A
continuación, el profesor preguntó cuántas personas tenían claustrofobia. A
esta pregunta respondieron 3 personas.
Adriana: "Tengo claustrofobia en espacios cerrados, cuanto más cerrados peor. Si no
siento la sensación de aire me pongo mala".
"A los 13
años fui a los rápidos y me caí. "Tragué mucha agua y no podía respirar hasta
que me rescataron". "Me caí de la lancha y me llevó el río". "Es el único
momento que recuerdo".
El profesor
le preguntó si evocaba alguna imagen. Adriana contestó: "No podía respirar".
"Era como un exceso de agua". "La imagen que me venía era la de ahogado,
ahorcado, atragantado".
Es posible
que alguna vez se atragantase con alguna espina, y esa sensación se pudo dar en
un espacio muy cerrado, aunque ella no recuerda haber vivido un momento
así.
Vía de trabajo: en la playa no tiene sensaciones
de claustrofobia ni de ahogarse. Por tanto, esa imagen sustituye los rápidos
por la serenidad y tranquilidad de la playa. Debe imaginar que está
maravillosamente bien y que el espacio está lleno de oxígeno.
Noemí: "Tengo asma desde que nací". "Tengo un
neumotórax". "Al nacer se me paralizaron los pulmones, no tuve falta de
oxigenación, pero pasaba lo mínimo de aire para poder respirar".
Visualización:
Noemí imagina los pulmones oscuros, bloqueados, "siempre los imaginé negros,
taponados, tal cual dibujados en el aparato respiratorio". "Estaban taponados
con mucosidad, líquidos, pero había un pequeño flujo".
Vía de trabajo: tiene que imaginar que
ese tapón es de algodón y que deja pasar el aire, eliminando todas las
sustancias nocivas que le pueden provocar alergia.
Noemí tiene
alergia a los ácaros, al pelo de los animales y a las gramíneas. Debe imaginar
que esa especie de líquido que tapona los pulmones es una sustancia muy
especial que filtra todo lo malo. Por tanto, debe sustituir esa imagen nociva
por una imagen constructiva. Debe dibujar los pulmones con un filtro de una
sustancia especial
Después, el
profesor le preguntó si evocaba algún recuerdo especial a lo largo de su vida.
Noemí recordaba dos momentos:
-
"Cuando
tenía 4 años más o menos, me dio una crisis de asma y no podía respirar. Estaba
a punto de quedarme dormida Igual era primavera y el colchón tenía ácaros.
Empecé a fatigarme y al fatigarme me puse muy nerviosa; y cuanto más nerviosa
me ponía, más dificultades tenía en respirar. Empecé a llamar a mi madre y a mi
padre. Mis padres se pusieron nerviosos y me sacaron al balcón. Era la primera
crisis fuerte que tenía".
"Recuerdo que me dijeron
que intentase respirar, pero no me entraba el aire. Enseguida me llevaron a la
residencia. Mis padres estuvieron conmigo todo el tiempo".
El hecho de estar en
contacto con tus padres es muy importante, te da mucha seguridad (cordón
umbilical afectivo).
"De esta crisis recuerdo
el momento de intentar respirar cuando estaba en el balcón. Mis padres no
tenían asma y no sabían qué hacer".
El problema no estaba en
el aire, sino en la obstrucción de los pulmones.
-
"A
los 9 años tuve una neumonía. Tenía un catarro muy fuerte y el pediatra me
mandó hacer unas radiografías. Le dijeron a mis padres que era un catarro
normal y que era bueno que me distrajese. Mi madre intentaba jugar al parchís
conmigo".
Un día, de repente, se me
empezaron a poner los labios morados. Recuerdo el camino en coche al hospital;
se me hizo eterno. Creí que me moría, fue la primera vez que sentí que me
moría. Mis padres me decían que me intentase relajar. Yo le decía a mi padre
que condujese más rápido. Llegó un punto en que apenas respiraba. Me oía
respirar y ese sonido me impactaba. Ahora ya no me impacta, lo tengo superado".
"Estuve quince días
ingresada. Llegué al hospital, necesitaba suero y no me daban
cogido la vía. Había mucha gente conmigo y nadie era capaz de cogerme la vía.
Estuvieron nueve enfermeras conmigo. Llamaron a dos enfermeras y tampoco fueron
capaces. Al final, lo consiguió una. Al día siguiente, mi brazo era un puro
hematoma.
"A mis padres no les
dejaron pasar. Escuché al médico decirles a mis padres que estaba muy grave y
que esa noche era crítica, podía morir. Pero las enfermeras me decían que estuviese
tranquila".
"Estuve inconsciente mucho
tiempo. Cuando me desperté eran sobre las siete. Mi padre estaba apoyado en mi
cama. Cuando me desperté lo primero que le dije a mi padre fue: dale las
gracias a la enfermera que me trajo el vaso de Cola-Cao".
Lo curioso es que no había comido ni bebido nada. Después de este episodio, ya no tuve ningún
otro tan fuerte".
Noemí señala
que después tuvo una crisis de asma, pero más leves. Los médicos le dijeron que
a medida que aumenta la edad, las crisis de asma son menores.
Desde los 12
años no tuvo ninguna crisis, aunque el año pasado tuvo una; tenía catarro y
estaba un poco estresada por los exámenes. Esta crisis fue en Febrero.
El profesor
le sugiere que debe evocar la voz de su padre, las enfermeras de blanco
diciendo "Éste está loco", utilizar sus colores favoritos, etc.
A continuación, el profesor nos contó que en 1984 vivió
un episodio difícil en Bolivia. Estaba en una discoteca situada en una cueva
bailando. En un momento determinado tuvo la sensación de que se ahogaba y de que no tenía oxígeno.
Inmediatamente, corrió hacia fuera.
A veces,
cuando se imagina en un espacio cerrado como una cueva, le produce la misma
sensación, un agobio muy grande. No soporta las cuevas, los espacios cerrados.
El profesor
vivió de niño en una zona de minas. Nunca ha entrado en las minas, pero siempre
sintió la curiosidad por entrar en ellas.
Otro
episodio que le ocurrió tuvo lugar en Castilla. Cuando era pequeño, recuerda
que se molía la paja, se echaba en los carros y se pisaba. Recuerda que al
pisarla se hundía, y se sentía como si estuviese envuelto en la paja. El
profesor nunca tuvo sensación de asma ni de tos, nunca tuvo alergia a nada.
El último
episodio que recuerda es que cuando tenía dos o tres años, comió muchas
lentejas crudas. Sus padres no estaban y cuando llegaron lo vieron en una
situación alarmante. Las lentejas al acumularse en el estómago le produjeron
gases, etc. "Siempre fui una persona muy delicada del estómago".
Es posible
que hubiera vivido algún otro episodio pero no lo recuerda.
Vía de
trabajo:
Debe sustituir la imagen de una cueva oscura por un espacio más amplio y
luminoso.
Otra técnica es
enfrentarse a la situación problemática como él hizo. El profesor bajó a las
minas con unas alumnas vestido de minero, respiró el polvo de las minas
imaginando que era de color azul y verde, salió fuera y echó todo el polvo en
la luz. Fue la primera vez que aplicó
una técnica El relax imaginativo.
Iria: "Me encuentro bien, he
pasado bien la semana".
Alejandra: "Me encuentro estresada
y cansada. No paré en toda la semana, no tuve nada de tiempo libre, pero así
mejor porque estoy más entretenida y menos tiempo para pensar en las cosas que
me agobian (en los exámenes, en mi abuelo, en mi familia, etc).
Artemio: "Estoy bien, pero un
poco agobiado por el calor. Además tengo dolor de cabeza".
Adriana: "Con sueño".
Marisol: "Estoy muy cansada, no me acabo de reponer nunca. Tengo
la sensación de agotamiento continuo. Es raro, tengo tiempo libre y estoy
cansada. Duermo más que en Méjico (aproximadamente siete horas). Por el día
tengo la sensación de quedarme dormida en clase, y es una sensación horrible.
Marisol por
la mañana se acuesta a las siete de la mañana y se levanta sobre la una o dos
de la tarde. En Méjico nunca pasaba eso, no salía por la semana".
El profesor
le dice que está agotada y cansada porque ha invertido su ritmo biológico. El
cambio de ciclo hace que el cuerpo esté loco, por eso debe retomar el ciclo y
no salir todos los días, tiene que organizarse un poco. Está entrando en un
ciclo de estrés celular, donde no controla su cuerpo. Lo que es un ciclo
anormal se convierte en normal.
Seguidamente,
Iria le preguntó al profesor si era lo mismo dormir
de noche que de día. El profesor respondió que no, porque se rompe el ritmo de
la naturaleza. Si sobrepasas un tiempo exagerado, el deterioro del organismo
puede ser muy grande. Por tanto, debe acentuar el descanso con las técnicas de
relajación: dos horas de relajación equivalen a cuatro horas de descanso
profundo.
Mª del
Carmen: "Estoy cansada, aunque
dormí bien por las noches". (Mª del Carmen tiene problemas de sueño). "Como trabajo tanto, acabo rendida y duermo
mejor".
Lo ideal es
no despertarse nunca por la noche, teniendo un sueño profundo y continuado. Si
te despiertas no están tan descansadas.
Mª del
Carmen ha practicado la técnica de sensación de peso de Schultz,
pero se duerme enseguida (esto es algo normal).
Además,
durante esta semana a ella le picaron bastante las piernas. "Cuando era
pequeña, tuve eccemas, heridas, sobre todo en las articulaciones; en brazos,
piernas y manos. Utilicé cremas pero las heridas no se curaban. La sensación
que tenía era de picor, hormigueo. No podía parar. Era empezar a pensar en ello
y ya me picaba".
Este
problema lo tiene desde hace ocho años y puede ser debido al estrés.
Vía de
trabajo:
El hormigueo o el cosquilleo es común en la relajación. Por tanto, debe asumir que el
hormigueo es una situación normal y visualizarlo como algo positivo. El hormigueo
se atribuye a que en el estado de relajación el flujo sanguíneo es pleno, sobre
todo en las articulaciones.
Maricarmen suele dormir con
calcetines, le tardan en calentarse los pies. Debe asumir el hormigueo como si
hubiese más irrigación sanguínea. Significa doble de oxígeno, de nutrientes,
etc., y, por tanto, mayor beneficio para la salud. Se puede imaginar que las
células son independientes pero están conectadas, y tienen calor, una pequeña
hormiguita que está en su sitio y hace su trabajo perfectamente (metáfora).
La imagen
visual que tiene Mª del Carmen de sus manos y codos son rojas, asquerosas, como
erupciones volcánicas que arden. Lo que tiene que hacer es visualizar la imagen
contraria: manos suaves, blancas, como rosas blancas de algodón, muy agradables
a la vista. Sus manos necesitan ser acariciadas, ser mimadas. Esa es la imagen
que tiene que utilizar.
En primer
lugar, hicimos un recordatorio de las experiencias que habíamos realizado en
días anteriores. A continuación, trabajamos con Alejandra y Mª del Carmen.
Técnica de relajación para trabajar el
problema de Alejandra
Se tumbó boca abajo en la
colchoneta y simétricamente pusimos nuestras manos sobre ella presionando un poco.
Luego, la balanceamos hacia un lado y hacia el otro, dejando caer nuestro peso.
A continuación, levantamos la colchoneta y simulamos el movimiento de las olas.
A lo largo del ejercicio,
Alejandra tuvo diferentes sensaciones. Se sintió liberada, tranquila, pensaba
que se iba a caer, aunque se acordaba que en la sesión anterior su compañera
también había tenido esa misma sensación y no le había pasado nada.
Al principio se sentía mal
cuando la movíamos rápidamente de un lado a otro. Después esa sensación
desapareció y se convirtió en positiva: se sentía bien. A continuación, la
levantamos y la balanceamos; primero suave y luego un poco más fuerte. También
la subíamos y la bajábamos como si hubiese oleaje, y la balanceamos hacia
delante y hacia atrás como si estuviese en un columpio. Luego, la bajamos
lentamente, mientras la mecíamos suavemente. Seguidamente, Alejandra, boca
abajo, imaginó a su madre que estaba en casa. También se imaginaba a ella misma
llegando. Le gustaría sorprender a su madre con un beso muy grande. Con
nuestras manos, simulamos que le dábamos besos por todo el cuerpo y luego esos
besos se convirtieron en caricias muy suaves. También imaginó a su abuelo
esperando. Alejandra lo recuerda con mucho cariño y se emociona mucho al
recordarlo. Le dice todos los días que le echa mucho de menos y lo tiene
siempre presente.
Durante toda la sesión, no
dejamos de mantener el contacto con ella. Al finalizar, Alejandra se sentía muy
relajada y estaba muy tranquila.
Técnica de relajación para trabajar el
problema de Mª del Carmen
En primer lugar, se tumbó
boca abajo y pusimos nuestras manos sobre su cuerpo, simétricamente como en el
caso de Alejandra; y empezamos a presionar suavemente. Después, la balanceamos,
primero muy suave y después más fuerte. Esa sensación le producía agobio, por
lo que la balanceamos un poco más suave. Luego, nuevamente la balanceamos más
fuerte de modo que ella se sintiese mejor. Esto lo hicimos varias veces.
Después de esto, Mari carmen se sentía mejor.
Tiene problemas con las
manos y las articulaciones; y no le gustan las serpientes. Utilizamos la imagen
de la muda de piel de la serpiente, trasladándola a su problema. Así, la
acariciamos como si le quitásemos la muda.
Tampoco le gusta la
sensación de peso sobre su cuerpo; siente que no puede respirar. Esa sensación
se va cuando la balanceamos. Mari carmen no debe pensar eso, debe creer que
ella puede respirar perfectamente. A continuación, el profesor le dijo que
inspirase todo lo que pudiese; y al expirar nosotros dejábamos caer nuestro
peso sobre su cuerpo, ayudándole a expulsar el aire y con él todo lo malo.
Después, el profesor puso sus manos sobre su espalda, haciendo presión, de modo
que ella pudiese sentir que su cavidad pulmonar puede con cualquier peso. En
este momento, Maricarmen se sentía agobiada cuando el
profesor presionaba. Por el contrario, cuando la balanceábamos se sentía
relajada.
Al finalizar la sesión, Maricarmen se sentía como si se acabase de levantar.
Por último, cada persona
valoró la sesión.
Sandra: "liberación de energía
positiva". "Una energía de color rojo".
Iria: "imaginaba la misma
sensación agradable del otro día".
Alejandra: "tranquilidad".
Artemio: "apoyo y fuerza".
Silvia V.: "sensación de dar energía
y apoyo, es un dar y dejarse ir".
Sonia: "amarillo sol, como de
energía solar". "Esta la sensación la sintió con Maricarmen
y cuando balanceábamos a Alejandra".
Alejandra: "me sentí segura, aunque
insegura cuando me balanceaban".
Ana: "apoyo". "Me parecía que
también estaba en esa situación". "La mejor sensación la tuve cuando realizaba
las caricias".
Rocío: "liberación, como si se
fuesen las cosas malas".
Marisol: "energía, de comunicación
fuerte".
Maricarmen: "relajada, y contenta por
ayudar a otra persona y a mi misma".
Adriana: "compartir, como dar y
recibir". "Me encuentro mejor". "Lo que más me gustó fue escuchar las distintas
experiencias".
Finalmente, el profesor
señaló que había sido una sesión muy positiva, de mucho apoyo.
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