LIDERAZGO CREATIVO: PERFIL Y RETOS EN
EL UMBRAL DEL TERCER MILENIO.
Prof. Dr. César Díaz-Carrera
Presidente del Instituto para el Desarrollo de la CreatividadDirector del Programa Integrado para la Formación de Líderes Creativos
“¡Ojalá vivas en tiempos interesantes!”. La vieja admonición china que en culturas tradicionales más reposadas se nos presentaba como una inocente manifestación de buenos augurios, nos parece hoy, en los turbulentos tiempos actuales, un sutil artilugio del sofisticado arsenal de maldiciones que uno no usaría ni con su peor enemigo.
En efecto, mucho se ha escrito sobre la Crisis de Civilización y este modesto autor ha querido contribuir a la reflexión y sensibilización sobre tan espinosa como crucial cuestión y a esos escritos remite al lector interesado. (Díaz Carrera 1991, Ferrater 1965, Fromm 1970)
Tan sólo añadiré un par de apuntes complementarios. El primero de ellos para recomendar la magistral disección e interpretación que Erich Fromm nos ofreció en su día en The Sane Society. Ha pasado casi medio siglo desde su publicación en 1955 y lo lúcido y penetrante de su análisis y admonición es hoy –al igual que sucede con todas las obras maestras- más actual, urgente y necesaria que entonces. Fromm, de la mano de Spinoza, para quien “de hecho la codicia y la ambición son formas de locura aunque de hecho no suelan considerarse como enfermedades” traza un detallado análisis de la salud mental del hombre contemporáneo asediado por un contexto de neurosis y alienación respecto de su propia identidad, de los demás seres humanos, a través de su trabajo y de su ocio y de la compulsividad compradora de la sociedad de consumo. Un mundo dominado por unas leyes (del mercado) que no puede controlar. Partiendo de la noción de “carácter social” y de una definición universal de enfermedad mental, contradice la posición hobesiano-freudiana del conflicto necesario sobre la naturaleza humana y la sociedad, afirmando, sin embargo, la función patogénica de la sociedad capitalista moderna. Sociedad que impide o dificulta la satisfacción de las auténticas necesidades humanas de relación vs. narcisismo; de transcendencia (es decir creatividad vs. destrucción); de necesidad de raíces (hermandad vs. incesto); y de identidad concretado en la dialéctica individual vs. conformidad al clan o grupo.
La lúcida diagnosis de Fromm sirve para establecer el elenco de retos a los que se vería enfrentado el Líder Creativo (Díaz Carrera 1993, 1994) y que se concretan en cómo generar el contexto propicio para que el ser humano pudiera satisfacer adecuadamente esas necesidades de relación, raices, identidad y creatividad.
El segundo apunte – tema desconocido en los tiempos de Fromm- tiene que ver con la creciente importancia de lo virtual vs. lo real. Este reciente desarrollo plantea una dificultad adicional, o si se prefiere, un nuevo reto al hombre actual. En las postrimerías del . S. XX el héroe ha sido sustituido por la celebridad de turno, la fiesta por el espectáculo y el viajero por el turista. ¿Qué significa todo esto?. Un plus de alienación, una vuelta de tuerca en nuestro propio proceso de extrañamiento. Veámoslo con más detalle.
La heroína, es la gran mujer y el héroe es el gran hombre, mientras que la celebridad es solamente el gran nombre. El primero se hace a sí mismo y representa un modelo de coherencia, visión y propósito frente a la adversidad; el segundo lo fabrican los medios de comunicación y su interior es hueco, relleno tan solo del vacío de nuestra dejación e insustancialidad.
Los héroes sobreviven adoptando el rol de las celebridades como le ocurrió a Charles A. Lindberg, pero como la celebridad es tautológica, al degenerar el héroe en ídolo vacío, desapareció de la escena en muy pocos años como bien explica Daniel Boorstin. (1987)
La fiesta es una celebración comunitaria con rito y mito, una oportunidad de encuentro y de comunicación profunda. El espectáculo divide a las personas entre entretenedores y entretenidos, dicotomía característica de un pseudo-evento y metáfora simbólica de la dualidad, tal vez el mayor mal de nuestra Civilización Occidental.
El viajero vive experiencias, se enriquece con ellas, mientras que el turista, con su cámara fotográfica en ristre, es el símbolo mismo de una relación alienada con el mundo, centrado en fotografiar, no ve ni experimenta nada por sí mismo, la cámara ve por él y la colección de fotos sustituye a la experiencia que pudo haber tenido pero que no tuvo.
Sería difícil exagerar la importancia creciente de lo virtual. Por ejemplo, el nuevo milenarismo es virtual: el “Y2K”, recordemos aquel temor de miles de personas cultas -sobre todo en Estados Unidos- a que el uno de Enero del año dos mil, el mundo se parase como consecuencia del no reconocimiento de la fecha en los ordenadores del planeta y lo que es peor las catástrofes que para ellos iban a desencadenarse en forma de hambre, desabastecimientos de todo tipo, colapso de las comunicaciones, desplome de aviones en vuelo, etc. Lo virtual, nuestro contacto con ello, junto con sus innegables utilidades, tiende a alienarnos todavía más de nosotros mismos y de las relaciones reales con los demás y con el mundo objetivo y fenoménico.
Estos son algunos de los nuevos retos a los que tiene que enfrentarse el Líder Creativo de los nuevos tiempos a los que habría que añadir los derivados de decisiones capitales con implicaciones éticas impulsados por los desarrollos de la biotecnología y otras disciplinas nuevas. Decapitados los héroes, privados de líderes, el ser humano del nuevo milenio tendrá que convertirse en su propio Líder Creativo, en el protagonista de su propia epopeya épica …. La de sobrevivir y aportar al proceso de evolución. ¿Cómo? Desde la apuesta por desarrollar lo mejor de sí mismo, su sello único, su unicidad, por vivir experiencias óptimas “que equilibren sus destrezas (y metadestrezas) con sus metas.
De este modo haríamos de la necesidad virtud. Ahora bien, ¿existe la suficiente consciencia como para que una masa crítica de personas en todo el planeta resuelva comprometerse con lo mejor de sí mismo?. Sólo desde la recuperación de la alienación -por otro lado nada probable a corto plazo- podría darse una respuesta positiva a tan crucial cuestión . Diciendo esto no damos si no muestras de un razonable realismo.
No obstante, conscientes de que la esperanza ayuda más que la desesperanza, damos a continuación algunos de los rasgos posibles de ese héroe y heroína cotidianos en que podemos convertirnos cada uno/a .
Más allá del interesante estudio empírico sobre el “manager” mundial dirigido por la profesora Rosabeth Moss Kanter de la Harvard Business School, la principal característica del futuro “jefe”, pensamos, es su capacidad para combinar las actitudes y habilidades propias del directivo-ejecutivo, con las del directivo-líder. En otras palabras, es alguien que es a la vez tecnólogo (o meta-técnico) y humanólogo, que -fiel al teorema de Gödel- va más allá de las meras habilidades tecnológicas (no necesita ser un técnico) y de los eruditos planteamientos humanísticos. Conocedor de la persona y potenciador de sus valores, sabe utilizar la tecnología al servicio de la misma. (Max de Pree 1989, Blumen 1996)
Es su misión el reducir incertidumbres clarificando opciones. El Líder dota de significado a los acontecimientos, sólo él puede interpretar operativamente el vocablo crisis no en el sentido de desplome (“break down”) sino en el más dinamógeno de superación (“break through”).
Si tuviéramos que explicitar en diez puntos los rasgos característicos del líder que demandan los nuevos tiempos -y en los que podemos adiestrarnos si así lo decidimos- podrían muy bien ser los siguientes:
1. APERTURA. Denota un interés por todo lo específicamente humano, lo que le lleva a estar atento/a a los nuevos avances y tendencias. Le caracteriza la capacidad de aprendizaje.
2. VISION. Sabe analizar fenómenos y distinguir lo esencial de lo adjetivo. Su visión es global (transnacional) y prospectiva o anticipativa, no solamente adaptativa.
3. CREATIVO E INNOVADOR. No se mantiene enganchado a lo caduco, recoge lo valioso y lo potencia y crea formas nuevas a través de un enfoque dialógico. (Díaz Carrera, 2000)
4. CREA SINERGIAS. Conocedor del valor supremo de la interdependencia, sabe buscar acuerdos (dentro y fuera de la empresa, organización, etc.) y crear equipos motivados. Buen comunicador.
5. ACCION ORIENTADA A RESULTADOS. Impulsa las potencialidades de sus colaboradores, llevándoles a concentrarse en objetivos y metas más que en problemas. Racionaliza la complejidad diseñando medidas para reducirla a un conjunto de planes viables motivadores de la acción.
6. ASUME RIESGOS reduciendo la incertidumbre. Transmite una imagen de serenidad que brota de la confianza en sí mismo/a y en los demás y de una aceptación de riesgos calculados.
7. COMPROMISO ETICO. Sabe armonizar intereses personales, corporativos y societales, actuando con transparencia para optimizar su creatividad y la de sus colaboradores.
8. IDENTIDAD/INTEGRIDAD o coherencia entre lo que piensa, dice y hace. Le lleva al auto-conocimiento y autonomía personal y a actuar desde sus valores y prioridades. Ello proporciona el reconocimiento por parte de los otros.
9. AUTORIDAD. Surge de su integridad reconocida y otorgada por lo demás. Le configura un poder personal más profundo que el poder formal del cargo.
10. ARQUITECTO SOCIAL. Posee visión sistémica, más allá de los paradigmas al uso. Esa visión, unida a su familiaridad con los procesos multifacetarios le lleva a diseñar y manejar el cambio en los planos personal, organizacional y societal.
Sintetizando aún más podríamos decir que el líder del Nuevo Paradigma se caracteriza porque:
1. APRENDE RAPIDO
2. CREA UNA VISION / FUTURO INEXORABLE
3. MOTIVA A SU PROPIO EQUIPO Y ORGANIZACIÓN AL APRENDIZAJE y
4. MANEJA EL CAMBIO en los planos personal, organizacional y, en efecto cascada, sobre lo societal.
Bibliografía
· Díaz-Carrera “Crisis de Civilización” y “Nuevo Paradigma”, voces en Terminología Científico-Social. Aproximación Crítica Anexo, Román reyes. Director. Antropos, Madrid 1991.
· José Ferrater Mora, El hombre en la encrucijada. Editorial Sudamericana 1965
· Erich Fromm La Condición humana actual. Paidós 1970 2ª Edición.
· Prof. Dr. César Díaz-Carrera. “Aprendiz, Maestro, Líder: Cooperar para un Nuevo Liderazgo”. New Executive nº 2 1993 y “Un nuevo modelo de dirección y acción para la formación creativa de Líderes” Capital Humano, nº 68, 1994.
· Daniel J. Boorstin Hidden History. Exploring our Secret Past, Harper & Row 1987.
· Max de Pree Lidership is an Art, Doubleday 1989
·
Lipman Blumen The Connective Edge,
Leading in a Interdependent World, Jossey-Bass, 1996